Historia 


Juramento Hipocrático: Código de Honor de los médicos

Desde tiempos casi inmemoriales, algunas profesiones al han supuesto no solo un gran sustento o reconocimiento social sino también un privilegio y un honor para quienes las realizaban y ponían su vida al servicio de tal arte. La satisfacción personal de mostrar públicamente a lo que uno ha dedicado gran parte de su tiempo para formarse y ejercer, así como compartir este sentimiento con sus iguales ha llevado inevitablemente a la creación de gremios o hermandades profesionales. Curiosamente, la gran mayoría de las labores especializadas ya sean técnicas, humanísticas o artesanas, han estado siempre guiadas por unas directrices laxas que resultaban estar muy lejos de un verdadero código de conducta. Sin embargo, algunas profesiones sí han contado con un rígido carácter de diligencia o de preceptos morales sobre el que regir las conductas de sus miembros.

Posiblemente nos venga a la cabeza el código de caballería, y de hecho es probable que sea el más reconocido universalmente, como el primer contrato vital y de carácter militar que los jóvenes guerreros juraban acatar, cumplir y seguir al ser investidos en el noble arte de las armas. Muy al contrario de los que se podría pensar, los códigos de caballería no llegaron a popularizarse en Europa hasta el siglo XI si bien es cierto que en la Edad Antigua, en Roma y en Grecia, existía un equivalente de velar armas, lo que igualmente ocurría en ceremonias celtas y germanas con mucha similitud. Realmente y en cambio, el primer juramento o código como tal apareció en la antigua Grecia en un colectivo diametralmente opuesto en forma de vida y funciones al de los soldados: los médicos.

Hipócrates de Cos

Hipócrates de Cos

En el siglo V a.C. el médico griego Hipócrates de Cos, considerado como una de las figuras más destacadas de la Historia de la Medicina y al mismo tiempo padre fundador de la Medicina como ciencia, gravemente concienciado por la necesidad de establecer unos fundamentos que sustenten y guíen al médico moralmente en su práctica diaria y que a su vez le permitan sensibilizarle de la capital importancia de su labor al servicio de la humanidad, creó el Juramento de los Asclepios –Esculapios en la cultura romana– lo que pasó a denominarse posteriormente gracias a Galeno de Pérgamo –otra de las figuras magnas de la medicina– como simplemente Juramento Hipocrático. El código era aplicado sobre todos los que desempeñaran la profesión médica y era jurado públicamente en una ceremonia de imposición de laureles cuando los aprendices eran aceptados por un maestro y comenzaban su formación en el noble arte de sanar. Hipócrates consideró necesario la creación de tal juramento ya que anteriormente a él, la medicina era una profesión endogámica de forma que los padres enseñaban a sus hijos creando largas sagas familiares de sanadores. Sin embargo, el maestro griego creyó que esta práctica arcaica podía evitar que potenciales genios en la materia quedaran excluidos de su práctica por el simple hecho de haber nacido en otro gremio. Realmente, uno de los principales preceptos del juramento establece que todo médico debe aleccionar a los hijos de sus maestros, a sus propios hijos y en definitiva a todo alumno que desee aprender y haya prestado el juramento correctamente, pero a nadie más. El resto de normas hacen referencia al compromiso del estudiante con su oficio, con su maestro, y con su función de curar al prójimo y de utilizar sus conocimientos siempre en beneficio del ser humano y nunca para perjudicarlo –donde apareció la máxima: primum non nocere, lo primero es no hacer daño–. Es más, el Juramento Hipocrático forma parte importante del Corpus Hipocraticum la obra magna de la sabiduría sanitaria griega y que igualmente Galeno tomó como base de sus escritos sobre instrucción médica y sobre la práctica del oficio siendo tenidos en consideración en la docencia de la profesión hasta casi el siglo XX.

Con la llegada del Renacimiento y su veneración por la cultura grecolatina, el juramento se extendió con rapidez dentro de las escuelas y universidades que enseñaban Medicina en Italia hasta convertirse en todo un rito, aunque se imponía cuando el alumno terminaba su formación antes de comenzar ejercer, no cuando se incorporaba a la carrera como ocurría anteriormente. El avance de las ciencias biológicas en el siglo XIX supuso otro momento importante en el que se volvió la vista atrás y se recuperaron gran parte de las tradiciones y los conocimientos antiguos y que se habían obviado durante el siglo XVII y el XVIII. Los médicos franceses, austríacos, alemanes y especialmente los ingleses y los norteamericanos adoptaron el juramento como ceremonia de graduación del alumno, y se realizaba en público frente al resto de la comunidad civil. Actualmente tiene un valor histórico y tradicional y es simplemente tomado como un rito de pasaje después de la graduación del aprendiz al profesional y previo a la incorporación a la práctica profesional de la medicina aunque también sirve para concienciar de la gran responsabilidad que tiene el médico sobre sus pacientes. Por otra parte, es importante recordar que en la era de Hipócrates y de Galeno, y ya que las leyes era escasas y se aplicaban desigualmente, el juramento era una declaración vinculante asentida sobre la vida y el honor del juramentado; de forma que si era roto, la vergüenza caería sobre el transgresor.

Hipócrates rechazando los presentes del rey persa Artajerjes para que cure a sus tropas

Hipócrates rechazando los presentes del rey persa Artajerjes para que cure a sus tropas

Sin embargo y aunque no aparece específicamente enunciado en el juramento, Hipócrates considera que un médico puede negarse a prestar sus servicios de curación alegando que su honor no se lo permite en ciertos casos, él mismo se negó a atender a los soldados persas de Artajerjes II Mnemón después de ser diezmados por una epidemia tras una batalla contra sus compatriotas griegos. Ésto ha sido utilizado habitualmente como punta de lanza por los objetores de conciencia para la realización de algunos tipos de intervenciones como son los abortos, que curiosamente Hipócrates sí prohíbe vehementemente y expresamente en su juramento.

El contenido del Juramento Hipocrático no ha permanecido inalterable ya que ha sido adaptado a menudo a los conceptos éticos y morales –también legales– de cada sociedad. En 1948 se actualizó por la Declaración de Ginebra y posteriormente en 1964 el Dr. Louis Lasagna lo reeditó con términos más específicos y útiles en la medicina moderna, siendo este último el más usado en los países anglosajones.

Asclepio

Asclepio

Por mi parte, personalmente prefiero el arcaico juramento de Hipócrates de Cos tal como sus aprendices lo juraron, pues aun puede ser aplicado hoy en día sin necesidad de modificar palabra alguna:

Juro por Apolo, médico, por Asclepio, Higea y Panacea y pongo por testigos a todos los dioses y diosas, de que he de observar el siguiente juramento, que me obligo a cumplir en cuanto ofrezco, poniendo en tal empeño todas mis fuerzas y mi inteligencia.

Tributaré a mi maestro de Medicina el mismo respeto que a los autores de mis días, partiré con ellos mi fortuna y los socorreré si lo necesitaren; trataré a sus hijos como a mis hermanos y si quieren aprender la ciencia, se la enseñaré desinteresadamente y sin ningún género de recompensa.

Instruiré con preceptos, lecciones orales y demás modos de enseñanza a mis hijos, a los de mi maestro y a los discípulos que se me unan bajo el convenio y juramento que determine la ley médica, y a nadie más.

Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos, ni sugeriré a nadie cosa semejante; me abstendré de aplicar a las mujeres pesarios abortivos.

Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza. No ejecutaré la talla, dejando tal operación a los que se dedican a practicarla.

En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitaré sobre todo la seducción de mujeres u hombres, libres o esclavos.

Guardaré secreto sobre lo que oiga y vea en la sociedad por razón de mi ejercicio y que no sea indispensable divulgar, sea o no del dominio de mi profesión, considerando como un deber el ser discreto en tales casos.

Si observo con fidelidad este juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte contraria.

Estudiantes de Medicina prometiendo el Juramento Hipocrático

Estudiantes de Medicina prometiendo el Juramento Hipocrático

Nota: Asclepio en la mitología griega o Esculapio en la latina es el Dios de la Medicina y la Curación, estaba casado con Epíone que calmaba el dolor y tenía dos hijas: Higea o “prevención” y Panacea o “tratamiento” y tres hijos: Telesforo “convalecencia o recuperación”, Macaón y Podalirio protectores de los médicos y los cirujanos.

Vía|Galenus, Historia de la Medicina de la Universidad de Oviedo

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