Jurídico 


Jesús de Nazaret (II): El Juicio ante Poncio Pilato

“¿No sabes que tengo autoridad para ponerte en libertad y tengo autoridad para fijarte en un madero?”.

(Juan 19:10)

 “No tendrías sobre Mí ningún poder, si no te hubiera sido dado de lo alto; por esto quien me entregó a ti, tiene mayor pecado”.

(Juan 19:11)

“Tomadlo vosotros, y crucificadlo; porque yo no encuentro en Él ningún delito”.

(Juan 19:6)

En la entrada anterior analizamos el juicio a Jesús de Nazaret ante el Sanedrín desde el punto de vista jurídico-procesal, y acabamos reseñando que la sentencia de muerte dictada por el Sanedrín requería ser admitida por el procurador romano, cargo que en aquella época era ostentado por Poncio Pilato.

¿Quién era Poncio Pilato? Poncio Pilato, en romano Pontius Pilatus, pertenecía a una noble y muy antigua familia romana. En el año 26 el emperador Tiberio lo designó en el cargo de Praefectus Judeae, cargo que, en el año 44 en tiempos del emperador Claudio, recibió una nueva denominación: la de procuratore. Como prefecto, Poncio Pilato reunía en él el máximo poder político, militar, administrativo y judicial. Como representante de Roma en Judea ostentaba la máxima autoridad, tanto era así que encima de su poder sólo se encontraba el Legado Imperial de Siria.

#grandesjuiciosQAH

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Una vez examinada brevemente la figura del hombre que se eregiría como juez en el juicio más importante de la historia, pasaremos a explicar de qué cargo o cargos fue acusado Jesús de Nazaret en este juicio. A diferencia del primer juicio ante el Sanedrín en el cual observábamos una pluralidad de imputaciones, en este caso  Jesús de Nazaret fue imputado por un único delito: sedición o erigirse como Rey. La razón por la cual el Sanedrín no mantuvo las imputaciones iniciales contra el galileo fue el politeísmo de Roma. Los sanedritas judíos sabían que Poncio Pilato no podía condenar a Jesús por el delito de blasfemia ya que el ordenamiento penal romano no recogía tal delito. Por tanto, los juristas judíos tuvieron que transformar los cargos iniciales en cargos compatibles con el derecho penal romano. San Lucas recoge esta imputación cuando Jesús es presentado ante Pilato: “Hemos encontrado a este hombre alborotando a nuestra nación…y afima que él es el Mesías, el Rey”. El delito de sedición era uno de los más graves y se castigaba con la pena de muerte. Los reyes y demás autoridades políticas, religiosas y judiciales existentes en el mundo eran designados por el emperador con la aprobación del senado. Nadie podía arrogarse esta facultad del César, a tal efecto, se había dictado la Lex Iulia Majestatis que reprimía duramente toda acción contra el Estado.

Por lo que respecta a los medios probatorios el proceso fue eminentemente oral y estuvo sujeto al principio de publicidad. Poncio Pilato llevó a cabo un interrogatorio directo y público ante los acusadores y el pueblo que se encontraba reunido en la plaza frente al pretorio. De entre las preguntas de este interrogatorio,  la cuestión vital fue “¿Así que tú eres rey?”  a la cual el galileo respondió “Tú lo has dicho: soy rey”, esta respuesta implicaba una confesión directa del reo, confesión a la cual el derecho romano le atribuía una fuerza extraordinaria de conformidad con el principio “Confessio superat omne genus probationum, confessus pro iudicatio hebetur”

En cuanto a la sentencia, ésta es por todos conocida: “Ibis ad Crucem” (a la cruz irás).  La sentencia dictada a Jesús constituía su última e inapelable instancia ya que el reo, al no tener ciudadanía romana, no podía invocar la denominada provocatio ad populum por la cual se permitía acudir en última instancia al pueblo.

Por último en cuanto a la condena, la crucifixión se contemplaba en el derecho romano como una pena destinada para los rebeldes y sublevados contra el poder de Roma. Esta pena era infamante y perseguía castigar y humillar al reo que era expuesto desnudo ante el público.

A modo de conclusión y tras lo expuesto en esta y en la anterior entrada podemos concluir que aunque el proceso judicial al que fue sometido Jesús tuvo muchas deficiencias al menos hubo un intento de proceso legal y que en palabras del profesor Ribas Alba “A Jesucristo no lo cruficaron ni los judíos ni los romanos sino la Ley y el Derecho”. 

Vía| El Juicio de Jesús

Imagen| Juicio

En QAH| Jesús de Nazaret (I): El Juicio ante el Sanedrín

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