Patrimonio 


Jan Švankmajer: la animación no es cosa de niños

“Disney es el mayor corruptor de la imaginación infantil de la humanidad” Jan Svankmajer.

Todos conocemos a Tim Burton y su estilo cinematográfico, pero ¿sabías que uno de sus principales referentes es el checo Jan Svankmajer? El pasado 11 de enero se terminaba “Metamorfosis. Visiones fantásticas de Starewitch, Švankmajer y los hermanos Quay”, una curiosa exposición sobre estos llamados “abuelos de la animación” en La Casa Encendida de Madrid. A pesar de estas denominaciones, el cine de Svankmajer se aleja completamente de la visión de cine animado que solemos tener. Un cine molesto, casi incómodo, se hace eco a lo largo de su trayectoria artística.

Fragmento de "Alice".

Fragmento de “Alice”.

“Fui un chaval muy introvertido” -dice recordando su niñez- “Así que el pequeño teatro y las marionetas se convirtieron en una vía de escape, una forma de ajustar cuentas con los adultos y expresar las cosas que no podía decirles”. Nacido en Praga en 1934, siempre se le ha reconocido en el mundo de la animación pero no tanto en el del cine en general. De hecho, la censura afectó enormemente a su obra entre 1972 y 1979.

En 1999 escribió su decálogo donde reflexionaba sobre su visión y compromiso con el arte. Un compromiso que comenzaba en los años 60 aliándose, artísticamente, con autores surrealistas tales como Salvador Dalí, Joan Miró, Marcel Duchamp o Man Ray. Pero sobretodo debemos buscar los referentes en la literatura de la cuál se considera admirador y estudioso. Poe, su paisano Kafka o Lewis Carrol, han marcado literariamente muchas de sus ideas.

"Dimensiones del diálogo" (1982) es uno de sus cortos más conocidos.

“Dimensiones del diálogo” (1982) es uno de sus cortos más conocidos.

De hecho, entre sus obras destacan algunas adaptaciones como la de “Alicia” (1987) o la del cuento popular inglés “Punch and Judy” (1968). Siempre con el ser humano como hilo conductor, otro film destacable en su trayectoria es “Food (1992), una curiosa reflexión sobre la comida, los comportamientos y las situaciones que conlleva. También con “Fausto” (1994), considerada su gran obra maestra, la tan relatada relación entre hombre y máquina vuelve a tomar protagonismo con una nueva perspectiva. Estos son solo algunos de los títulos en los que no falta jamás los objetos de uso cotidiano, el juego entre realidad y fantasía, el humor negro y el erotismo más surrealista.

Su técnica mezcla el stop motion con actuaciones de actores reales, marionetas con muñecos magníficamente trabajados en barro, fotografía y todo tipo de objetos extraños, muchos reales y otros no, quizá creados explícitamente para la película o quizá no. Con solamente ver un fragmento de una de sus películas, te sumerges en esas escenografías austeras, enmarcadas en la vanguardista República Checa en la que siempre ha vivido, y visualizas como “normal” cualquier tesitura que se te pueda ocurrir. Un cine prácticamente indescriptible. Para entenderlo lo mejor que puedes hacer es verlo.

Vía| ElMundoDocumentalLa2

Más información| ElPaís“Metamorfosis. Visiones fantásticas de Starewitch, Švankmajer y los hermanos Quay

Imágenes| AliceDimensiones del diálogo

RELACIONADOS