Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Jean Fouquet, el nuevo invitado del Prado

Desde  febrero podemos contemplar en el Museo del Prado una de las obras flamencas más afamadas, realizada por Jean Fouquet, “La Virgen con el Niño y ángeles” (1452). Es un préstamo del Real Museo de Bellas Artes de Amberes, cuyo cierre por reforma ha permitido su viaje dentro del programa La obra invitada, que desde el 2009, y con el apoyo de los “Amigos del Museo del Prado“, nos permite disfrutar de forma temporal de obras cumbres de maestros de la historia del arte, como De La Tour, Picasso o Caravaggio.

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“Virgen con el Niño y ángeles” (1452), Jean Fouquet. Óleo sobre tabla.

Se trata de una pieza única del arte occidental, y también de la trayectoria del autor, pues emana una modernidad sorprendente. Fue realizada al óleo sobre tabla, y en ella nos presenta una composición piramidal, con una extraordinaria paleta cromática que no deja indiferente al espectador, y una iconografía oculta donde el autor presenta como Virgen de la leche a Agnês Sorel,  la amante de Carlos VII. Es una de las pocas obras que se conservan de la extensa producción de Fouquet. Pero, ¿quién era realmente este artista, considerado como el mejor pintor del siglo XV en Francia?

Jean Fouquet nació en Tour en 1420, ciudad en la que comenzó a formarse desde su infancia pasando luego a París y viajando a Italia. Así recibió la influencia de la tradición del Gótico Internacional, las novedades pictóricas de los primitivos flamencos, y las innovaciones renacentistas italianas que lo impactaron. Esta conjunción de elementos permitió que realizase un cambio drástico hasta ese momento en la pintura francesa, integrando las fuertes tonalidades cromáticas, propias del Gótico, con el naturalismo y detallismo flamenco y con la perspectiva y los volúmenes italianos. De esta manera se ganó el título del gran renovador pictórico del siglo XV.

Fue un notable retratista, con clientes como Carlos VII de Francia y su tesorero real, Ètienne Chevalier, caracterizados por los colores claros y resplandecientes, el dibujo vigoroso, con un fuerte componente psicológico que nos muestran a la persona retratada con todo su potencial. También destacó en obras de carácter religioso, con su peculiar manera de representar las sagradas escrituras bajo arquitecturas propias del Quattrocento en un intento de mostrar la perspectiva, como se aprecia en la tabla izquierda del Díptico de Melun.

"Antigüedades Judías de Flavio Josefo". Fol. 163. (147-76). Temple sobre vitela.

“Antigüedades Judías de Flavio Josefo”. Fol. 163. (147-76). Temple sobre vitela.

Practicó otras técnicas de la época, como el esmalte, la vidriera y la tapicería. Es en su faceta como miniaturista e iluminador donde va a obtener sus mayores éxitos por su preciosismo, con una técnica exquisita, gran detallismo y diseños muy meditados. Fouquet conocía los aspectos técnicos necesarios para captar la atención del espectador, como el uso de composiciones basadas en círculos o polígonos regulares. Son tres las obras que aún se conservan: Libro de horas de Étienne ChevalierAntigüedades judías de Flavio Josefo Grandes Crónicas de Francia. Todas fueron realizadas a lo largo de los últimos veinte años de su vida. Impresionan por la variedad de soluciones, la representación de interiores con arquitecturas vistas o exteriores con frondosos paisajes, abunda la descripción y la minuciosidad en los detalles, con escenas cargadas de personajes que nos narran las historias con claridad.

Jean Fouquet ha pasado a la historia como el gran renovador de la pintura francesa, pero su importancia va más allá del aspecto técnico y pictórico, pues sus obras nos han ayudado a contextualizar la época, las tradiciones, los métodos de trabajo e incluso la moda… Nos abrió una ventana perpetúa por la que poder mirar hacia el siglo XV desde sus miniaturas y obras áulicas.

Vía| Arte de Jean Fouquet visita el Museo del Prado.

Más información| AVRIL, F., “Jean Fouquet: miniaturas para las grandes crónicas”. Ed. Casariego, Madrid, 1988.

Imágenes| Virgen con el Niño y ángeles, Construcción de Jerusalén

En QAH| Agnês Sorel: la reina sin corona

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