Derecho Internacional, Jurídico 


La adhesión de Turquía a la UE: una historia interminable

TURQUIASin lugar a dudas, la adhesión de Turquía a la UE será uno de los procesos más largos y complejos que la UE llevará a cabo en su historia. Desde que el 14 de noviembre de 1987 se formalizara la solicitud de Turquía de adherirse a la entonces Comunidad Europea, han sido varios los capítulos que han protagonizado estas dos regiones.

No obstante, no fue hasta 2005 cuando comenzaron las negociaciones con vistas a la futura adhesión. En noviembre del año pasado, se reanudaron las negociaciones después de tres años paralizadas. En este sentido, el pasado 21 de enero, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, visitó Bruselas para reunirse con Durao Barroso, Van Rompuy, y Martin Schulz. Pero, ¿qué alegan los que están a favor y en contra del ingreso de Turquía? Sin lugar a dudas, hay argumentos poderosos en uno y otro bando, y la adhesión o no, supondrá un indicio claro de qué camino habrá escogido la Unión Europea en los próximos lustros:

Por un lado, si finalmente Turquía no ingresa en la Unión Europea, después de todos los años de negociaciones, y después del cumplimiento de los criterios para entrar (si es que los cumple), sería un varapalo para la credibilidad de la Unión Europea como organización supranacional. Además, si Turquía pasa a formar parte de la UE, ello supondría un acercamiento importante de Occidente al mundo musulmán, además de tener la posibilidad de establecer relaciones de vecindad por parte de la UE con los países fronterizos a Turquía.

Existen además motivos de política de defensa, es decir, aunque actualmente no existe un ejército europeo como tal, no es nada descartable que en el futuro exista. La contribución a este ejército de un país de más de 74 millones de personas, sería más que notable.

Finalmente, uno de los problemas más graves que afectan a Europa es el envejecimiento de la población. Turquía sin lugar a dudas vendría a paliar ese problema, ya que con su ingreso en la UE, incrementaría el número de jóvenes europeos de manera considerable.

Por otro lado, están los argumentos en contra de la adhesión. De este modo, una de las principales preocupaciones en relación con la adhesión de Turquía es el inminente riesgo de inmigración masiva hacia otros Estados miembros. Los ciudadanos turcos con más dificultades económicas no dudarían en emigrar hacia países europeos económicamente solventes, como Alemania.

Del mismo modo, el hecho de que Turquía no disponga de unas infraestructuras equiparables a las de otros Estados miembros, teniendo en cuenta además el tamaño del país, supondría que gran parte del presupuesto europeo y/o de los fondos estructurales y de cohesión irían a parar a tierras otomanas, con el correspondiente perjuicio para los países del este que dejarían de percibir tales ayudas, si bien no en su totalidad, sí en una parte importante.

Muy importante también es el papel que Turquía ostentaría en el Consejo a la hora de intervenir en el procedimiento legislativo. Con una población de más de 74 millones de personas, Turquía pasaría a ser uno de los países con más peso a la hora de tomar decisiones legislativas, lo cual es un dato a tener muy en cuenta.

Además, preocupa especialmente la vulneración por parte del Estado turco de los Derechos Humanos. Una clara muestra de ello es que Turquía es el segundo país que más carga de trabajo supone para el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Como ya es sabido, el respeto y la protección de estos derechos es una cuestión elemental a la hora de formar parte de una organización con tan altos valores como es la Unión Europea.

Por último, el argumento cultural también provoca muchos recelos a la hora de aceptar a Turquía como Estado miembro. No cabe duda que la sociedad turca es eminentemente musulmana, lo cual podría suponer un choque cultural poco deseable dentro de la Unión Europea. Además, algunas declaraciones de primer ministro Erdogan no ayudan a pensar de manera distinta. Cuando era alcalde de Estambul recitó las siguientes palabras: “las mezquitas son nuestros cuarteles, los minaretes nuestras bayonetas, las cúpulas nuestras cascos y los creyentes nuestros soldados”.

Vistos los argumentos de uno y otro lado, juzguen por ustedes mismos.

Vía| 20 minutos,  Euronews, El Mundo

Imagen| El Mundo

En QAH| ¿Dónde están las fronteras de la UE? (II): Croacia sí, Turquía no¿Dónde están las fronteras de la UE? (IV): Espacio Económico Europeo, Turquía y Suiza¿Dónde están las fronteras de la UE? (V): El caso de Turquía

RELACIONADOS