Salud y Deporte 


¿La actividad física mejora el rendimiento escolar?

Actividad física como medio para la mejora del rendimiento escolarTener una vida activa es fundamental para cualquier persona: caminar, subir escaleras, salir a correr, nadar o jugar al pádel con los amigos. Aplicar unos hábitos de vida donde predomine el movimiento y la actividad diaria es básico en las distintas etapas de desarrollo, tanto en el aspecto físico como en el emocional, especialmente durante la infancia, que es el momento idóneo para adquirir hábitos saludables que nos acompañarán a lo largo de la vida.

Los niños que practican deporte gozan de un mejor estado de salud y bienestar, son más  fuertes, también de mentalidad, son más sociables y padecen menos trastornos mentales como la depresión o la ansiedad. Además, cada vez más estudios evidencian que la actividad física tiene una relación directa con la mejora del rendimiento cognitivo de los niños.

El ejercicio físico mejora nuestra concentración mental, la memoria y la capacidad cognitiva, esto se manifiesta de tal forma que el rendimiento académico de los niños que practican actividad física mejore con respecto a los que son más sedentarios.

Estamos  hechos  para  movernos  y  precisamos  del  movimiento  para  la  formación,  desarrollo  y consolidación  anatómica  y  funcional  de  nuestro  ser  desde  que  nacemos  hasta  que  dejamos  este mundo. La práctica de una actividad física y mental, que divierta y forme, es un hecho natural en la vida  del  niño  con  un  fin  eminentemente  explorador  y  de  aprendizaje.  Esta  actividad,  asumida  en general  como  juego,  ofrece  al  niño  momentos  felices  que  estimulan  su  desarrollo  estructural  y funcional ,  a  la  vez  que  le  introduce  en  un  ámbito  psicosocial extraordinario y estimulante.

Por otra parte, la  práctica  de  una  actividad  física  de  forma  habitual  facilita  la adquisición de unos hábitos higiénicos y dietéticos que redundan en una salud y un mejor rendimiento escolar que se trasladan a la vida del adulto. Los niños más activos tienen una menor  probabilidad  de  padecer  enfermedades  cardiovasculares  o  inflamatorias  de  adulto,  a  ser menos obesos o sucumbir a hábitos tóxicos poco saludables.

En  una  etapa  de  la  historia  en  la  que  los  niños  son  verdaderos  nativos  digitales,  el  uso  de  las tabletas,  videojuegos  y  otros  dispositivos  móviles  hace  que  el  tiempo  que  dedican  al  ejercicio  sea cada  vez  menor.  Esta  tendencia,  junto  a  la  falta  de  espacios  de  recreo  y  educación  física  diaria, contribuye a la obesidad, el letargo, el bajo tono muscular y también a más períodos de tensión con sus referentes adultos. La alimentación contribuye y es un factor fundamental para garantizar el buen estado de salud del menor, un buen desayuno y una buena merienda son básicos para el niño que practica deporte de forma regular.

La práctica de actividad física es una herramienta esencial en la estrategia de prevención de enfermedades en el adulto, facilita el desarrollo armónico del  individuo aportando  claros  beneficios  en  el  rendimiento  cognitivo,  académico  y  en  el  bienestar psicológico,  además  de  colaborar  en  la  formación  del  carácter.

Por todo ello, el papel de los educadores en actividad física durante la infancia (docentes, técnicos y entrenadores) se convierte en primordial para inculcar en los niños hábitos de vida saludables que perduren en el tiempo, mostrando una importancia vital al sentido lúdico y hacer a los niños responsables y comprometidos con la actividad, siendo una tarea diaria que implica una gran dedicación y esfuerzo para compaginarla con los estudios diarios.

* Vía|Faroshsjd
* Más información|Revista de Estudios Sociales
* Imagen|Actividad física y rendimiento escolar
* En QAH|El deporte como transmisor de valores en la etapa educativa

RELACIONADOS