Historia 


La batalla del Cabo de Santa María, 1804

El caso de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes ha tenido una transcendencia clave en los últimos años, permitiendo al mundo de la Historia naval y la Arqueología subacuática española ganar una batalla importantísima contra el expolio del patrimonio subacuático, representado en este caso por la “todopoderosa” empresa Odyssey. Además, se pone de manifiesto el hecho de que más allá de la victoria legal-moral sobre la empresa norteamericana y el mundo de los cazatesoros, España ha podido recuperar una parte importantísima de su legado histórico, más allá del valor económico que pueda tener la carga de la Mercedes.

Sin embargo, a pesar de lo que se ha ido escribiendo al respecto, habrá quien todavía no sepa que fue lo que pasó en aquella mañana del 5 de octubre de 1804, desconociendo la circunstancia que precedió a la pugna legal de los últimos años. Intentaremos por lo tanto abordar de manera breve los sucesos históricos que llevaron al hundimiento de la Mercedes, arrojando un poco de luz a aquellos interesados en el caso y en la Historia naval.

A principios del siglo XIX el mundo veía con expectación como los cambios acontecidos años atrás, durante la Revolución Francesa, habían llevado a la aparición de una serie de realidades sociales y geopolíticas que se presentan como el preludio de los conflictos que iban a transformar Europa durante los diez años siguientes. El consulado de Napoleón en Francia prepara el camino para el Primer Imperio francés (1804-1814). Gran Bretaña pugna para terminar de asumir su papel como potencia naval y hegemónica, enfrentando intereses a España y Francia. Europa, en resumen, se intenta reconfigurar después de las guerras del siglo XVIII y de las guerras contra la Francia revolucionaria, existiendo todavía en los primeros años del XIX importantes conflictos que aun enfrentaban a Austria y Francia por el control de Italia, por ejemplo.

Nos encontraríamos en la antesala de las guerras napoleónicas.

Nos encontraríamos en la antesala de las guerras napoleónicas.

La firma del Tratado de Amiens en 1802 dio un respiro a las potencias permitiendo un interludio de paz, viendo como Gran Bretaña zanjaba sus asuntos con Francia y sus aliados, entre ellos España, y permitiendo un brevísimo periodo de recuperación. En vistas a esta recuperación y a la reanudación del conflicto franco-británico apenas un año después de la firma del Tratado, una neutral España se vio manteniendo prácticamente sin fondos un vasto imperio ultramarino, siguiendo así lo que podemos considerar una extraña tradición española durante la Edad Moderna.

La Secretaría de Estado y de Hacienda de Carlos IV, con Godoy como privado, dio orden de traer de América los caudales recaudados para poder obtener cuanto antes ingresos en las arcas del Reino. Con este cometido zarpará en 1803 de la Península la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, que junto a dos fragatas pondrán rumbo a Sudamérica para recoger los caudales de los virreinatos de Nueva España, Perú y Río de la Plata. Tras una serie de hechos que retrasan la expedición de vuelta, entre ellos la reanudación de las hostilidades entre Gran Bretaña y Francia, salen de El Callao en abril de 1804 y tras las reparaciones y retrasos oportunos en Montevideo parten en agosto de 1804 con rumbo Cádiz un convoy de cuatro fragatas al mando de José de Bustamante: Fama, Medea, Nuestra Señora de las Mercedes y Santa Clara. El cargamento de la Mercedes en el momento de su salida contenía según los registros: 972.480 pesos amonedados (5809 de los cuales eran monedas de oro), así como 950.621 pesos en pasta de plata y 415 castellanos de oro. Junto a los caudales se registró durante la escala en Lima lingotes de cobre y estaño, así como otras mercancías.

José de Bustamante y Guerra, comandante de la escuadra

José de Bustamante y Guerra, comandante de la escuadra española

Teniendo un viaje bastante tranquilo, con apenas algunos enfermos por fiebres según los diarios de a bordo del convoy, alcanzan las aguas próximas a la Península la primera semana de octubre. El 5 de octubre de 1804, estando frente al Cabo de Santa María (Portugal), son interceptados por cuatro fragatas inglesas. Estas fragatas son la Indefatigable, Amphion, Medusa y Lively. Presentan un mayor porte que las españolas, con un armamento de calibre superior. Bustamante ordenó tocar a zafarrancho, formando la escuadra española en línea, es decir, en disposición de combate. Hay que imaginarse que la situación era bastante confusa, puesto que aunque se habían reanudado las hostilidades entre Gran Bretaña y Francia, nada de eso afectaba a España. La tensión en los navíos de la Real Armada en aquellos tempranos momentos de la mañana del 5 de octubre de 1804 se debía notar en el ambiente.

La escuadra inglesa, al mando de Graham Moore, se situó a barlovento y en línea de batalla, aprovechando por lo tanto la mayor ventaja de las batallas navales de la Edad Moderna: el viento. Enviaron un emisario a la Medea, donde se encontraba Bustamante, solicitando la rendición y descubriendo que venían con la misión de capturar al convoy español. Este se negó a rendir el convoy. Al instante de volver el emisario británico a su barco, comenzó la batalla.

Las fuentes nos indican que fue una batalla relativamente rápida pero no carente de potencia por ambas partes, puesto que los españoles no tardaron en reaccionar respondiendo con la misma virulencia al fuego británico. La posición de ambas escuadras en el momento previo del combate dio pie a que la lucha fuera prácticamente “penol a penol”, mostrándose en todo caso superiores los ingleses gracias a su mayor potencia de fuego.

El mayor revés que sufrieron los británicos no fue la batalla en sí misma, sino que en los primeros instantes de la batalla, una bala roja alcanzó la santabárbara de la Mercedes, volando esta por los aires con 249 almas a bordo (tripulación y la familia de Diego de Alvear, la cual viajaba a bordo de la fragata) y naufragando con todo su cargamento. Este hecho dio la ventaja decisiva a los británicos que en los momentos posteriores consiguieron rendir a la Fama, la cual intentaba huir rumbo a la Península, y ocasionó que Bustamante rindiera la escuadra para evitar el nefasto final de una batalla tan descompensada. Los navíos fueron apresados y enviados a Inglaterra, volviendo al poco tiempo a España los prisioneros hechos.

Momento de la explosión de la Mercedes

Momento de la explosión de la Mercedes

Hay que destacar que supone una acción infame el hecho de atacar en tiempos de paz un convoy naval, puesto que el objetivo de Inglaterra desde el primer momento fue la captura del mismo a toda costa, aun en una situación de paz con España. Aun existirían lagunas en lo referente a esclarecer un acto como este, puesto que podríamos considerarlo ante tales circunstancias un acto de piratería por parte de la Royal Navy. España entabló negociaciones para solventar la situación de los prisioneros y no sería hasta diciembre de 1804 que se anunciara la declaración de guerra con Gran Bretaña.

Más de 200 años después y tras una ardua lucha en los tribunales, la carga de la Mercedes conseguía volver a España, completando así la misión que se le había encomendado y dando pie a avances importantes en la aplicación de una legislación sobre patrimonio sumergido. De la misma forma cabe destacar el increíble trabajo realizado tanto por el equipo legal que defendió a España en la causa, como el trabajo de todos los historiadores, archiveros y demás personal relacionado, el cual se volcó en la localización de la documentación histórica necesaria para conseguir ganar la pugna al expolio, así como para garantizar el recuerdo de aquellos que perdieron la vida en aquella mañana de octubre de 1804.

 

Vía| FERNÁNDEZ DURO, C.,  Armada española desde la unión de los Reinos de Castilla y Aragón, tomo VIII, Madrid, 1973

VARIOS, El último viaje de la fragata Mercedes: la razón frente al expolio. Un tesoro cultural recuperado (catálogo de la exposición celebrada en Madrid del 12 de junio al 30 de noviembre de 2014), Madrid, Museo Naval-MAN, 2014

O’DONNELL y DUQUE DE ESTRADA, H., La campaña de Trafalgar. Tres naciones en pugna por el dominio del mar (1805), Madrid, La Esfera de los Libros, 2005

VIEIRA DE CASTRO, F.,O Naufragio da fragata espanhola Nuestra Señora de las Mercedes“, Revista Portuguesa de Arqueología, vol. 1, n.º 2, 1998

Imagen| Napoleón Bonaparte, José de Bustamante y Guerra, Batalla del Cabo de Santa María de 1804

En QAH| 1747: La epopeya del “Glorioso”

 

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