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La cláusula “Rebus sic stantibus” y su utilidad

La cláusula “rebus sic stantibus” es una regla jurisprudencial (no regulada en ninguna ley), según la cual el deudor puede solicitar la exoneración o reducción de la cantidad que viene pagando al acreedor en base a un riesgo contractual no asignado en el momento de formalizar el contrato, materializado en la ocurrencia de circunstancias imprevisibles y extraordinarias, no imputadas a ninguna de las partes.

Para la aplicación de dicha cláusula se tienen que dar de forma conjunta los siguientes requisitos:

  • Alteración sobrevenida, extraordinaria e imprevisible de las circunstancias en el momento de cumplir el contrato en relación con las existentes al tiempo de perfección del mismo. 

Esa alteración no imposibilita el cumplimiento del contrato, sino que lo dificulta y lo hace oneroso para una de las partes, y la desaparición de la base del negocio debe considerarse como extraordinaria e imprevisible en el momento de celebración del contrato. La parte que invoca la aplicación de esa cláusula no tiene que haber asumido expresa o implícitamente el riesgo.

Por ejemplo, en los contratos de arrendamiento de inmuebles de larga duración, la crisis económica es un criterio que podría invocar el arrendatario para solicitar la reducción de la cuota del alquiler, al ser aquella un criterio que no se podría prever a la firma del contrato.

  • Una clara desproporción entre las prestaciones de las partes contratantes, que rompa el equilibrio entre dichas prestaciones, por lo que “una de ellas quedaría excesivamente beneficiada y la otra excesivamente perjudicada”.
  • Carecer de otro medio para remediar el perjuicio. La aplicación de la cláusula rebus solo se puede producir en defecto de cualquier otro medio para solventar el desequilibrio entre las partes.
  • Contrato con obligaciones de tracto sucesivo o de ejecución diferida. Así, si el contrato ha sido consumado y cumplido por ambas partes, no se puede pretender una modificación del mismo. La clave para la aplicación de la cláusula es que la relación obligatoria debe estar pendiente de ejecución en todo o en parte.

En resumen, la cláusula rebus sic stantibus se aplica como remedio para restablecer el equilibro de las prestaciones en los contratos con obligaciones recíprocas.

Los factores económicos que nos indican que se ha producido un desequilibrio excesivo entre las partes son que el arrendatario ha de tener un balance negativo, disminución desmesurada en la facturación y resultado negativo y notable de la cuenta de pérdidas y ganancias, todo ello acompañado de una caída de la demanda del sector y la disminución de las ventas e ingresos. En cuanto al arrendador, éste debe experimentar la situación contraria: un balance positivo e incremento de la facturación. Precisamente esa situación favorable para una de las partes y desfavorable para la otra es lo que da lugar al desequilibrio entre las partes, de forma que la que experimenta la situación desfavorable y negativa podría exigir una reducción de la cuota a pagar, siempre que dicha situación no sea debida a una conducta incumplidora de cualquiera de las partes.

Vía| Fuente propia: GPartners, Asesores Forenses y Financieros, S.L

Más información| Manual “La moderna configuración de la cláusula rebus sic stantibus. Tratamiento jurisprudencial y doctrinal de la figura”. Autores: Francisco Javier Orduña Moreno y Luz María Martínez Velencoso

Imagen| www.visionglobal.info/desequilibrios-economicos-deterioran-la-capacidad-de-pago-del-pais/

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