Historia 


Juego de Tronos en Castilla (1506-1508) (II)

Tras la muerte de Felipe I se inició de nuevo otro tortuoso período de intrigas en el que el trono de Castilla estaba de nuevo en juego. Ante este hecho la reina Juana reclamó la presencia de su padre y negándose a convocar Cortes. Por esta razón y ante el peligro de nuevos alborotos, varios grandes de Castilla como el almirante, el condestable, el duque del Infantado se reuniesen en la casa del cardenal Cisneros junto con otros importantes hombres como el duque de Nájera, el marqués de Villena, Albuquerque, don Juan Manuel, Monsieur de Vere y Andre del Burgo avisaban sobre la muerte de Felipe y animaban al Rey Católico para que volviese a Castilla en una carta que recibió el 5 de octubre de 1506 en Portofino. Sin embargo, éste confirmó sus derechos a la gobernación de Castilla y les aconsejó que obedeciesen a su hija durante su ausencia, prosiguiendo así su viaje hacia Nápoles para solucionar los problemas que se producían en territorio italiano.

La reina Juana

La reina Juana

Pronto los nobles partidarios del fallecido Felipe discreparon de estos acuerdos. Así, algunos comenzaron a reclamar la llegada del príncipe Carlos a Castilla y consiguieron mantener su influencia en el gobierno y voluntad de la reina aunque, poco a poco, fue menoscabado por la oposición del partido “fernandino” que alrededor de Cisneros provocaron la conciencia de los “felipistas” de su debilidad. A causa de ello comenzaron a tomar las armas anexionando territorios de realengo alegando el “agravio” que se estaba produciendo. De esta forma los flamencos empezaron a adueñarse de la situación actuando en nombre del príncipe Carlos, aunque los “fernandinos” respondieron de forma astuta y eficaz recibiendo del propio Rey Católico un poder para que el arzobispo de Toledo, el presidente y el Consejo Real gobernasen por su tiempo de ausencia.

El cardenal Cisneros

El cardenal Cisneros

Dicha provocación fue contestada por diversos levantamientos en ciudades como Madrid, Toledo o Córdoba e incluso con el intento de participación en el conflicto de potencias exteriores por parte de los “felipistas” como el rey de Portugal, el duque de Valentinois y el rey de Navarra. Sin embargo, la balanza parece que ya se encontraba inclinada cuando la reina Juana en compañía de varios obispos y el féretro de su marido marchó de Burgos a Torquemada derogando las mercedes otorgadas por su esposo y volviendo a los tiempos de sus padres en materia de justicia y expulsando a los cargos nombrados por el partido “felipista” en el Consejo Real. Las misivas de Fernando a Juana, sin duda, fueron indispensables para estos sucesos.

Fernando todavía en Nápoles comenzó a preparar su regreso intentando atraerse a miembros de la facción contraria suscitando grandes envidias y celos en algunos de sus propios seguidores. Incluso el marqués de Villena juró ante Cisneros la obediencia a Fernando si éste volvía a Castilla. El 21 de agosto de 1507 el Rey Católico entraba por Monteagudo en Castilla tras desembarcar en Valencia días antes y el 28 se reunía con su hija Juana en Tórtoles. Tras recuperar las riendas de Castilla Fernando inició una política de sometimiento de los que se habían rebelado por las armas como el conde de Priego (que sufrió destierro) o los duques de Medina sidonia y Medinaceli. Además comenzó a restaurar castillos y tenencias reales que habían quedado en poder de los “felipistas” bajo el corto periodo de gobierno del Hermoso. También expulsó al embajador de Maximiliano de la Corte y se acercó a los nobles más poderosos del reino. La vuelta de la Inquisición fue otra de las medidas tomadas, aceptando, eso sí, los cambios exigidos por Cisneros.

La vuelta de Fernando al poder provocó la marcha de los flamencos y nobles castellanos
partidarios de Don Felipe o de la llegada de Don Carlos al trono de Castilla a Flandes
. De esta forma, el Rey Católico junto con el apoyo de su hija Juana y el cardenal Cisneros recuperó el control del gobierno castellano e inició una serie de campañas exteriores que colocarían a Castilla como la principal potencia europea. Dichas campañas expansionistas serán el motivo de la tercera y última parte de esta publicación.

Vía| Martínez Ruiz E., Giménez E., Armillas J.A. & Maqueda C.: La España Moderna. Fundamentos Maior, Ed. Istmo. 1992. pp. 70-72.

Más información| Martínez Millán, J.: “La evolución de la corte castellana durante la segunda regencia de Fernando (1507-1516)” en La Corte de Carlos V, Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, España, 2000, pp. 103-113.

Imágenes| Juana la Loca; Cardenal Cisneros

En QAH| Juego de Tronos en Castilla (1504-1506) (I); La descendencia de los Reyes Católicos (I): Isabel y Juan; La descendencia de los Reyes Católicos (II): Miguel, Juana, María y Catalina; La descendencia de los Reyes Católicos (III): Sucesión en las coronas de Castilla y Aragón

 

RELACIONADOS