Cultura y Sociedad 


La apatridia o tragedia de no pertenecer a ningún país

 

¿Imaginas ser ciudadano de ninguna parte? ¿Pertenecer a un limbo social y político, excluido de cualquier tipo de derecho? Aunque parezca imposible, entre 11 y 15 millones de personas en todo el mundo se encuentran en esta circunstancia y a ellos se les conoce como apátridas.

La apatridia es, pues, la no nacionalidad; no ser reconocido como miembro de ningún Estado, de manera que todas las personas no ciudadanas de ningún país pasan a ser invisibles. Es como si no existieran. Y por tanto, al no existir, tampoco existen sus derechos, de manera que los apátridas no pueden acceder a la educación, ni a la sanidad, ni a la vivienda, ni al trabajo, ni formar una familia, ni viajar… Este fenómeno se detectó tras la Segunda Guerra Mundial, cuando miles de judíos fueron expulsados de Alemania, perdiendo así su nacionalidad. Las consecuencias de esto son dramáticas porque acaban siendo víctimas perfectas para los violadores de derechos humanos, que tienen asegurada su impunidad, ya que los apátridas tampoco pueden acudir a los sistemas judiciales.

La apatridia es un problema que afecta a más de 11 millones de personas

La apatridia es un problema que afecta a más de 11 millones de personas

Pero, ¿cuáles son las causas de la apatridia? Existen varios motivos, pero uno de los principales es la discriminación racial o étnica. Por ejemplo, en Estonia, la minoría rusa lleva luchando contra la apatridia desde la independencia del país en 1991. También se debe a la discriminación sexista, ya que en muchos países la mujer pierde su nacionalidad al casarse con un extranjero. Y otra causa importante es la división o sucesión de los Estados como ocurrió con la desintegración de la Unión Soviética y Yugoslavia.

¿Tiene este problema alguna solución? Lo cierto es que el artículo 15 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce a toda persona el derecho a tener una nacionalidad y a que no se le prive arbitrariamente de ella, sin embargo, no ofrece ninguna indicación sobre la forma en la que los Estados son responsables de otorgar dicha nacionalidad. Aún así, la comunidad internacional ha tomado medidas a través de dos mecanismos de protección: la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas, en 1954 y la Convención para Reducir los casos de Apátridas en 1961. Estas convenciones, junto con otros mecanismos adoptados a nivel regional, son la base para luchar contra esta discriminación. Sin embargo, dichas iniciativas no han sido aprobadas por un gran número de países. Erradicar el problema de la apatridia recae en la buena voluntad de los Estados de no dejar a ninguna persona fuera de su protección.

Aún queda mucho por hacer, pero es importante ponerles cara y nombre a esos millones de apátridas y dar a conocer al mundo entero su existencia.

 

Vía| Revista Migraciones Forzadas. Núm. 302. “La apatridia: qué es y por qué importa”.

Más información| Unitedexplanations.org 

Imagen| Apátridas

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