Ciencia, Psicología 


La carga del cuidador

Para que exista la carga del cuidador tiene que darse primero una situación de dependencia, que consiste, según el Consejo de Europa, en “la necesidad  de  ayuda  o  asistencia  importante  para  las actividades de la vida cotidiana”, es decir, “un estado en el que se encuentran las personas, que por razones ligadas a la falta o la pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual, tienen necesidad de asistencia y/o ayudas importantes, a fin de realizar los actos corrientes de la vida diaria y, de modo particular,  los  referentes  al  cuidado  personal”.

La dependencia ha existido siempre, pero lo que ha cambiado en la actualidad es su importancia social, porque la demanda de cuidados para personas dependientes ha aumentado  en  los  últimos  años  y  seguirá  aumentando  como consecuencia del envejecimiento de la  población,  así  como  la  reducción  de la  estancia  hospitalaria,  aumento  de  la  esperanza  de vida,  disminución  de  la  tasa  de  natalidad  y  disminución de  la  mortalidad.

Por lo tanto, podríamos definir el apoyo informal como “el cuidado y atención que se dispensa de manera altruista y gratuita a las personas que presentan algún grado de  discapacidad o dependencia, fundamentalmente por sus familiares y allegados, pero también por otros agentes o redes”. Es  decir, se caracteriza por existir una relación de afectividad, por realizar el cuidado de forma permanente, y sobre todo, sin recibir  retribución económica a cambio

Recapitulando, el cuidado de una persona dependiente supone un exceso de trabajo para los cuidadores, generando cambios importantes en su vida (a nivel personal, familiar, laboral y social) y pudiendo aparecer problemas de salud junto con una sobrecarga física y emocional. Este es el conocido “síndrome del cuidador” o “sobrecarga del cuidador”.

Los resultados de varios estudios señalan que los cuidadores informales son, fundamentalmente, mujeres de edad media, educación primaria y amas de casa. Y, a pesar de dedicar gran parte de la jornada diaria al cuidado de la persona dependiente, principalmente lo que reclaman es ayuda económica a la administración. No obstante, es importante conocer el impacto personal y la realidad social de los cuidadores ya que de esta manera se pueden plantear estrategias de intervención desde Atención Primaria y Especializada, para así conseguir que los cuidadores tengan una mayor calidad de vida y un mayor bienestar.

De hecho, otra variable muy importante es el apoyo social, ya que es una importante fuente de ayuda para los cuidadores en el momento de hacer frente a ciertas situaciones. Por lo tanto, es muy importante que los familiares puedan disponer de una red amplia y diversificada de recursos sanitarios y sociosanitarios que les permita (mientras sea posible) atender al enfermo/dependiente en su casa. Esto implica, entre otras cosas:

  • Atención y seguimiento sin excesivas demoras
  • Atención, supervisión y seguimiento sanitario domiciliario
  • Servicio de ayuda a domicilio
  • Centros de día
  • Estancias temporales
  • Plazas residenciales cuando el familiar ya no pueda ser atendido en el hogar

Además, es fundamental el desarrollo de programas estructurados para cuidadores donde los resultados puedan ser evaluados, sistematizados y publicados. A modo de ejemplo, algunas estrategias que se pueden emplear son: grupos de apoyo, entrenamiento en habilidades sociales, psicoterapia, relajación, etc.


* Vía|Sobrecarga del cuidador principal, El apoyo social como modulador de la carga del cuidador de enfermos de Alzheimer, Síndrome de carga del cuidador
* Más información|Atención de enfermería hacia el cuidador principal del paciente con enfermedad de alzheimer. Prevencion y cuidados en el “síndrome del cuidador” 
* Imagen|Sobrecarga del cuidador, Atención psicológica al cuidador

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