Patrimonio 


Karel Van Mander y la pintura del norte

Con la publicación de “Le vite de’ più eccellenti pittori, scultori, e architettori italiani, da Cimabue insino a’ tempi nostri” de 1550, o para abreviar, “Las vidas” de Giorgio Vasari junto a su segunda edición ampliada en 1568, quedaron compilados para los albores de la historiografía artística la genealogía de los grandes artífices del llamado Renacimiento. Eso sí, únicamente italianos. Como consecuencia, una serie de tratadistas adoptaron este género biográfico, bien para continuarlo o bien para hacer apología del mismo, no sólo en Italia sino también en el resto de Europa.

Segunda edición de “Las vidas” de Vasari (1568)

La formación de las grandes monarquías absolutistas a principios del siglo XVII contribuyó a crear un sentimiento nacionalista que se reflejaría en las artes. La creación de las diferentes escuelas, tanto nacionales como regionales, tienen aquí su germen, ya que cada tratadista tendía a ensalzar su lugar de origen por medio de los artistas de aquellos lugares. Giovanni Battista Gelli y Benvenutto Cellini en Florencia fueron claros seguidores de Vasari, al igual que Carlo Ridolfi en Venecia. También la obra de sus contemporáneos Raffaelo Borghini y Ludovico Dolce, este último incluyendo además a los artistas del norte de Italia. Todas estas obras evidenciaron entonces la gran dificultad de establecer un estilo único dentro de una amplia gama de estilos muy personales. Lomazzo en su “Tratado de del arte de la pintura” de 1584, clasificó por primera vez esta variedad de estilos según los artistas, no por épocas o modelos. Una idea que continúa en su obra posterior teniendo como pilares indiscutibles a Miguel Ángel, Rafael, Mantegna y Tiziano.

Primera edición de “Het schilder-boeck” de Karel Van Mander (1604)

Fuera de Italia, el primero que imitó el modelo vasariano fue Karel Van Mander con una antología de biografías o vidas de artistas bajo el nombre de “Het Schilder-Boeck” publicada en 1604 en lengua holandesa. Tuvo una segunda edición póstuma en 1618 con una biografía anónima del autor. Al igual que Vasari y la mayoría de sus seguidores, también fue artista, poeta e historiador. Nació en Meulebeke, Bélgica, y fue maestro de Frans Hals y fundador de la llamada escuela de dibujo de Haarlem. En 1574 fue a Roma a estudiar el arte italiano. Allí leyó y tradujo la obra de Vasari. A su vuelta en 1577, pasó por Basilea y Viena, donde realizó el arco triunfal de Rodolfo II, pero el renombre lo alcanzaría por su actividad como tratadista. Su “Het Schilder-Boeck” completa, al tiempo que crítica, “Las vidas” de Vasari. Van Mander añade al gran discurso del arte a los pintores procedentes de los Países Bajos y Alemania, cuya parte central la ocupaba hasta el momento Italia por la gran difusión de su historiografía. No olvidemos que “Las vidas” de Vasari habían aparecido casi cincuenta años antes de la obra de Van Mander. Al igual que el tratadista y pintor florentino, Van Mander buscó los orígenes del arte del norte. En este caso no serían los referentes Cimabue o Giotto, sino los hermanos Van Eyck y su técnica al óleo, un logro que ningún otro italiano había conseguido superar.

“Autorretrato a los 13 años” de Alberto Durero (1484)

Su obra es un poema didáctico compuesto por tres partes: un primer libro sobre la historia del arte antiguo y una crítica a la filosofía de Plinio. El segundo libro versa sobre los pintores italianos, como una suerte de traducción de la obra vasariana, junto a ideas propias de otros pintores que el autor había conocido en Italia; y por último, el tercer libro sobre las vidas de los pintores del norte desde Van Eyck a Holbein. En ella trata de incluir el discurso de la pintura del norte unida al gran arte italiano, para ello se sirve del artista Alberto Durero, figura a caballo entre el modelo nórdico e italiano, quien en 1490 ingresó en el taller de Martin Schongauer, tan importante para la pintura hispanoamericana del renacimiento. Como base de su discurso analiza las características generales de su tradición, la Reforma protestante y su relación con la imagen, especialmente con el retrato, para acabar con la formulación del modelo francés a partir de la recepción del italiano.

Como sucedió con Vasari en Italia, en el norte Van Mander contaría con seguidores como Cornelis de Bie o Arnold Houbraken. Entre ellos el más destacado fue Joachin Von Sandrart en Alemania, quien viajó a Roma e Inglaterra, incluyendo en su obra tanto a maestros extranjeros como a alemanes.

La incorporación del arte del norte al discurso generalista impulsado por artistas y eruditos italianos supondrá una primera toma de conciencia de la importancia de estos países en base a sus diversas tradiciones y estilos personales unidas, ahora sí, al gran marco renacentista común en Europa.

 

Vía| OCW Universidad de Málaga; García Melero, J. E., Urquízar Herrera A. Historia del arte moderno: Renacimiento. Madrid: Ramón Areces, 2o1o.

Más información| V. Nieto Alcaide, F. Checa Cremades. El Renacimiento: formación y crisis del modelo clásico. Madrid: Akal, 2000; E. Panofsky. Los primitivos flamencos. Madrid: Cátedra, 2013.

Imagen| Het schilder-boeck, Las VidasAutorretrato a los 13 años

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