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La Acción de Petición de Herencia: el plazo de prescripción

¿Qué es el manejo del tiempo?

¿Qué es el manejo del tiempo?

La acción de partición de herencia es imprescriptible según establece el art. 1965 del Código civil, aunque condicionada por el plazo establecido para la acción de petición de herencia. Han existido diferentes opiniones doctrinales respecto al plazo de prescripción de la hereditatis petitio, imponiéndose actualmente la tesis de quienes sostienen que, al margen de la naturaleza de la acción [variable (seis, quince o treinta años según tenga por objeto la restitución de bienes muebles, créditos o inmuebles), real (seis o treinta años según sean, respectivamente, bienes muebles o inmuebles) y de naturaleza declarativa (imprescriptible)], la hereditatis petitio contra el possessor pro herede o el possessor pro possessore prescribe en el plazo (unitario) de treinta años.

Así lo viene declarando con reiteración el Tribunal Supremo y la generalidad de la doctrina más relevante, al otorgarle la consideración de acción de carácter universal, afirmando que el plazo queda establecido en treinta años, y transcurrido dicho plazo ésta deviene ineficaz. Ver por todas la Sentencia del Tribunal Supremo de 27 de noviembre de 1992, la cual nos remite al art. 659 CC cuando nos dice que la herencia comprende todos los bienes, derechos y obligaciones de una persona, que no se extingue con su muerte, considerando que la conjunción de relaciones jurídicas que integran el concepto de herencia está conformada tanto de derechos personales como de derechos reales.

La duda que se nos plantea, respecto al día inicial del cómputo del plazo, es la siguiente: ¿Es éste el día en que el demandante estuvo en condiciones de interponer la demanda? ¿O lo es respecto al momento en el que el demandado entra en posesión de los bienes hereditarios?

Como respuesta afirmativa a la primera cuestión podemos traer a colación lo establecido por el artículo 1969 del Código civil: El tiempo para la prescripción de toda clase de acciones, cuando no haya disposición especial que otra cosa determine, se contará desde el día en que pudieron ejercitarse. Si la prescripción comienza a correr desde que puede ejercitarse la acción, no puede el reclamante ejercitar la acción hasta saberse heredero. Siendo o debiendo ser el presupuesto del ejercicio de la acción de petición de herencia el propio título hereditario del actor  y, por ende, el plazo debiera empezar a contar desde la vocación (1). Pues, como tiene declarado nuestro Alto Tribunal (STS 15 de abril 1932): la herencia constituye una universalidad, un universus ius, en la que es extraña y ajena a los efectos, entre otros de la prescripción, la naturaleza y clase de los bienes hereditarios, estando aquella afectada, entre coherederos, a la facultad y derecho, a su vez, condicionado a que aquéllos hayan ejercitado en tiempo hábil y oportuno la petitio hereditatis, ostentando la cualidad de herederos.Y esto es importante en aquellos supuestos de filiación no reconocida, puesto que dicho título hereditario puede obtenerse con posterioridad al fallecimiento del causante mediante sentencia firme por la vía judicial de reclamación de paternidad. En todo caso, si el heredero deja prescribir las acciones dirigidas a constatar su condición de heredero, la acción de petición de herencia devendrá ineficaz.

En respuesta a la segunda cuestión planeada hemos de decir que, de manera mayoritaria, doctrina y jurisprudencia sostienen que el momento inicial para el cómputo -de los treinta años de prescripción del plazo- no es el de la defunción del causante sino aquel en que el poseedor aparente empieza a poseer los bienes animo suo, es decir, el momento en que el demandado entra en posesión de los bienes hereditarios. En este sentido, el criterio jurisprudencial es unánime y así o predica nuestro Alto Tribunal (entre otras muchas, destacar SSTS 23 de diciembre 1971 y 20 de junio 1992): exteriorizando su intención de hacerlos propios titulándose dueño de los mismos, comportándose como tal y negando a los demás el carácter de herederos.

(1) Recordemos que la vocación a la herencia es la entrada en consideración jurídica de la designación de heredero o herederos verificada por el testador o por la correspondiente norma legal; y, por su parte, la delación a la herencia tiene lugar cuando el heredero o herederos designados o llamados pueden hacer suya la misma mediante su aceptación, suponiendo el llamamiento de un sujeto viviente a la herencia.

Vía | CLEMENTE DE DIEGO, F (Instituciones de Derecho Civil Español, t, III. Madrid. Imprenta de Juan Pueyo, 1932, pág. 347) el día inicial del cómputo es el día que el llamado esté cierto de su derecho a aceptar.

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