Cultura y Sociedad, Historia 


Jósef Rudolf Mengele o “Doctor Muerte”(I)

 

Por todos es sabido que durante el régimen nazi se cometieron todo tipo de atrocidades que acabaron con la vida de 11 millones de personas.

Los campos de concentración y de exterminio fueron el método escogido para erradicar la raza judía, así como poner fin a la existencia de gitanos, homosexuales…etc.

En algunos de los campos existía un laboratorio, con un medico que solía resultar un sádico con escasas intenciones humanitarias y que en la mayoría de los casos sólo pretendía terminar de matar a los enfermos que llegaban a la enfermería.

Pero de todos ellos el más conocido por todos por su crueldad, sus experimentos inhumanos y el placer que experimentaba con el sufrimiento ajeno es sin duda Josef Rudolf Mengele.

Nació en Günzburg (Baviera) el 16 de marzo de 1911 y falleció en Bertioga  (Brasil) el 7 de febrero de 1979 en total impunidad, como muchos otros criminales de guerra.

Mengele, era el mayor de tres hermanos. Sus padres eran Karl Mengele y Walburqa, eran unos industriales de muy buena posición que residían en la ciudad de Günzburg.

Su madre era muy severa y estricta, pero Mengele la adoraba, siendo bastante más arisco con su padre, con el que no tenía tan buena relación.

Karl Mengele era un nazi acérrimo. En una ocasión incluso prestó un taller industrial para un discurso que Adolf Hitler iba a pronunciar en Günzburg, lo que le valió una altísima compensación económica.

Por su lado Josef llevó a cabo sus estudios en las universidades de Múnich, Viena y Bonn, realizando las carreras de Medicina y Antropología.

En 1935 se doctoró con una tesis sobre “Las diferencias raciales en la estructura de la mandíbula inferior”.

Pero su carrera como “Doctor Muerte” comenzó el 24 de Mayo de 1943 cuando fue destinado a trabajar en el campo de Auschwitz (Polonia), sustituyendo a otro médico que había caído enfermo. Ese campo era denominado “campo gitano”, por lo que Mengele experimentó una profunda satisfacción al ser enviado allí, ya que podría experimentar con aquella pobre gente sin pudor alguno. Mengele se convirtió en un antisemita convencido de la superioridad de la raza aria, prodigando un desprecio absoluto por los judíos, dedicando su carrera más al estudio genético – racial que a la medicina curativa tradicional.

Su estancia de 21 meses en el campo, le valió para ganarse el apodo de “El Ángel de la Muerte”.

Silvio Pecker, un superviviente de Auschwitz de 85 años cuenta como era estar en presencia del sádico “doctor”:

“Te miraba los ojos y te preguntaba si eras sano, si contestabas que sí ibas a la derecha, sino a la izquierda. Los enfermos, chicos y ancianos iban directo a la muerte. Los gasificaban con el famoso Zyklon B. Después los llevaban a los hornos, los que nosotros confundimos con fábricas. Ese fue el destino de mi madre. También me separé de mi hermana de 20 años; luego me enteré que la trasladaron a otro campo, pero no la volví a ver jamás”,

Pero lo que verdaderamente interesaba a Mengele, era seleccionar a aquellos que estuvieran sanos, jóvenes de dieciséis años en adelante con buena salud (si tenían menos de esa edad estaban condenado a la cámara de gas directamente), mujeres embarazadas, que en un principio eran descartadas, pero que después despertaron un interés especial en el “doctor”, eso si, confiscando los bebes judíos nada mas nacer para llevarlos a la enfermería e investigar con ellos. Mengele decía a sus compañeros:

“Cuando nace un niño judío no sé qué hacer con él: no puedo dejar al bebé en libertad, pues no existen los judíos libres; no puedo permitirles que vivan en el campamento, pues no contamos con las instalaciones que permitan su normal desarrollo; no sería humanitario enviarlo a los hornos sin permitir que la madre estuviera allí para presenciar su muerte. Por eso, envío juntos a la madre y a la criatura.”

Vía| Destylou, El País

En QAH| Irena Sandler, heroína del siglo XX, Jósef Rudolf Mengele o “Doctor Muerte”(II)

Imagen| Destylou

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