Economía y Empresa, Finanzas 


La carencia de los préstamos: una opción tan útil como cara

Contratar un préstamo implica tener que asumir el pago de una deuda durante un plazo relativamente largo de tiempo, así que antes de hacerlo siempre es importante asegurarse de tener la solvencia suficiente para poder pagar las cuotas a tiempo. Sin embargo, las entidades son conscientes de que la situación económica de sus clientes puede sufrir un revés, por lo que algunas de ellas ofrecen la posibilidad de pedir un período de carencia, durante el cual no se tendrá que pagar una parte o la totalidad del importe de las cuotas. A continuación veremos en qué consiste exactamente la carencia, qué créditos la incluyen y cuál es el coste de solicitarla.

Tipos de carencia

Cualquier crédito puede incluir un período de carencia, pero en general las entidades la incluyen en los préstamos que van dirigidos a los clientes que cuentan con un nivel adquisitivo bajo o con unos ingresos regulares. Por ejemplo, los créditos para estudiantes suelen tener un período de carencia más o menos extenso (de entre 2 y 5 años), lo que permite a los prestatarios no tener que pagar las cuotas del préstamo hasta que terminen sus estudios.

Dependiendo de las condiciones que ofrezca la entidad prestamista, la carencia se puede solicitar al inicio de la vida del crédito o en cualquier otro momento. Asimismo, podemos distinguir entre dos tipos distintos de carencia:

  • Carencia total: un préstamo con carencia total permite no pagar ni una sola cuota durante un tiempo determinado.
  • Carencia parcial o de capital: un crédito con carencia parcial permite pagar solamente los intereses mientras dure el período de carencia.

¿Cuál es el coste de pedir una carencia?

Contratar un préstamo con carencia puede ser una opción interesante en casos concretos (poca seguridad laboral, ingresos irregulares, etc), pero siempre hay que tener en cuenta que un crédito con carencia siempre saldrá más caro. Por ejemplo, si se contrata un préstamo de 10.000 € a devolver en 5 años al 10 % TAE, habrá que pagar una mensualidad de 212,47 € y, al final de la vida del crédito, se habrá reembolsado un total de 12.748,25 a la entidad. En cambio, si ese crédito incluye una carencia inicial total o parcial de dos años, se tendrá que pagar lo siguiente:

  • Con carencia total: en este caso, no se pagará nada durante dos años, pero durante el resto del plazo habrá que pagar una cuota de 393,79 € para un total de 14.176,27 €.
  • Con carencia parcial: durante los dos años de carencia, habrá que pagar una cuota de 83,33 € y durante el resto del plazo habrá que pagar una mensualidad de 322,67 €. En total, la entidad recibirá 616,11 €.

Algunas entidades, además, nos dejarán alargar el plazo de reembolso para que el importe de las mensualidades no sea tan elevado, pero esto no hará más que encarecer el precio del crédito (recordemos que cuanto más largo sea el plazo de amortización, más dinero habrá que pagar en intereses). Por ello, sólo es recomendable pedir el período de carencia si no se dispone de ingresos suficientes para pagar las cuotas.
Vía|MiPrestamo.es
Más información|El Confidencial
Imagen|Dreamstime
En QAH|Sistemas de amortización de préstamos (I)

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