Patrimonio 


Juan Muñoz y la sonrisa goyesca

“Sé que no puedo escapar de ninguna manera de mi propia memoria y del territorio que da forma a mi pasado. Pero, por otra parte, tengo la sensación de que, para el presente cada vez es más importante y pertinente decir que cualquier obra de arte se relaciona del mismo modo y quizás con mayor vigor, con una conversación más global”. – Juan Muñoz.

Se le ha calificado de humanista contemporáneo y no es para menos. Juan Muñoz (Madrid, 1953- Ibiza, 2001), artista dotado de una profunda curiosidad intelectual, buceó entre fuentes de diversa procedencia: literatura, arquitectura, música, poesía, magia, antropología… Así, asentó las bases de su plástica y teoría, que se cruza en objetos, elementos arquitectónicos, figuras aisladas y grupos escultóricos, paralelamente a sus dibujos, piezas de sonido, guiones radiofónicos y textos.

Sin delimitar el pasado del presente, reinterpretó la obra de los grandes maestros. Su Turco de 1995, dialoga con El escriba sentado de Bellini y  la Tierra baldía, de 1986, parte de un poema homónimo de T. S. Eliot, colocando una figura de ventrílocuo, silencioso e inmóvil, sobre un suelo geométrico e ilusionista que remite al barroco. Es habitual en su obra la inclusión de este tipo de personajes: enanos, bailarinas o muñecas, que para él eran contadores de historias.

Vista de la instalación Many Times, 1999, en el centro de arte HangarBicocca de Milán – Attilio Maranzano

Su obra se desarrolló fuera de España y su singularidad está marcada por la vinculación al dramatismo y sus escenarios ilusionistas que indagan sobre la dualidad y la ficción. Interviene en su obra las sombras, los trampantojos y espejos, que coloca en sus escenas y liga al universo visual del teatro de lo absurdo. Su interés por el decorado o el atrezzo vacío creó un espacio de diálogo entre las figuras y el espectador, cuyo reflejo se encuentra en las Meninas de Velázquez. Su papel como creador permanece mudo, en un segundo plano. El apuntador, de 1998, forma parte de este lenguaje teatral sin acción donde aparece por primera vez la figura del enano.

Estos personajes comparten la misma actitud ensimismada del espectador, que observa en silencio su puesta en escena. Se trata de unos personajes fetiches y guardan relación con los enanos de Velázquez. Lo grotesco se relaciona con la risa, como la de sus chinos, que ni tienen pies ni visten de forma individual. En Muchas veces, 1999, sus rostros y cuerpos están modelados con gestos y actitudes diferentes, y todos ellos habitan un lugar que genera tensión mediante su multiplicidad. Para el artista la risa no implica alegría —igual que vemos en los budas sintoístas—, sino que este gesto se relaciona con la sonrisa de los protagonistas de las pinturas negras de Goya. El espectador no sabe que motiva esa risa, es casi terrorífica. La risa es algo humano y por ello, también puede ser una manifestación de lo siniestro. El artista busca la incomodidad del espectador a través de su juego de máscaras, donde la identidad se oculta y el gesto se congela, como en los bustos de Medardo Rosso. Nuevamente, nos encontramos con Goya y su temática carnavalesca o con Pietro Longhi en sus escenas del carnaval veneciano.

La instalación Cinco figuras sentadas, de Juan Muñoz, que puede verse el vestíbulo principal del Congreso como parte de la exposición El poder del arte – Jaime García

Sus “Piezas de conversación” son otros ejemplos de esto y se relacionan con el género barroco de Hogarth en torno a la domesticidad y la vida pública, como una suerte retratos psicológicos que podemos apreciar, también, en La familia del infante Don Luis de Goya. Como espectadores se nos aísla de la conversación. Lo mismo sucede con el movimiento suspendido de sus bailarinas y enanos, unos cuerpos inmóviles que no pueden valerse por sí mismos.

Uno de sus últimos —y más importantes— encargos fue Doble ataduraen 2002, para la sala de las turbinas de la Tate Modern. La realizó a una escala monumental en dos niveles, señalando una conexión subjetiva entre las 37 figuras que se encuentran y dialogan en la parte superior, y el espectador que observa sus gestos congelados desde abajo, en la oscuridad.

 

Vía| Conferencia: Juan Muñoz: la escenografía teatral entre el pasado y el presente, por Marga Paz. (17 octubre de 2016) Real Asociación de Amigos del Museo Reina Sofía; Juan Muñoz, James Lingwood: Juan Muñoz: monólogos y diálogos. Expo: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía: Madrid, 1996.

Más información| Sheen Wagstaff (ed.) Juan Muñoz: A Retrospective, cat. Exp. (Londres, Tate Modern).

Imagen| ABC; El País.

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