Derecho Internacional, Jurídico 


Kosovo (III): Opinión Consultiva del Tribunal Internacional de Justicia

El 17 de febrero de 2008, Kosovo declaró unilateralmente su independencia de Serbia. La reacción de Belgrado –en un intento por trasladar la cuestión de la esfera política al ámbito jurídico– fue trasladar a la Asamblea General de Naciones Unidas su deseo de referir al Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) la pregunta de si la declaración de independencia de Kosovo suponía una violación del derecho internacional.

En 2010, el TIJ emitió su opinión consultiva en la que declaraba que la declaración unilateral de independencia de Kosovo no violaba el derecho internacional y que además ésta se mostraba en la hoja de ruta esbozada dentro del marco de la Resolución 1244, haciendo hincapié en que dicho proceso era producto del multilateralismo efectivo de la comunidad internacional.

A pesar de la opinión favorable, Serbia y 5 EE.MM de la UE –España, Eslovaquia, Chipre, Rumanía y Grecia– no reconocen la estatalidad de Kosovo; lo que significa que la cuestión nunca se ha movido de la esfera política. Un amplio número de juristas internacionales se han pronunciado sobre el dictamen del Tribunal afirmando que este no sienta un precedente ya que la opinión consultiva del Tribunal no es vinculante y además se refieren a un caso en particular. Por otro lado, esta opinión no puede servir de fundamento para aquellos movimientos secesionistas que intenten así justificar su derecho de secesión, ya que la pregunta referida al Tribunal no es si la secesión es una expresión legítima del derecho de libre determinación. De hecho, la opinión no emite nuevos fundamentos al respecto, ya que no esclarece si las declaraciones de independencia violan el derecho internacional cuando no existan principios o prohibiciones explícitos –como el principio de integridad territorial.

En suma, todo apunta a que la reticencia por reconocer al Estado de Kosovo no radica en el cumplimiento del derecho internacional sino en los intereses domésticos, como el posible precedente que podría sentar dicha declaración de independencia.

Resulta contradictorio que un proceso en el que la UE ha tomado el liderazgo –la declaración de independencia puede vislumbrarse en el Plan Ahtisaari– a través de su misión EULEX y su compromiso con la región de los Balcanes Occidentales en general, existan EE.MM. que no reconozcan la independencia de Kosovo por miedo al precedente que este pueda sentar.

Desde la declaración de independencia de Kosovo existen tres frentes abiertos. En primer lugar, Serbia continua afirmando que Kosovo es parte íntegra de su territorio. En segundo lugar, el no reconocimiento de Kosovo por algunos EE.MM. de la UE resta credibilidad a ésta, la cual es considerada valedor internacional y mediador necesario en esta región. En tercer lugar, se produce un conflicto ideológico-global ya que muchos países de la comunidad internacional entienden la independencia de Kosovo como un producto del unilateralismo occidental liderado por EE.UU. Prueba de ello es que un porcentaje muy bajo del grupo de países no alineados reconocen la independencia. El resultado a día de hoy es que tan solo 75 países reconocen a Kosovo como estado soberano aparte de no figurar como miembro de las Naciones Unidas.

Estos tres frentes cuentan con un denominador común: predomina la idea de que podría existir otra solución que no fuera la de la independencia al asunto de Kosovo considerando todo el proceso como algo inacabado, lo cual presenta tremendas dificultades para que Kosovo se desenvuelva en igualdad de condiciones en el panorama internacional.

Por último, es significativo que la UE haya concedido el estatus de país candidato recientemente a Serbia, lo que implica que o bien se prevé que Serbia ceda a los reclamos de soberanía de la provincia de Kosovo, como requisito indispensable para acceder a la Unión, o se esboce una solución alternativa a la problemática existente. Los Balcanes Occidentales viven inmersos en un dilema histórico: por una parte, la desintegración de la antigua Yugoslavia todavía sigue muy presente en la clase política de los diferente estados, mientras que por otra, la integración en la Unión Europea es vista como la única vía para superar las consecuencias de una trágica década.

Vía | The ICJ advisory opinion on Kosovo. ISS, 2010.

Imagen | Eurosapiens

En QAH | Kosovo (I): Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Kosovo (II): Plan Ahtisaari. El Derecho de la Sucesión de Estados: Yugoslavia.

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