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Kovoso, bastión estadounidense en Europa

Estados Unidos, como superpotencia mundial, concibe el mundo dividido en dos bloques: el aliado y el que no lo es. Ambos lados presentan ventajas e inconvenientes. Como superpotencia, ha establecido una serie de enclaves y zonas de influencia desde las que supervisa y controla, en la medida de lo posible, los acontecimientos que ocurren tanto dentro como fuera de sus fronteras.

Kosovo es un enclave de extraordinaria importancia en los Balcanes y en Europa. Si bien no cuenta con salida al mar, sí lo hace su hermana mayor, Albania, país con acceso al mar Adriático (conectado con el Mediterráneo, zona de gran importancia estratégica). Albania, al igual que Kosovo, goza también de apoyo estadounidense. Tanto es así que en Tirana, la capital del país, el Parlamento nacional se encuentra en la calle George W. Bush.

Por otro lado, la región de Kosovo se encuentra situada en medio de la ruta del gas y el opio que atraviesa Turquía, desde Asia hasta Europa. También es relevante la proximidad del mar Caspio, región extraordinariamente rica en petróleo de gran calidad. Pero la importancia geoestratégica de la zona no acaba aquí. El control de esta región implica una cómoda posición desde la que vigilar a su eterno rival, Rusia.

No se trata solo de disponer de una salida al mar Mediterráneo y de jurisdicción sobre el terreno, sino también sobre su espacio aéreo.

Mapa Europa del Este

Mapa Europa del Este

Ciertamente, EEUU ejerce su influencia en otros países de la zona, como Italia, Grecia y Turquía. La diferencia reside en que las garantías existentes en estos países no son comparables a las de Kosovo y Albania. A esto se suma el hecho de que la balcánica ha sido, históricamente, una región enormemente convulsa, lo cual suele ser utilizado por ciertos gobiernos en su beneficio. Esto representa una importante ventaja para Estados Unidos, ya que, en Kosovo, no encuentra obstáculos legales.

Además, Kosovo constituye la tercera mayor reserva de materias primas de Europa. La zona es rica en plomo, oro, carbón, zinc y níquel. Tras la guerra comenzó la privatización de la economía kosovar. La Kosovo Trust Agency, dependiente de la Agencia Europea de Reconstrucción, supervisa este proceso, en el que las minas representan un papel fundamental. La mayoría de los beneficiarios del proceso han sido empresas occidentales, especialmente norteamericanas.

Todo ello explica el hecho de que Kosovo albergue la mayor base militar de EEUU en territorio no estadounidense, Camp Bondsteel, con capacidad para más de 7.000 soldados y un importante arsenal militar.

El Ejército de Liberación de Kosovo y EEUU

La línea que marca la diferencia entre movimiento de liberación nacional y grupo terrorista puede ser sumamente difusa. Las organizaciones internacionales, en muchos casos, no son capaces de alcanzar un consenso sobre este asunto y los grupos suelen ser denominados con uno u otro calificativo según el momento y los intereses.

Han sido muchas las investigaciones y documentación difundida sobre el tráfico de personas, órganos y drogas a las que se dedicó el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) desde su nacimiento en 1996. Uno de sus líderes, ahora presidente de Kosovo, Hashim Thaçi, ha sido acusado por el Consejo de Europa de estos delitos.

La investigación del Consejo sobre tráfico de personas, órganos y drogas en Kosovo revela que estos hechos eran conocidos por la Interpol y el Congreso de EE.UU., además de otras organizaciones internacionales. De hecho, algunos de estos sucesos fueron recogidos por la prensa estadounidense en 1999, año en que la OTAN bombardeó Belgrado.

James Bissett, embajador canadiense en Yugoslavia, Albania y Bulgaria entre 1990 y 1992 afirmaba: “Ya en 1998, la CIA, asistida por los servicios especiales británicos, estaban armando y entrenando a miembros del ELK en Albania para fomentar una rebelión armada en Kosovo.” Según Tim Judah, periodista de The Economist, los representantes del ELK ya se habían reunido con las agencias de inteligencia norteamericana, británica y suiza en 1996. Asimismo, The Sunday Times publicó que “agentes de inteligencia estadounidenses han admitido que ayudaron a entrenar al ELK antes del bombardeo de la OTAN a Yugoslavia”.

Hashim Thaçi con George Bush

Hashim Thaçi con George Bush

El ELK no ha sido un movimiento de liberación nacional, sino un mero instrumento de grupos albano-kosovares, ayudados y financiados por EEUU, para crear un clima bélico en la región que propiciara el bombardeo de la OTAN y justificara un cambio del statu quo.

La limpieza étnica llevada a cabo por serbios y albano-kosovares a finales de la década de los 90 tuvo distintas causas según el bando y, también, distintos resultados. Las milicias serbias expulsaron, torturaron, violaron y asesinaron a civiles albano-kosovares y a miembros del ELK. El ELK se dirigió contra civiles y soldados serbios y la población gitana de la región.

Más de siete ex cargos militares serbios han sido condenados por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) por estos crímenes y cinco se encuentran en juicio actualmente.

Sin embargo, solo un albano-kosovar ha sido condenado por el TPIY por estos motivos. Haradin Bala, guardia del campo de prisioneros de Lapušnik del EJK, acusado de participar en torturas y asesinatos, fue condenado a 13 años de prisión en 2007. Actualmente, cumple condena en Francia. Beqë Beqaj fue condenado a cuatro meses de prisión acusado de desacato al Tribunal por interferir con testigos en la causa contra Fatmir Limaj e Isak Musliu,

Fatmir Limaj, acusado de ataques a civiles en el campo de Lapušnik, fue absuelto.

Isak Musliu, comandante del EJK, acusado del asesinato de civiles en el campo de Lapušnik, fue absuelto.

Idriz Balaj, comandante de una unidad especial del EJK acusado de asesinatos, violaciones y persecuciones en el Kosovo occidental, fue absuelto.

Lahi Brahimaj, miembro del EJK, fue acusado de participar en el acoso, expulsión, captura, encarcelamiento, tortura y asesinato de civiles en la región de Glodjane. Fue condenado a seis años de prisión y, poco después, absuelto.

Ramush Haradinaj, acusado de participar en un plan para la expulsión de los serbios de Kosovo, también fue absuelto.

Consenso mundial

Es evidente que existe un consenso mundial, liderado por Estados Unidos, de defensa a los albano-kosovares y de condena a Serbia. La obsesión estadounidense por debilitar y fragmentar al país balcánico no cesó tras las guerras yugoslavas. George Kenney, alto funcionario para Yugoslavia del Departamento de Estado de los Estados Unidos en los años 90, expone: “En la Europa de después de la Guerra Fría no había lugar para un vasto Estado socialista con pretensiones independientes y que se resistiese a la mundialización”.

Vía | Global Research 

Más información | Inter Press Service,  Balkanidades 

Imagen | Mapa, Hashim Thaçi con George Bush

En QAH | Kosovo y la creación de un EstadoKosovo (III): Opinión Consultiva del Tribunal Internacional de Justicia

 

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