Cultura y Sociedad, Patrimonio 


La arquitectura griega y el Partenón de Atenas: lo que no vemos

panNo cabe duda que el arte griego ha marcado el arte y la cultura occidental hasta nuestros días, de Grecia parte el principio humanista y el de ideal de la belleza que va a marcar Europa durante 25 siglos.

Esta búsqueda incansable de la belleza se llevaba a cabo mediante investigaciones empíricas, sin embargo, en este sentido debemos hacer una importante matización; para los griegos era importante la perfección del resultado, pero más importante aún era la percepción del mismo como tal, es decir, la impresión, esa sensación que generaba en el observador al contemplar una obra. Aquí nos encontramos de nuevo con la fuerte influencia ejercida por el antropocentrismo: la arquitectura debe emocionar al ser humano y para ello, no es suficiente con crear un edificio bello, sino que además, debe parecer bello, es decir, ser observado como tal por el ojo humano y producir una sensación placentera en el espectador. Heliodoro, (s. III a.C) en su Tratado de Óptica, comentaba al respecto:

“El objetivo del arquitecto es dar a su obra una apariencia bien proporcionada y recurrir en lo posible a medios correctivos de ilusión óptica, con vistas a un equilibrio simulado, ya que no fáctico, de medias y proporciones”

Aspecto que presenta un templo griego debido a la imperfección que capta el ojo humano

Aspecto que presenta un templo griego debido a la imperfección que capta el ojo humano

Este afán de racionalismo y búsqueda de la belleza, llevó a los griegos a realizar en su templos una serie de correcciones matemáticas calculadas con precisión para evitar que debido a las ilusiones ópticas, se creara en el espectador unos efectos inexistentes en el edificio, como  los efectos ópticos que producen las estructurasu de líneas horizontales y verticales debido a las grandes dimensiones de los templos. Tales variaciones se encuentran en muchos edificios dóricos, pero nunca en la extensión o grado de sutileza con que se aprecian en el Partenón de Atenas (447-438 a.C). Una vez más, estas correcciones tenían como finalidad que el edificio fuese “comprendido” de forma perfecta por el espectador.

En un libro de Ictino (uno de los arquitectos del Partenón junto con Calícrates) se expone brevemente el error óptico del ser humano y la solución arquitectónica llevada a cabo y que aquí intentaremos resumir:

-El ojo humano percibe los elementos horizontales prolongados (como en entablamento) ligeramente hundido: el arquitecto eleva unos centímetros el entablamento y el estilóbato para evitar tal efecto de hundimiento.

-El ojo humano al contemplar un edificio mayor que su cuerpo de abajo hacia arriba tiene la sensación de que el edificio “se le viene encima”: el arquitecto inclina la perpendicular del edificio ligeramente hacia el interior.

-El ojo humano percibe que la distancia entre las columnas disminuye hacia los extremos: el arquitecto dispone un intercolumnio mayor cuanto más lejos se hallen del centro.

-El ojo humano percibe que las columnas de las esquinas (al recibir la luz solar con mayor intensidad) son más recortadas y delgadas que el resto: el arquitecto dispone las cuatro columnas de las esquinas más gruesas que las demás.

-El ojo humano percibe los elementos verticales de gran tamaño con una ligera concavidad en el centro: el arquitecto ensancha el fuste de las columnas por el centro (éntasis).

Así pues, nada es casual en el Partenón  y todo ello hizo que el conjunto encajara  de una forma armónica en el paradigma de la perfección. La pregunta es: ¿perfección o imperfección?

 

Vía| Monografías

Más información| Arte España

Imagen| Wikipedia

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