Historia 


La Biblioteca de Nínive, la mayor biblioteca de la Antigüedad

Introducción

Una de las tablillas de la biblioteca de Nínive

Una de las tablillas de la biblioteca de Nínive

En el Próximo Oriente antiguo no existían las bibliotecas y los archivos tal y como los entendemos en la actualidad. A día de hoy, las dos funciones, inseparables la una de la otra, que cumple un archivo son las de conservar el patrimonio documental de la cultura en la que se inscribe, y difundir y facilitar su conocimiento a la sociedad que los ha producido. Por el contrario, en el Antiguo Oriente estos archivos se ubicaban en los templos y palacios, y solo tenían acceso a ellos los reyes, los sacerdotes y los escribas.

En la actualidad se calcula que existen distribuidas por los museos y entidades científicas entre 700.000 y 1.000.000 tablillas de arcilla, de las cuales en torno a un 10% son textos literarios. Además, se ha estimado que, solo durante el periodo de tiempo que transcurre entre el 1500 y el 300 a.C., existieron más de 200 archivos y bibliotecas, distribuidos a lo largo de más de 50 ciudades diferentes de todo el Próximo Oriente antiguo.

¿Qué fue la Biblioteca de Nínive?

Esquema con mapa que explica el asedio y destrucción de Nínive en el 612 a.C.

Esquema con mapa que explica el asedio y destrucción de Nínive en el 612 a.C.

La biblioteca de Nínive no solo es la mayor biblioteca descubierta hasta el momento en el Oriente Próximo antiguo, sino también la primera en ser descubierta, y la más reciente en el tiempo. Existió en la ciudad asiria de Nínive aproximadamente entre el 722 y el 612 a.C., periodo correspondiente al reinado en el imperio neoasirio de Sargón II, Senaquerib, Asarhaddon, Asurbanipal, Ashur-etil-ilani y Sin-shar-ishkun.

Aunque recibe el nombre común de la Biblioteca de Asurbanipal, lo cierto es que no fue este rey neoasirio el que la fundó, ya que había sido iniciada por uno de sus predecesores, Sargón II (722-705 a.C.). Aun así, recibe su nombre porque se debe a él los más de 30.000 fragmentos de tablillas hallados, los cuales podrían haber pertenecido a unos 15.000 textos completos, suponiendo así la más completa colección de escritura cuneiforme de toda la Antigüedad próximo oriental.

Descubrimiento de la Biblioteca de Nínive

Relieve del rey Senaquerib hallado en su palacio de Nínive

Relieve del rey Senaquerib hallado en su palacio de Nínive

A pesar de que el arqueólogo inglés Austen Henry Layard llevaba excavando en Nínive (la moderna ciudad de Kuyunjik) desde su descubrimiento en 1842 con el objetivo de contribuir al coleccionismo de tesoros exóticos del Museo Británico, no fue hasta 1847 cuando descubrieron la biblioteca, ubicada en el Palacio de Senaquerib (704-681 a.C.). Aunque las 20.000 piezas halladas por Layard y su equipo solo constituyen una pequeña parte del total de fragmentos, resultantes de excavaciones posteriores, este descubrimiento aceleró en gran medida las tareas de desciframiento de la escritura cuneiforme gracias a la gran variedad de contenidos descubiertos. Éstos, más allá de la temática administrativa, también estaban clasificados y catalogados por materias como Medicina, Astrología, Gramática, Lingüística, Geografía, Historia, Arte, Matemáticas, Astronomía..

La mayor biblioteca del mundo

Plano del palacio de Senaquerib, donde se encontraba la biblioteca de Nínive

Plano del palacio de Senaquerib, donde se encontraba la biblioteca de Nínive

Asimismo, la biblioteca de Nínive es también la primera biblioteca de la Historia cuyas obras están sistemáticamente recopiladas. Asurbanipal tenía la firme intención de crear la mayor biblioteca del mundo, y para ello ordenó y envió a múltiples emisarios para que fueran por todo el mundo conocido buscando y confiscando todas las tablillas de conocimientos para traerlas a Nínive. Además de por esta vía, la biblioteca también se nutrió de todo tipo de documentos conseguidos como botín de guerra, por incautaciones en casas y archivos privados, y por donaciones. Tal fue el trabajo de colección de los escribas asirios que entre las ruinas de la biblioteca se hallaron  copias en asirio de algunos de los grandes hitos de la literatura próximo oriental: el Código de Hammurabi, el Enuma Elish, el mito de la Creación, la épica de Irra, el mito de Atrahasis o el Poema de Gilgamesh, entre otros.

Aun así, el rey asirio no quería dejar la integridad de su gran biblioteca solo en manos de la justicia divina, así que también fue pionero en pensar unas medidas de seguridad básicas: solo el propio rey y sus secretarios personales podían entrar libremente a la biblioteca. De resto, si algún escriba quería consultarla, tenía que ser vigilado en todo momento por un oficial real.

Finalmente, después de dos décadas de decadencia política, militar y económica, una alianza del reino neobabilónico de Nabopolassar (625-605 a.C.) y el reino medo de Ciaxares asedió Nínive durante tres meses para después expugnarla, saquearla y destruirla, acabando con la vida del último soberano neoasirio, Sin-Shar-ishkun (627-612 a.C.). La biblioteca de Nínive, así como el imperio asirio, había dejado de existir.

En colaboración con QAH| Historiae Heródoto

Vía| BÁEZ, F. Nueva Historia universal de la destrucción de libros: de las tablillas sumerias a la era digital. Barcelona: Destino, 2013; CASSON, L. Las bibliotecas del mundo antiguo. Barcelona: Bellatierra, 2003; ESCOLAR SOBRINO, H. Historia de las bibliotecas. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1996; LIVERANI, M. Antiguo Oriente: Historia, sociedad y economía. Barcelona: Crítica, 1995; OLIVA, J. “George Smith y la biblioteca de Ashurbanipal”, en Boletín de la Asociación Española de Orientalistas. 2003, nº39, pp. 53-66.

Imagen| Tablilla, relieve del palacio, plano del palacio, caída de Nínive

En QAH| Proteger el patrimonio histórico cultural; Los asirios, el ejército más temido de la Antigüedad

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