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La Carta Magna inglesa de 1215, ¿primer documento constitucional de la Historia? (II)

Retomando la cuestión donde la dejamos, cerremos ya la reflexión anterior, y pasemos a examinar si la carta magna libertatum de 1215 puede encontrar acomodo en alguna de las dos definiciones axiológicas de constitución. En sentido clásico, no parece que regule la organización esencial de la comunidad política -el Reino de Inglaterra-, pues sólo contiene una cierta limitación del poder del monarca en el uso de facultades que hoy llamaríamos de policía criminal (actividad de prevención y represión del crimen) y unas garantías procesales penales para los miembros del estamento nobiliario. Considerar la mera limitación del poder del monarca como un antecedente del Estado de Derecho (es decir, el que se somete a la ley) parece un tanto exagerado, pues en el medioevo era corriente que el rey, débil y poco más que un primus inter pares (muchas veces inferior en riqueza y potencia militar que algunos de sus vasallos) se viese forzado a pactar con los notables (especialmente, en materia de tributos). Por ello, no se trató de un evento anormal ni de naturaleza sustantiva. Es decir, no alteraba en nada la distribución del poder, que en un reino cristiano medieval, como lo era en esa época Inglaterra, residía eminentemente en el monarca y en los estamentos (nobleza, clero y pueblo llano o commons) representados en parlamentos o consejos. Dado que no modificó la distribución del poder, no puede decirse que se alterase la organización esencial del Reino, lo que nos lleva a negar que pueda considerarse una constitución en sentido clásico. En sentido moderno, tampoco parece que pueda calificarse propiamente de constitución, pues no contiene una tabla de derechos para el pueblo de Inglaterra (sólo para una parte de este, la nobleza; y únicamente de naturaleza procesal) ni una separación de poderes según el esquema de Sieyès [1] (legislativo, ejecutivo y judicial).

Por todo ello, puede concluirse que la carta magna libertatum de 1215 es únicamente un reconocimiento de derechos colectivos (es decir, al noble en tanto que miembro de ese estamento) y no individuales (no al individuo, por el mero hecho de serlo), por tanto de eficacia muy limitada, y en ningún caso general. Otra cosa es que ciertos autores hayan pretendido ver en esta cédula un primer antecedente del constitucionalismo, del Estado e incluso de la democracia, pero esto parece responder más bien a un mito político de los orígenes del constitucionalismo moderno que a la realidad de las cosas.

Por último, debe remarcarse que la carta magna libertatum no es la primera declaración de esta naturaleza. En efecto, los Decretos de la Curia Regia del Rey Don Alfonso IX de León de 1188 ya recogían una serie de derechos de naturaleza procesal que protegían a los nobles leoneses de posibles abusos del poder. Entre sus disposiciones encontramos cautelas procesales (derecho de audiencia, prohibición de dar trámite a denuncias sin prueba previa, tipificación del delito de denuncia falsa…) y normas de derecho estamental (prohibición de la tortura y de la confiscación, libertad y seguridad individual…). Al igual que en el caso inglés que le sucedería unos años después, se trata de una concesión política del monarca a sus nobles, una cierta limitación de su poder si se quiere, pero en ningún caso una ley fundamental que alterase la organización esencial del Reino. A estos Decretos seguiría el Privilegio General Aragonés, dado en Zaragoza en 1283 bajo el reinado del Rey Don Pedro III.

Miniatura de la Catedral de Santiago de Compostela representando al Rey Don Alfonso IX de León

A modo de conclusión, baste decir que la carta magna inglesa de 1215 no puede considerarse constitución ni antecedente de constitución, ni en sentido clásico ni en sentido moderno, ni tampoco germen del Estado de Derecho. Es un mero reconocimiento de derechos a la nobleza inglesa, y ni siquiera el primero de su clase, que es leonés.


[1] Tradicional y erróneamente atribuido a Charles de Secondat, barón de Montesquieu. Abordaremos esta confusión en un artículo posterior.

Vía| Curso de Historia del Derecho, José Antonio Escudero

Imagen| Alfonso IX de León

En QAH | La Carta Magna inglesa de 1215, ¿primer documento constitucional de la Historia? (I)

 

Fernando Jiménez Colorado Escrito por el may 31 2013. Archivado bajo Análisis Jurídico.





CONOCE AL REDACTOR

Fernando Jiménez Colorado

Fernando Jiménez Colorado

Bachiller en ciencias económicas y sociales (baccalauréat SES) por el Liceo Francés de Madrid.

Licenciado en leyes por la Santa Sede con la validación del Estado Español (Universidad Pontificia Comillas – ICADE).

Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

 

Ferviente hispanista, intereses en historia, filosofía y ciencia política.

Redactor en las secciones Jurídico e Historia de Qué Aprendemos Hoy.

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