Economía y Empresa 


La cadena de valor del suministro eléctrico (I): El sector.

Existen cuatro fases en la cadena de valor del suministro eléctrico: generación, transporte, distribución y comercialización. Tanto la generación como la comercialización son actividades liberalizadas. En cambio, el transporte y la distribución son actividades reguladas, controladas, tanto en su funcionamiento como en su retribución, por la normativa aplicable al Sector Eléctrico.

El sector eléctrico tiene, entre sus características principales, un marco regulatorio muy cambiante, que ha convertido en una tarea compleja para los agentes que en él participan el conocimiento del entorno legal en el que se desarrolla la actividad, y la adaptación de sus infraestructuras y su organización a las demandas de la normativa que en cada caso aplica. Asimismo, existe una dualidad de órganos reguladores: por un lado la CNE, que determina el funcionamiento y la retribución de los agentes “vendedores” en el mercado, y por otro, el ejecutivo, que determina los peajes de acceso que deben dar cobertura al coste de la totalidad de la cadena de valor, marcado por el impacto político de sus decisiones en esta materia, reflejadas en el precio que se paga por el servicio de suministro eléctrico. El sector ha estado igualmente marcado por un cambio en el mix de generación, que modifica la estructura de costes de las empresas generadoras de energía eléctrica, y en la forma de retribución de la actividad por parte de los consumidores y del Estado, en forma de peajes o de primas, respectivamente. Finalmente, y unida al cambio en el mix de generación, encontramos el hecho de que España sea un país energéticamente dependiente, suponiendo la mayor recurrencia a las energías renovables una tendencia positiva en el futuro, pero que obliga en la actualidad a contar con formas de generación que cubran las necesidades energéticas que las renovables no son capaces de satisfacer.

Como consecuencia de todo lo anterior, el problema clave que ha existido en el funcionamiento del mercado de la energía eléctrica ha sido el desfase existente entre los ingresos que reciben los “vendedores” de energía eléctrica y los costes en los que incurren para el desarrollo de su actividad. El Gobierno, inicialmente motivado por la contención de los precios de la electricidad, en el año 1997, por su impacto directo en cualquier tipo de actividad económica, ha ido aplicando políticas retributivas para el suministro eléctrico que han llevado a que el precio que se paga por la electricidad suministrada sea inferior al coste de producción. Así, se ha ido generando una deuda del Gobierno con las empresas privadas que desarrollan esta actividad, y que ha ido creciendo cada año. Esta diferencia entre el coste de producción y el importe de la remuneración, se conoce con el nombre de déficit tarifario, rasgo distintivo del sistema español frente al resto del mundo. Hasta 2007 su origen fue un cálculo incorrecto del coste de adquisición de la energía, y a partir de 2008 refleja la diferencia entre los peajes pagados por los clientes (ingresos) y los costes reconocidos a las actividades reguladas del sector. Este déficit generado se va recuperando en los 15 años siguientes con cargo al peaje que los consumidores pagan en sus facturas, y que ahora representa alrededor de un 7% de la factura anual media doméstica. Paradójicamente, sin embargo, en los últimos 12 años, la factura de la electricidad, en comparación con la de otros productos energéticos, es la que menor incremento ha sufrido (en términos nominales) habiéndose incluso reducido en términos reales.

Nos encontramos, pues, con un sector energético inmerso en fuertes cambios, técnicos, de financiación y normativos, que debe ser entendido en el contexto de todas y cada una de las fases que integran la cadena de valor del suministro para lograr comprender el alcance de la situación actual y las medidas que se irán tomando en el futuro para hacer de él un sistema equilibrado y sostenible, no únicamente con el medio ambiente, sino también sostenible desde el punto de vista económico.

Vía| Informe el Sector Eléctico, Comisión Nacional de la Energía 

Imagen| Energía Eléctrica, d-bnews

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