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José Luis Olaizola y Somos Uno: el mejor regalo de Navidad

Si en Navidad alguien nos pide una pequeña aportación para una ONG es difícil negarse, si la ONG lucha contra la prostitución infantil en Tailandia nuestro sí será aún más rápido.

Lo increíble es que sacar a una niña de este terrible drama ¡no cuesta casi nada! ¿Qué cien euros hay mejor invertidos que esos que nos aseguraran que una niña sale de un prostíbulo? Pero es verdad que encontrar tantos euros juntos no siempre es fácil. Por eso me gustaría proponerte 2 ideas, a lo sumo 3 con las que ayudarás a estas niñas prácticamente sin enterarte. La primera de ellas se basa en el conocido “divide y vencerás”, y consiste en juntarte con 9 amigos a cenar, en vez hacerlo fuera, celebrarlo en casa y con la diferencia de 10€ por cabeza habréis conseguido una beca. Otra idea puede ser hacer una colecta en familia, en estas fechas en las que nos juntamos con abuelos, primos y tíos, si ponemos  un poco cada uno podremos hacer el mejor regalo de Navidad. Si estas ideas no te han gustado, ¡hazme el regalo de Navidad a mí y no dejes de leer aún! Regala a estas niñas un minuto (es lo que tardarás en leer lo que queda de artículo) y solo con conocer su historia, antes o después tú mismo encontrarás la mejor forma de ayudarlas.

Para no estropearlo contando yo la historia, dejaré que sea el propio fundador de Somos Uno quien expliqué como nació esta idea…seguramente te suene, es José Luis Olaizola , quien después de ejercer 15 años como reputado abogado, lleva los último 30 años dedicado exclusivamente a la literatura.

El mismo lo cuenta así…

“Andaba yo en 2001 con mi vida tranquila, cuando recibí una carta de Rasami Krisanamis, profesora de español de la Universidad de Chulalonghorn, en Bangkok: me pedía permiso para traducir mi libro “Cucho” al tailandés, y me decía que no podía pagarme derechos de autor ya que lo dedicaría a actividades sin ánimo de lucro. Le cedí los derechos, pero he de reconocer que no por generosidad, sino por pereza: si ya me costaba cobrar derechos en Francia, que está a la vuelta de la esquina, ¡cómo cobrarlos en un país que estaba prácticamente en las antípodas!

A los pocos meses, recibí un ejemplar de Cucho traducido al tailandés, acompañado de unas fotos en las que aparecía una modesta escuela y un huerto, construidos gracias a los derechos de autor del libro. A partir de ese momento, le fui cediendo derechos de autor de otros libros, y Rasami me fue dando cuenta puntual de lo que hacía con ellos.

Hará 9 años me propuso ir a Tailandia. Me resistí pero fue inútil, ya que Rasami, está empeñada en hacer el bien a todo trance. Así que me organizó el viaje, y me fui a Tailandia con mi mujer. Allí pude conocer al padre Alfonso de Juan, con el que Rasami (budista, perteneciente a un movimiento muy estricto, el Santi Asoke)  colabora estrechamente porque, como dice, para hacer el bien no hace falta pertenecer a la misma religión.

El padre Alfonso, misionero jesuita, lleva más de 40 años viviendo en Tailandia, donde trabajó en campos con más de 400.000 refugiados camboyanos, o con los boat people de Vietnam. Cuando le conocí, estaba luchando contra el drama de la prostitución infantil.
Según las estadísticas, sólo en Bangkok se cuentan 50.000 prostitutas menores de edad  que son niñas víctimas del gran drama de la humanidad: la pobreza. El padre Alfonso entendió que la solución estaba en conseguir retenerlas en sus casas, y creó un programa de becas para proporcionarles una educación útil, que les sirva para aprender una profesión.

En aquel  viaje a Tailandia, hubo un momento clave: el padre Alfonso me expresaba su satisfacción  porque acababa de obtener de una azafata de Iberia un donativo para becar a una niña. No pude por menos de mostrarme escéptico: ¿qué significaba eso ante un drama tan generalizado?  Su respuesta fue terminante: “Por lo menos, una”. Y esa frase se convirtió en la clave de la posterior actuación de mi familia.

Ya de regreso, con ocasión de una conferencia en Bilbao surgió la oportunidad de hablar del drama. No era ni mucho menos nuestra intención, pero al final del evento habíamos recaudado 3.000 euros. Animado, escribí un artículo sobre las becas del padre Alfonso en TELVA, y los fondos empezaron a llegar…así que constituí una ONG destinada a la recaudación de fondos para el programa de becas del padre Alfonso. Así nació Somos Uno, una ONG que podríamos llamar de gestión familiar. El coste de todas estas actividades así como los gastos de gestión son financiados a título personal por la familia, de forma que el dinero recaudado mediante los donativos se destina íntegramente a Tailandia.

Hasta hoy, el programa del padre Alfonso de Juan ha becado a cerca de un millar de niñas, de las cuales cien están ya en la Universidad. El que una niña de los arrozales de Camboya, o de Tailandia, lo más ínfimo de la sociedad tailandesa, carne de prostíbulo, entre en la Universidad es, como dice padre Alfonso, cambiar el mundo, aunque sea poco a poco.”

Si después de leer esto aún quieres saber más, te recomiendo que visites Somos Uno

¡Animate ha hacer el mejor regalo de esta Navidad!

Nota: Debido a la extensión del artículo, las palabras de José Luis Olaizola han sufrido algunos cambios.

 

Vía| SomosUno

Imagen| niña arrozal, SomosUno

 

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