Neurociencia 


La adquisición del lenguaje en el niño

baby_speakingEl lenguaje es una de las funciones cognitivas más importantes que se asienta a su vez en la función simbólica o la capacidad del ser humano para operar con símbolos que representan una realidad distinta de ellos mismos. El lenguaje es la herramienta que hace posible la comunicación, y es además el vehículo del pensamiento, por lo que posibilita la autoconciencia y guía nuestras acciones, nos permite imaginar, pensar, planificar, etc.

El lenguaje es modular y está compuesto por tres sistemas que dan lugar a sus diferentes componentes. Por un lado tenemos los aspectos más formales o lingüísticos, que se refieren a la  articulación del sonido, la formación de palabras y frases y las reglas gramaticales. Por otro, encontramos los aspectos más relacionados con la comunicación como el contenido o sentido del lenguaje y su  uso adecuado a los diferentes contextos. Estos componentes se adquieren de forma paralela, si bien, siguen ritmos diferentes. El niño, para exhibir un lenguaje competente, tiene que adquirir tanto las habilidades lingüísticas como las comunicativas.

Componentes del lenguaje

Componentes del lenguaje

Es sorprendente pues, que siendo el lenguaje una herramienta tan compleja, se desarrolle en el niño con una  aparente facilidad.

Existen diversas teorías sobre cómo se adquiere el lenguaje sin que ninguna hasta la fecha pueda explicarlo de forma completa y unitaria. En general se piensa que intervienen tanto factores genéticos como sociales. De esta forma, parece que se hereda la estructura cerebral donde se asienta neuroanatómicamente el lenguaje y otros procesos cognitivos, pero necesita de la interacción social para que pueda desarrollarse. Así, el desarrollo del lenguaje es el resultado de la interacción de aspectos biológicos como la madurez cerebral entre otros y mecanismos cognitivos y sociales.

El desarrollo del lenguaje se engloba dentro del proceso evolutivo normal o desarrollo madurativo general del niño y corre en paralelo con el desarrollo neurológico de éste, que permite la adquisición progresiva de funciones, destrezas y habilidades.

Se ha determinado que el lenguaje se adquiere por fases cuyos primeros estudios, aún en vigencia a grandes rasgos, los debemos a Piaget (1896-1980). La adquisición del lenguaje comprende un periodo que va de los 0 a los 6 años, aunque tiene un periodo crítico de inicio que va de los 0 a los 2 años. A los 6 años el lenguaje está establecido, y a partir de esta edad, tanto el lenguaje como la comunicación crecen en complejidad, calidad y destreza. El niño, listo para la educación primaria podrá comenzar a aprender los procesos de lectoescritura.

El aprendizaje del lenguaje se inicia ya desde la gestación. El oído y el cerebro auditivo son operativos en el feto desde el sexto mes de embarazo, por lo que todo estímulo sonoro que supera 60 dB de intensidad es susceptible de ser tenido en cuenta por el cerebro del feto. El recién nacido es capaz de reconocer la voz materna de entre la de los desconocidos. Se estima que hay un desfase de unos 5 meses entre la expresión del lenguaje y la comprensión de éste, siendo ésta anterior. A las 6 semanas el bebé realiza vocalizaciones reflejas que evolucionan hacia el balbuceo, imitación de sonidos y  jerga expresiva, que dará lugar en torno al primer año (entre los 10 y los 14 meses) a la emisión de las primeras palabras. Entre los 18 y los 24 meses aparecen las primeras frases, cuando el niño une dos palabras para expresar una idea.

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Durante los primeros años de vida el vocabulario se incrementa de forma acelerada. Alrededor del año el niño puede utilizar unas 10 palabras diferentes, hacia el año y medio, unas 50 y hacia los dos años más de 300. Desde el año y medio pueden adquirir varias palabras por día.

Existe no obstante una gran variabilidad individual en la adquisición del lenguaje, donde unos niños lo adquieren de forma más temprana o más rápida que otros. Cerca del 3% de los niños en edad preescolar muestran algún retraso en la adquisición del lenguaje y los niños tienen más probabilidades que las niñas en demorarse al hablar. Sin embargo podemos tener en cuenta algunos signos de alerta que nos situarían en lo que denominados disfasia del desarrollo o trastorno en la adquisición normal del lenguaje.

En general se consideran signos de alerta:

–  Desinterés temprano por la comunicación, la voz humana y el lenguaje.

–  Incapacidad para hablar claramente palabras reconocidas hacia los 2 años.

–  Prolongar la jerga o lenguaje exclusivamente gestual más allá de los 3 años.

–  No hablar o decir sólo  algunas palabras a los 3 años.

– Cometer errores frecuentes en la pronunciación que hacen ininteligible el discurso a los 3 años y medio.

–  Dificultad para nombrar objetos a los 5 años.

–  Lenguaje escaso o comunicación peculiar.

–  Repeticiones silábicas al inicio o en medio de una palabra.

Normalmente siguiendo unas pautas de estimulación, facilitadas por el pediatra o por especialistas como logopedas o neuropsicólogos, estas carencias o anomalías iniciales pueden resolverse sin mayores consecuencias o bien permitir el diagnóstico precoz de un trastorno establecido que afecte al lenguaje y la comunicación.

Vía| Mónica Rosselli, Esmeralda Matute, Alfredo Ardila (2010). Neuropsicología del desarrollo infantil. México: Manual Moderno.

Josep Artigas-Pallares, Juan Narbona (2011). Trastornos del neurodesarrollo. Barcelona: Viguera.

Javier Tirapu Ustarroz, Marcos Ríos Lago, Fernando Maeztu Unturbe. Manual de Neuropsicología (2009). Barcelona: Viguera.

Imagen|bebé

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