Reflexiones 


La arquitectura del espectáculo

 

“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.” Miguel de Cervantes Saavedra ‘D.Quijote de la Mancha’, 2ªParte, Cap.XXV

Gracias a la amplia variedad que nos ofertan las compañías aéreas de bajo coste, muchos de nosotros tenemos la oportunidad de viajar a destinos y con una frecuencia tal, nunca antes imaginada. Ayudados de nuestras guías de viaje-Santos Griales en cuyo interior se mezclan sin miedo alguno lugares donde dormir, bares y restaurantes, monumentos y museos, y consejos para ver todo lo “imprescindible” en tres días, nos dejamos llevar por la masa y completamos nuestra colección particular de lugares visitados -que no saboreados-. Pero, y parafraseando a Cervantes, también es necesario leer mucho para saber/conocer mucho.

Setas de la Encarnación, Sevilla

Setas de la Encarnación, Sevilla

La mayor parte de la demanda inconsciente que generamos a la hora de hacer turismo es arquitectónica o está directamente relacionada con el trabajo del arquitecto y muchas veces, insistimos, ni si quiera somos conscientes de la expectativas que nos han generado: pasear por un barrio emblemático con un carácter muy marcado, visitar antiguos palacios, iglesias o catedrales, o castillos rehabilitados o simplemente reformados, monumentos, museos, etc., sentarnos en una explanada a descansar o buscar el mejor banco para sentarnos en la plaza principal de la ciudad, el skyline en general, el nuevo edificio inaugurado no sé dónde en particular, etc., son lugares de culto porque denotan la idiosincrasia del lugar, porque con ellos es como llegamos a conocer otras culturas y otras formas de vivir. La arquitectura es un arte que da respuesta a la demanda de una sociedad y por ende, la completa y constituye en ósmosis con la misma, pero es también algo que se forja con el tiempo, de manera paulatina y que es una verdadera pena que se sume a la velocidad de estos tiempos porque se están dando más edificios de respuesta rápida pero que tendrán una obsolescencia, con la que ya nacen programados, más rápida todavía.

Museo Judío, Berlin

Museo Judío, Berlin

Es esta la arquitectura como objeto de consumo: sin historia, sin arraigo, sin contexto, sin nada. Una arquitectura dónde prevalece la forma (el contenedor) frente al contenido: museos dónde lo expuesto brilla por su ausencia porque el Leitmotiv de la exposición es el museo en sí mismo, plazas con aparatosos artilugios que no facilitan la visualización con perspectiva de la misma ni la libre circulación de la vía, parques que se han convertido en piscinas de hormigón, edificios que absorben toda la historia del lugar para centrar su atención en él mismo, y un largo etcétera. Pero realmente, ¿hasta qué punto son necesarios estos nuevos edificios? ¿no sería mejor sólo tratar de poner en valor lo ya existente, es decir, hacer con lo que permanece, un discurso entendible y fácil de leer para que aquel que viaja de modo que consiga leer mucho más sobre aquello que anda viendo?

 

Imagen| Las Setas de la Encarnación,  Museo Judío

Más Información|EL PAIS, la arquitectura como espectáculo

En QAH| Unidad de medida viva y arquitectónica: la habitación

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