Cultura y Sociedad, Historia 


La alargada sombra del arte: Yves Saint Laurent y Mondrian

 

Que el arte es algo que forma parte de nosotros hasta en los elementos mas imperceptibles de nuestra realidad es algo obvio, incluso algo lógico.

Desde hace siglos se acuñaron teorías en las que se afirmaba que el arte nos hace a todos mejores personas, por lo que debería ser algo conocido por toda la sociedad para alcanzar el mejor funcionamiento de ésta.

Pese a que no siempre ha sido así, estando reservado para la elite social durante siglos, hoy en día cualquiera puede contemplar una obra de arte en vivo en una galería o museo, o hacerse con una reproducción de alguna de ellas (de hecho, casi todos tendremos en nuestra casa alguna lámina de alguno de los cuadros más famosos de la historia del arte).

Las creaciones más codiciadas han sido robadas, reproducidas, imitadas, transformadas, adaptadas a cuentos infantiles (para la comprensión de los más pequeños) e incluso llevadas a la gran pantalla.

Pero no sólo podemos encontrar el reflejo de las mejores obras de arte en películas o souvenirs, genios de otras disciplinas se han valido de ellas para obsequiarnos con piezas únicas.

Incluso algunos artistas han hecho aportaciones en otros campos, como en el diseño, en el que la colaboración de Dalí o Tamara de Lempicka, esta ultima en el Art Decó, son más que conocidas.

Tanta es la importancia y la influencia del arte que abarca hasta el ámbito de la moda.

Sin ir más lejos, el famosísimo Yves Saint Laurent es el mejor ejemplo de la influencia del arte en cada uno de nosotros, dejando en él una profunda huella.

La pintura es lo que mayor importancia tenía para Yves, bebiendo de ella (en mayor o menor medida) a la hora de llevar a cabo algunos de sus más importantes diseños.

Tanto es así, que en 2008, Caixa Galicia ofrece una exposición en la que se muestran 47 piezas diseñadas por él, cada una de ellas rindiendo tributo a los pintores que más le habían impresionado, entre ellos Picasso, Braque..etc.

 La pintura me había apasionado desde siempre, y por lo tanto era natural que inspirase mis creaciones. Los 47 modelos expuestos son homenajes rendidos a los pintores que ejercieron en mí una mayor influencia. No los he copiado (¿quién podría aventurarse a hacerlo?): he querido tejer vínculos entre la pintura y la ropa, convencido de que un pintor es siempre de nuestra época y puede acompañar la vida de todos.”

Algunas de ellas son absolutamente desconocidas para nosotros, aunque al ver cada modelo fácilmente podemos intuir a quien rinde homenaje en cada una.

 Pero el vestido inspirado en la obra de Piet Mondrian es conocido universalmente, precisamente por el impacto que tuvo.

Este pintor holandés pretendía simplificar la realidad, representar lo esencial de las cosas. Empezó su creación con paisajes malvas, ocres, pasando a una geometrización de árboles y andamios y de ahí (después de visitar Paris) al genero abstracto. 

Cuando empieza a experimentar con colores más brillantes, es cuando surge el germen de lo que será toda su obra posterior, la que realmente lo define.

Es entonces cuando junto al pintor Theo van Doesburg, funda una corriente que surgió en la abstracción, que ellos denominan neoplasticismo.

Rechaza texturas, mezclas o complicaciones a la hora de pintar, reduciendo su paleta a colores primarios completamente planos. Sus obras son fácilmente reconocibles: el fondo siempre blanco del lienzo. Sobre él, algunas líneas verticales u horizontales en negro dividiéndolo en cuadrados de diferentes tamaños (siguiendo su creencia de que un lienzo, por ser una superficie plana, sólo debe albergar elementos planos) que colorea al azar en amarillo, rojo o azul, dejando así un legado magnifico, único y enormemente característico.

Yves le rinde tributo de manera sensacional.

La pieza elegida fue un vestido de cóctel, de línea recta, sin mangas y cuello redondo. Simplicidad pura, al igual que el estilo de Mondrian.

La grandeza del diseño reside en la habilidad de adaptar las líneas rectas y los planos de la obra de Mondrian a un vestido que se adapta a la figura femenina.

El resultado, una pieza que se convirtió en el icono de la exposición, aparte de servir de inspiración para numerosas creaciones posteriores que también reflejan el ingenio de Mondrian.

Vía| Metmuseum, Instituto Trasser

En QAH| El vestido Delphos de Mario Fortuny

Imagen| Tamara, vestido, Sleep in my bed to night

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