Coaching Profesional 


La asignatura pendiente

Ya comenzó el mes que la agenda escolar no incluye entre sus páginas. Aquél que no entiende de despertadores ni alarmas. Aquél donde los eventos no están programados pero que, si le dejas, te regala los mejores momentos de todo el año.

Y es quizás Agosto el mes del que más tenemos que aprender. Ajeno al ritmo de los horarios, a las reuniones de trabajo, al entrenamiento en el gimnasio, a escapadas de fines de semana… Nada de esto necesita para venir con el temario más completo y, por momentos, más complejo de entender.

La lógica de Agosto se nos escapa. Puesto que está para vivirlo con la consciencia del corazón y no de la mente. Da igual si es un lunes o un sábado porque cada día te ofrece las mismas veinticuatro horas para que hagas de él una aventura inolvidable.

Da igual si se te pegaron las sábanas, nadie te espera en el despacho. Tu cita de hoy es contigo mismo y con la vida.

Da igual si se pasó la hora del almuerzo, las cinco de la tarde seguirá siendo el momento idóneo para poner la mesa. Y, si esto ocurre, no tendrás prisa por terminar. Porque el sol cae por poniente más tarde de lo que acostumbra y aún quedará tiempo por delante para ver cómo el cielo y el mar se vuelven de color rosa.

Da igual si no tienes almohada, una montaña de arena bajo la toalla de playa te ofrecerá los mejores sueños. La vida se torna diferente junto al sonido de las olas.

QAH_2015 AgostoDa igual cuánto tiempo haga que no pasabas por casa, será cruzar la frontera y al bajar la ventanilla del coche ver que todo sigue igual aunque tú no sigas siendo el mismo: ahora saboreas cada detalle con la intensidad que se merece.

Da igual si pierdes la cobertura o no hay suficientes enchufes en casa, deja que tu teléfono móvil se quede sin batería. Permite a la magia brotar, sin necesidad de compartirla con nadie. Este momento es todo tuyo, sumérgete en él y abstráete de todo lo que te rodea.

Da igual cuánto te hagan esperar, has elegido dejar las prisas a un lado. En las temidas horas muertas, encontrarás un universo de cosas por vivir que jamás hubieras imaginado si todo saliera como habías planeado.

En Agosto lo único que importa es dejarse sorprender. Abrir la libreta de esta asignatura que teníamos pendiente y comenzar a coger apuntes sobre lo que significa vivir.

Liberarnos de todo lo accesorio y adentrarnos en lo más profundo de nosotros mismos. Huir de sumar experiencias y apostar por exprimir siquiera una de ellas.

Abrazar lo desconocido. Encontrar paz en la duda y conseguir que el futuro incierto no nos impida zambullirnos en el presente. Perder la noción del tiempo. Estar conectados con la vida y no con el cronómetro.

Olvidarnos de la plantilla que nos dieron para seguir y comenzar a escribir nuestra propia historia. No importa la caligrafía, ni es preciso regla o goma de borrar. Basta con abrir los ojos y derramar tu esencia en cada trazo. Qué bueno es darse cuenta de que cuando te entregas, respiras mejor.

Y tú, ¿conseguirás decir, cuando acabe el verano, que Agosto te enseñó a vivir?

Imagen| Vivir

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