Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Julio González. El arte de dibujar en el espacio

La escultura es uno de los capítulos más interesantes y a la vez complejos del arte actual. Poco tiene que ver ésta con la escultura antigua, ya sea en el tratamiento de los volúmenes o en los materiales utilizados. Sin duda, uno de los principales revolucionarios de la plástica escultórica en el siglo XX es Julio González.

mujer frente al espejo

Mujer frente al espejo. Julio González

Julio González nació en Barcelona en 1876. Desde pequeño trabajó en el taller de su padre como orfebre y rejero, estando en contacto desde joven con los metales. Además, aunque hoy en día conozcamos más su escultura, a lo largo de su vida su mayor fuente de ingresos fue la orfebrería. En 1896 muere su padre, y Julio y su hermano Joan deciden trasladarse a París, como otros artistas de la época.

No fue hasta avanzada edad cuando González comienza a experimentar con la escultura. Partiendo de los planteamientos cubistas, comenzará realizando pequeñas máscaras y facetados. En 1928 colabora con Picasso en un proyecto fallido, y supuso un gran revulsivo que cambió por completo su producción, llevándonos a la mayor revolución de la escultura en el siglo XX.

Tomando un material pobre, como el hierro, González nos da imágenes donde el volumen clásico no moldea la forma, sino que el espacio se construye a partir de líneas, planos y vacíos. Es muy importante que tomemos en consideración los vacíos de la escultura, ya que el artista nos dará unas bases de líneas y planos, a partir de los cuales nosotros debemos recomponer la figura en nuestra cabeza. En una carta, Julio González describió esta práctica como dibujar en el espacio, como si nosotros cogiéramos una tiza y dibujáramos en el aire algunas líneas, a partir de las cuales podemos llegar a una imagen superior. Así, encontramos un lenguaje en ocasiones complejo, pero que en ningún momento será abstracto, sino de elisión, ya que la escultura siempre tiene un tema al que el artista quiere que lleguemos.

Julio González. Montserrat

Montserrat. Julio González

Los temas tratados en la escultura de Julio González serán repetitivos en su carrera: la mujer como modelo, ya sea peinándose, mirándose en el espejo, la maternidad… En especial la mujer frente al espejo, tema reiterado que incluso pensó presentar para el pabellón de la República española en la Exposición Internacional de 1937, en la que Picasso expuso su Guernica. Sin embargo, en esos años convulsos, González cambió la escultura por una que reflejaba mejor un grito de guerra y presentó La Montserrat. Esta escultura nos hace partícipes del arraigo hacia su tierra, a Cataluña, y nos une de nuevo al tema de la maternidad, ya que nos plantea a base de planchas de hierro soldadas, una mujer con el niño y una hoz en la otra mano, dándonos aquí un lenguaje más figurativo.

Julio González murió en 1942, en plena II Guerra Mundial, con lo cual vivió años muy difíciles. Esto le hizo no poder acceder a los materiales de combustión, impidiéndole trabajar el hierro y dificultando su acceso a la escultura. Actualmente, su obra no muy numerosa se puede visitar en grandes ciudades como París o Nueva York, pero la colección más grande se encuentra en Valencia. El IVAM cuenta con 394 obras, siendo la colección conservada más completa y que podemos visitar en su colección permanente.

 

Vía| MERKERT, Jörn, (1994), Julio González. El inventor de la escultura en hierro, Valencia, Generalitat Valenciana (Conselleria de cultura).

Más información| IVAM

Imagen| Mujer frente al espejo, La Montserrat

 

 

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