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La carencia de educación musical y sus consecuencias

Últimamente he abogado por la educación musical alegando los múltiples beneficios que genera la música, pero hoy me gustaría dar una vuelta de tuerca y plantear el aspecto contrario, es decir: qué consecuencias podría acarrear la falta de educación musical.

Partiendo de que no todos los padres tienen una amplia educación musical ni conocimientos pedagógicos para transmitirla, y que no todo el mundo se puede permitir esta educación por parte de entidades privadas;  si a esto sumamos las exigencias respecto a idiomas en el ámbito laboral, no es de extrañar que los centros educativos oferten la opción de segunda lengua extranjera frente a la educación artística que abarca educación plástica y musical, aunque los beneficios de ésta son múltiples y de muy diversa índole.

Esto conlleva que una persona que termina su educación formal no conoce absolutamente nada acerca de la música.

Si estas personas no pueden acceder a conciertos para aprender y disfrutar de la música por cuenta propia, ya que el elevado IVA incrementa el coste de los conciertos, obtenemos como resultado una persona que no conoce ni conocerá ni trasmitirá a sus hijos absolutamente nada sobre música.

Si este ciclo se repite durante algunas generaciones el resultado es una sociedad completamente analfabeta musicalmente hablando.

Si las futuras generaciones no conocen ni despiertan el interés por esta materia, no tendremos profesionales del sector artístico: cantantes, intérpretes instrumentales, bailarines, actores y actrices, figurantes, pintores, escultores….Pero tampoco tendremos público, ni disfrutarán jamás de sus beneficios. Y lo que es más, no existirá una música de calidad al no haber competencia y al consumir y conformarnos sin entender lo que los medios nos introducen por los oídos.

Todo esto no llegará a ocurrir, de forma generalizada claro, porque hay personas que se pueden costear esta formación de forma privada, que pueden pagar los instrumentos y materiales que exigen los conservatorios, y otra minoría conocedora y transmisora de la música que harán conocer a los suyos de su existencia.

El día de mañana será el privilegio de unos pocos saber qué pone aquí.

 

Sin embargo estamos privando a muchísimos niños de una educación completa y de calidad donde la expresión artística a través de la pintura, la danza y la música es la mejor forma de fomentar valores saludables. Tendremos autómatas con muchos conocimientos de memoria y con escasa  creatividad.

Personalmente me da escalofríos mirar al futuro y encontrármelo así, que los adultos del mañana piensen que Beethoven era un perro, o que reconozcan melodías de Bellini por anuncios de perfumes.

Mi reflexión final es: Seamos generosos y brindemos a nuestros niños y jóvenes el magnífico regalo que es la música.

Vía| Texto creado por la autora.

Imagen| Music

En QAH| Claves del éxito del sistema educativo finlandés (I), Claves del éxito del sistema educativo finlandés (II)

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