Patrimonio 


La Catedral de León: restauración en la España del siglo XIX

Desde principios de los años treinta del siglo XIX, existe en el territorio español un interés por la intervención de los templos a nivel restaurativo. Sin embargo, no es hasta mediados del siglo cuando realmente comienzan las distintas intervenciones, de las cuales la Catedral de León se estableció como un verdadero arquetipo.

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Proyecto de hastial de Juan de Madrazo

Ya en su fundación en el siglo XIII, el templo se convirtió en un paradigma gótico, como ejemplo de gran catedral de estilo francés. Es a partir del siglo XVI cuando comienza a generar una serie de problemas estructurales, que obligan a realizar algunas modificaciones en su composición. El estado de la catedral a principios del siglo XIX tampoco era favorable, dado que seguía acumulando problemas de tipo estructural y otros de diferente índole, confluyendo en el año 1830 con el desprendimiento del hastial sur, hecho que obligó a realizar una intervención provisional. Además de ello, en 1849 la creación de un nuevo rosetón para la iluminación del crucero generó otro problema de estructura grave, que no se solucionó hasta el año 1859, cuando comenzó la restauración por parte de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, que encomendó al arquitecto Matías Laviña Blasco la intervención en el templo.

Ésta se convirtió rápidamente en polémica, suscitando las críticas de varios teóricos progresistas. Asimismo, condicionó las intervenciones realizadas con posterioridad por parte de otros arquitectos. El planteamiento de Laviña fue separar las partes más dañadas, demoliendo zonas muy significativas de la catedral y sustituyéndolas por unas nuevas diseñadas a partir del resto de elementos compositivos del templo. No obstante, algunos de los teóricos y arquitectos de la época apoyaron la decisión de Laviña. Tras la muerte de éste, el proyecto pasó a manos de Andrés Hernández Callejo, quien renunció a los pocos meses.

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Fachada tras la restauración

Tras ello, el proyecto recaló en Juan de Madrazo, quien a pesar de haber renunciado al proyecto en primera instancia, acaba evitando la posible ruina en la que se podría haber convertido la catedral, y que Laviña había acrecentado con su intervención. Como arquitecto cualificado en el estilo gótico y fiel seguidor de Viollet-le-Duc, utiliza sus preceptos en la restauración del templo. De esta manera, consiguió remendar el error de Laviña, alterando el hastial y cambiando todas las cubiertas, además de realizar el cimbrado de las bóvedas y arcos, hecho que también supuso un cambio visual en la construcción. El cese como arquitecto por parte de Juan de Madrazo se produjo en 1880, por razones desconocidas, siendo Demetrio de los Ríos, quien continúa con la labor de Madrazo, incluyendo su toque personal, al retirar el remate renacentista y al separar la catedral de la muralla.

La restauración de la catedral supone uno de los prototipos de las restauraciones realizadas en el territorio español. En la catedral se trató la intervención de manera global, lo que desvirtúo la arquitectura de la misma. Este hecho también ocurre en otras zonas del territorio, con empresas que se prolongaron en el tiempo, generando una adulteración de la base constructiva al existir cambios en los proyectos, que no hicieron sino perjudicar a la estructura debido a las experimentaciones que se realizaron en ellos.

Vía| GONZÁLEZ-VARAS IBÁÑEZ, I (1993) La catedral de León: historia y restauración (1859-1901), León Universidad de León

Más información| HERNANDO, J. (1989) Arquitectura en España 1770-1900, Madrid, Cátedra

Imagen| Proyecto, Fachada

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