Cultura y Sociedad, Patrimonio 


La CIA y el expresionismo abstracto norteamericano

Pollock trabajando en su estudio

Pollock trabajando en su estudio

Todos conocemos la repercusión y el valor pictórico de una vanguardia del nivel del expresionismo abstracto norteamericano, que cuenta con grandes nombres en sus filas como Jackson Pollock, Willem de Kooning o Mark Rothko. Sin embargo, normalmente el conocimiento que tenemos de esta vanguardia suele ser formalista, basándonos en cuestiones como la ausencia de figuración, la acción del cuerpo, el color como forma de expresión pura… Esto hace que se dejen atrás los valores sociales y el entorno cultural en que se dio este movimiento.

Para poder entender mejor el triunfo de esta pintura, es necesario hacer hincapié en esta visión social del movimiento, ya que se llevó a término después de la II Guerra Mundial, en plena Guerra Fría. Este contexto internacional tan tenso, condicionó en parte esta pintura, haciendo así que los estudios actuales no sólo busquen las novedades formales de la pintura para las investigaciones, sino también la utilización de la pintura por parte del gobierno norteamericano.

El gobierno norteamericano fue rápidamente consciente del éxito de esta vanguardia, que había sido bien acogida por grandes críticos como Clement Greenberg. Esto provocó que el gobierno se planteara promocionar a estos artistas de manera pública fuera del país, vendiendo esta nueva pintura como una pintura norteamericana. Pero dentro de este mensaje había otro oculto, esta pintura basada en la libertad total del artista, pasaba a representar la libertad del pueblo democrático, dentro del contexto de la Guerra Fría. Además, todo esto tiene lógica si pensamos que esta pintura era completamente contraria al realismo que se daba en la Unión Soviética.

Sin embargo, no fue un camino fácil para el gobierno norteamericano apoyar a esta vanguardia, debido a que en su seno interno algunos no la aceptaron, alegando que era precisamente un arma comunista. La solución estuvo entonces en buscar organismos secundarios en la sombra para poder realizar estas actividades, como la CIA y el MoMA de Nueva York.

New American Painting en la Tate de Londres. 1959

New American Painting en la Tate de Londres. 1959

La CIA, de forma encubierta, trabajó para promocionar el expresionismo abstracto. Existe una lista amplísima de hombres que trabajaron en el gobierno y también la agencia secreta. Se trataba de intentar conseguir una visión positiva de la nueva pintura, y de darla a conocer fuera de Estados Unidos. Es aquí donde entra en juego el MoMA de Nueva York, que aunque es una institución privada, trabajó al servicio del gobierno estadounidense y de la diplomacia internacional. El MoMA en la década de los años 50 organizó 33 exposiciones internacionales de la nueva pintura americana fuera del país.

Así, podemos ver que la historiografía más actual ha cambiado el punto de vista en torno al expresionismo abstracto, poniendo de relieve la importancia del contexto de la Guerra Fría, y cómo este afectó en el uso y aceptación que tuvo esta pintura por parte del gobierno norteamericano. Aunque no debemos entender esto como el único factor del éxito de esta pintura, ya que existen otros muchos, como la crítica favorable o el hecho de ser una pintura realmente rompedora.

 

Vía| STONOR SAUNDERS, Frances, La CIA y la Guerra Fría Cultural, Barcelona, Editorial Debate, 2001. (Ed. original: Who paid the pipe? The CIA and the Cultural Cold War, United Kingdom, Granta Books, 1999).

Más información| GUILBAUT, Serge, De cómo Nueva York robó la idea de arte moderno, Valencia, Tirant lo Blanch, 2007.

Imagen| Pollock trabajando en su estudio, New American Painting en la Tate de Londres. 1959.

En QAH| Mark Rothko y la pintura del sentimiento

 

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