Historia 


Isabel de Portugal y la ficción histórica

Elenco de Los Tudor

Películas como Quo Vadis en los cincuenta, o las más recientes Lista de Schindler, El hundimiento o las españolas También la lluvia y Las trece rosas son algunos ejemplos de cómo el cine ha sabido acercar al público algunos de los acontecimientos que han sido relevantes en la Historia. Hasta hace años este tipo de producciones, con una cuidada ambientación, caros vestuarios… se reservaba a la gran pantalla. Sin embargo, en los últimos años la ficción histórica se ha acercado con fuerza hasta la pequeña pantalla. Series como Los Tudor, Los Borgia o la sangrienta Spartacus han puesto de relieve a nivel internacional la atracción que genera la historia para el espectador. Por ello, la ficción nacional no ha tardado tampoco en sumarse a esta tendencia. Hispania, la serie que contó la historia de Viriato fue una de las precursoras a las que en el 2012 se sumó la exitosísima Isabel. Y tal ha sido el reconocimiento que ha tenido esta serie que la televisión pública lleva tiempo trabajando en la que va a ser su continuación: Carlos, rey emperador.

Pues bien, si Isabel sirvió para poner en boga a ilustres personajes que en los libros de texto suelen pasar desapercibidos, Carlos, al igual que su predecesora, seguro ayudará a conocer ignotos personajes y otros cuya relevancia histórica, aún siendo bien conocidos, se ha mantenido un tanto en la sombra, como es el caso de la reina y emperatriz Isabel de Portugal, relegada a consorte del emperador Carlos.

Isabel de Portugal, Tiziano.

Nieta de los Reyes Católicos, Isabel nacía en Lisboa en Octubre de 1503 fruto de la unión entre Manuel I ‘el Afortunado’ y su segunda esposa, María de Aragón. A lo largo de su infancia y juventud se mostró como una mujer responsable, haciéndose incluso, a la muerte de su madre en 1517, cargo del cuidado de sus hermanos. Esa forma de ser responsable junto a una fuerte moral cristiana marcarán su conducta y su forma de enfrentarse a la vida. Además, la educación recibida por Isabel, una educación humanista en la que, además del latín y la formación musical, recibiría las enseñanzas del inglés y del francés, iría encaminada a cumplir, en un futuro, con las responsabilidades que habría de contraer en el matrimonio que le correspondiese. Algo en lo que la diplomacia portuguesa comenzó a trabajar cuando tan solo contaba con catorce años. Pero que no fue fácil.

A pesar de ser una mujer de extraordinaria belleza, descrita como una de las mujeres más hermosas de su época, de su refinada cultura y de su envidiable posición, era la mayor de entre las hijas de Manuel I de una Portugal que por entonces era el estado más rico de Europa, su matrimonio con Carlos I se demoró cerca de ocho años pues entre otras razones éste se había prometido en 1522, en el tratado de Windsor, con otra prima-candidata como era María Tudor, la futura María I de Inglaterra, la que será consorte de Felipe II y que por aquel entonces contaba con seis años de edad. Sin embargo, a comienzos de los años veinte empezó a plantearse una doble alianza hispano-portuguesa que llevaría a unir a Juan III de Portugal con Catalina de Austria, hermana de Carlos, y a éste con Isabel de Portugal. La diplomacia trabajó durante unos años hasta que en 1525 se celebraba el matrimonio por poderes y meses más tarde, el 11 de Marzo de 1526, se producía la unión definitiva en Sevilla tras haber recibido la dispensa papal (necesaria al ser primos hermanos) de Carlos e Isabel.

Palacio de Carlos V en La Alhambra

Según dicen, el amor entre ellos surgió a primera vista y en los primeros meses disfrutarían de esa pasión en la propia Sevilla y posteriormente en Granada, ciudad de la que el emperador quedó prendado desde que la viera y a la que legó una de las obras arquitectónicas más importantes e imponentes del renacimiento, su palacio en la Alhambra.

La relación que existió entre ambos a lo largo de su matrimonio fue siempre de un entendimiento excelente, no obstante, la vida política en el vasto territorio del emperador debía continuar y la reina, quien no saldría de la península ibérica a lo largo de su vida, debió soportar las largas ausencias de su marido. En 1527 ya tenían el primer hijo, Felipe, y poco meses después Carlos abandonaba el territorio peninsular quedando Isabel como gobernadora plenipotenciaria. En los dos siguientes años se alternarían las ausencias de Carlos con el ejercicio del gobierno por parte de Isabel y los sucesivos embarazos de la pareja. En 1528 nace María y en 1529, antes que Carlos tenga que partir a Italia, donde se concentran la mayor parte de problemas del reino, Isabel vuelve a quedar embarazada de un tercer hijo que fallecerá a los pocos días de su nacimiento.

Cuatro largos años estuvo lejos de Isabel el emperador y en esos cuatro años la reina, una mujer de estado que había afrontado con entereza todos los asuntos de su vida, empezó a dar signos de agotamiento de los que se repuso con la atención a sus dos hijos mayores y la vuelta a la política activa. A la vuelta del emperador Isabel volverá a quedar embarazada de la última hija que llegaría a edad adulta, Juana.

Carlos I y la emperatriz

Todos los partos fueron complicados y a pesar de la fortaleza de la reina, con 36 años, el alumbramiento de su último hijo, previsto para principios del verano, se adelanta en dos meses dando a luz un niño que llegaría sin vida y provocando unas incesantes hemorragias en la reina que sumadas a la infección y fiebres terminarían arrancando la vida a una reina que ejerció como tal con convicción y entrega.

Isabel fue una mujer solitaria, incluso hay quien relaciona su muerte prematura a esa permanente soledad en la que vivió, pero sobre todo fue una mujer de su momento. Nacida para vivir en una corte importante su historia está indisolublemente ligada a la de su consorte, a quien fue fiel hasta el final y para quien supuso un apoyo fundamental. El vacío que dejó en el monarca le sumió en una tristeza tal que le llevó a un retiro conventual por dos meses.

Vía| Biografías

Imagen|Los Tudor, Isabel de Portugal, Palacio de Carlos V, Carlos V e Isabel de Portugal

En QAH|Especial Isabel, Juego de Tronos en Castilla, La descendencia de los RRCC,

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