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La cautela Socini

En primer lugar, aconsejar a los que vayan a leer este artículo que con antelación repasen o lean otro anteriormente publicado por este autor en esta misma revista sobre la figura de las sustituciones fideicomisarias, pues precisamente la cautela Socini nace en el S. XVI a partir del gravamen impuesto por un testador a uno de sus descendientes consistente en una sustitución fideicomisaria si sine liberis masculis decesserit (en línea transversal u horizontal).

La cautela Socini

La cautela Socini

En el sistema de reserva germánica pura, el causante no goza de libertad alguna de movimientos en orden al poder configurador cuantitativo ni cualitativo de la legítima, ya que la herencia reservada hace tránsito directa, automáticamente y en bloque a unos herederos reservatarios, pudiendo el causante disponer del testamento respecto de una pequeña cuota libre, si la hay.

Sin embargo, en los sistemas no puros existen en la práctica fórmulas perfectamente legales para eludir o sortear el principio de intangibilidad cualitativa de la legítima, este es el caso de la denominada cautela Socini dirigida a sortear la intangibilidad cualitativa de la legítima. Atribuida al jurista florentino del S. XVI Mariano SOCINO GUALDENSE el joven o iunior, quien dictaminó en una controversia entre coherederos y a favor de la validez de la disposición testamentaria (previamente aceptada por el heredero legitimario) de un noble florentino, el cual instituyó herederos a dos de sus hijos y ordenó a favor del tercero un legado de valor o quantum superior a la legítima, pero con el gravamen de una sustitución fideicomisaria si sine liberis masculis decesserit, llamando como fideicomisarios a sus dos hermanos, pero con la prevención  de que, de no conformarse o rechazar este legado con el fideicomiso que lo gravaba, lo perdería, sin más derecho que por legítima estricta le quedaba. También es llamada esta figura por algunos autores gualdense  o angélica (los que atribuyen dicha fórmula a un anterior jurista Angelo de UBALDI y DURANTE).

La cautela Socini en la actualidad puede definirse, y en palabras de ROCA-SASTRE, como la manera de eludir la intangibilidad cualitativa de la legítima mediante atribuir ésta por un valor a la sazón superior al legal, por vía de institución de heredero o de legado a favor de su legitimario, pero con imposición de cargas, condiciones, sustituciones o limitaciones sobre la cuota de herencia asignada o sobre los bienes legados, a menos que el propio legitimario prefiera aceptar, con absoluta alternatividad, un valor que por institución de heredero o generalmente por legado le atribuye el causante, consistente en lo que por legítima estricta, o sea, sin mejora, pudiera corresponderle en su día en la misma herencia (cfr. ROCA-SASTRE MUNCUNILL, L., Derecho de Sucesiones. Ed. Bosch. Segunda edición, 1995. Tomo II. pág. 105 ss.). Para VALLET DE GOYTISOLO (Estudios de Derecho Sucesorio, Sección III, Cláusulas testamentarias cautelares, expresas y tácitas, Madrid 1989, II, pág. 372) el testador ofrece un mayor quantum a cambio de merma en el quale legitimario, mediante ofrecer a éste una opción para que elija el quantum y el quale mínimos prefijados o bien el quantum mayor con gravamen en el quale

En la práctica, lo que se suele hacer es imponer el gravamen, condición o sustitución “prohibida” (art. 813 párrafo segundo CC) amenazando al legitimario con reducir su participación en la herencia lo que por legítima estricta le corresponde si no lo acepta (art. 820 apartado tercero CC). El ejemplo típico es la disposición por la cual el testador instituye a sus hijos en la nuda propiedad de todo el patrimonio relicto, estableciendo a su vez un usufructo universal a favor del cónyuge sobreviviente (usufructo universal del cónyuge viudo), y disponiendo que el hijo que no lo permita quede reducido a su porción legitimaria estricta sin percibir otro beneficio de la herencia paterna. Gravamen que podría vulnerar el artículo 813 apartado segundo del Código civil ya que los legitimarios no tendrían por qué soportarlo. Pero doctrina y jurisprudencia de manera unánime entienden que dicha disposición testamentaria es perfectamente aplicable en España (facultándose al testador a tenor de lo preceptuado en los siguientes artículos: art. 820, 3.º, del Código civil; art. 360, párrafo 2.º, del Código de Sucesiones de Cataluña; y art. 49 de las Compilaciones de Baleares; como excepción a la regla la prohibición contenida en el art. 185.1.º a) de la Ley Aragonesa de Sucesiones) puesto que, colocando a éstos (los legitimarios) ante una elección, tan sólo si optaran por no soportarla serían perjudicados al no poder disponer en la partición de cuota alguna respecto del tercio de libre disposición (STS 30 de enero 1995); puesto que dicha opción a elegir daría validez a la cláusula (cautela de opción compensatoria) que acompaña dicha disposición. Hemos de añadir además, y si este instituido mediane la disposición de la atribución sujeta a gravamen no fuera el único legitimario, que tampoco podría disponer respecto de la cuota legitimaria del tercio destinado a mejora estricta que pudiera corresponderle. En este mismo sentido se pronuncia nuestro Alto Tribunal (STS 12 diciembre de 1958) al declarar lícita una cláusula que sancionaba con la privación de la parte correspondiente al tercio de mejora al hijo que en vida del cónyuge viudo reclamase la división de la herencia.

En síntesis, no hay fraude de ley o fraus legis, ya que, aunque la legítima es de ius cogens, al invitar o proponer dicha elección al legitimario, todo depende de la voluntad de éste para aceptar o no el gravamen impuesto y, de no hacerlo (el legitimario), entendemos que no se está infringiendo la Ley por el causante. Pues como predica la Sentencia del Tribunal Supremo de 3 diciembre de 2001 <<es razonable pensar que el testador no ha querido imponer un gravamen sobre la legítima como el usufructo manifiestamente ilegal, sino dejar a voluntad del legitimario gravado cumplir la disposición a cambio de una mayor participación en la herencia, o bien recibir su legítima con arreglo a ley sin esa participación, lo que equivale a no cumplirla>>.

Diccionario Jurídico.

  • Caudal relicto: El caudal relicto lo constituyen todos los bienes, derechos y obligaciones de una persona que no se extingan por su muerte, al valor líquido que los bienes hereditarios tuvieran (bienes y derechos transmisibles de una persona que no se extingan con su muerte según la disposición general del art. 659 CC) se agregará el que tenían todas las donaciones colacionables del mismo testador.
  • Colación de bienes (computación de las donaciones): La colación de bienes es una operación previa a la partición de herencia, se trata de la agregación numérica que hay que hacer a la herencia del valor de todas las donaciones hechas por el causante a los efectos de señalar las legítimas y averiguar si son o no inoficiosas. Hay que estimar el valor de las donaciones al momento con arreglo a las circunstancias monetarias del día del fallecimiento del causante; por tanto, se deben valorar los bienes no en la fecha en que fue efectuada tal donación sino al tiempo de la muerte del donante.
  • Mejora: En sentido amplio el concepto de mejora significa toda disposición (institución de heredero, legado, donación) a favor de un descendiente legitimario que excede de lo que le corresponda por legítima estricta (o primer tercio), es decir, de aquello que se le atribuya en el tercio de mejora estricta (o segundo tercio) y en el tercio de libre disposición (o tercer tercio). También debe entrar asimismo toda disposición efectuada a favor de los nietos u otros descendientes de ulterior grado, viviendo y siendo capaz, no indigno ni desheredado el hijo o descendiente intermedios entre el causante y aquéllos, al admitirse, según unánime doctrina y jurisprudencia, la mejora a favor de los mismos.
  • Imputación de instituciones de herederos, legados y donaciones (entre coherederos forzosos legitimarios): Debe sostenerse que cuando la imputación de instituciones de herederos, legados y donaciones, no tengan el carácter de mejora, han de imputarse en primer lugar a la legítima estricta del heredero, legatario o donatario y, si excede de ésta, como ya se les habrá atribuido dicha legítima, dicho exceso deberá imputarse antes al tercio de libre disposición que al de mejora estricto (la mejora restringida no se presume nunca). Y en cuanto a las hechas en concepto de mejora debe sostenerse lógicamente que han de imputarse en primer término al tercio de mejora estricta y, si hay exceso, éste debe imputarse al tercio libre antes que a la legítima del heredero, legatario o donatario por el simple hecho de ser la mejora un plus de la legítima, debiendo percibirse aquélla a más de ésta, y únicamente si hay exceso se imputará a la legítima del heredero, legatario o donatario. Así pues, el legado de cosa determinada, la institución de heredero ex re certa y la donación, que siempre será de cosa cierta, dispuestos como mejora, deberán imputarse en primer lugar al tercio de mejora restringida (o mejora estricta), el exceso, si lo hay, al tercio libre o tercero y, si aun existe exceso, a la legítima estricta del mejorado.

Imagen| La cautela Socini

En QAH| La sustitución fideicomisaria (I), La sustitución fideicomisaria (II), La sustitución fideicomisaria (III)

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