Historia 


Isabel de Farnesio, la reina italiana de España

La política de Felipe V estuvo profundamente influenciada por algunas figuras femeninas que lo rodearon. Una de ellas fue su segunda esposa, la italiana Isabel de Farnesio.

Louis-Michel van Loo. Retrato de Felipe V de España e Isabel Farnesio (Museo del Prado, Madrid)

Louis-Michel van Loo. Retrato de Felipe V de España e Isabel Farnesio (Museo del Prado, Madrid).

Isabel, cuyo nombre en italiano era Elisabetta Farnese, tuvo un papel muy importante como reina de España durante la primera mitad del siglo XVIII. Nacida en Parma en 1692, se casó al final de 1714 con Felipe V, que pocos meses antes se había quedado viudo de María Luisa Gabriela de Saboya. Los motivos por los que Isabel fue elegida entre las otras candidatas fueron principalmente dos: en primer lugar era sobrina de Mariana de Neoburgo, viuda del difunto rey Carlos II, parentesco que la conectaba con la dinastía anterior reinante en España. En segundo lugar, Isabel era hija del príncipe heredero de Parma y, a la muerte de su padre y de su hermano mayor, se quedó tercera, detrás de sus tios, en la línea sucesoria del ducado de Parma y también heredera del ducado de Toscana, por parte de su bisabuela Margarita de Medici. A través del matrimonio con Isabel, la monarquía española adquiría los derechos sobre Parma, Piacenza y Toscana, acercandose así a Italia y eludiendo las condiciones del tratado de Utrecht del 1713.

La boda fue organizada por la Princesa de los Ursinos, Camarera mayor de palacio de la difunta María Luisa de Saboya y por el eclesiástico italiano Giulio Alberoni, consejero de Felipe V, ambos con gran poder e influencia sobre el rey. Los dos esperaban traer provecho de las segundas nupcias del rey, porque se pensaba que la nueva reina era una chica sencilla, sumisa, de caracter débil y facilmente moldeable. Muy pronto descubrieron que se equivocaban y que la Farnesio era todo lo contrario.

La historiografía de los siglos XIX y XX no ha transmitido una imagen muy favorable de Isabel de Farnesio, descrita negativamente por españoles, ingleses y franceses, como uno de los personajes más incómodos del reinado de Felipe V. Uno de los factores que más contribuyeron a la negativa fama de la reina fue sin duda su personalidad ambiciosa y su caracter fuerte, que no le procuraron la simpatía ni de los súbditos ni de muchos miembros de la corte.

Retrato de la joven Isabel de Farnesio (Parma).

Retrato de la joven Isabel de Farnesio (Parma).

Otro motivo que favoreció la hostilidad fue su cercanía al cardenal Alberoni, juzgado por muchos como hombre deshonesto y de discutible moral. Se puede afirmar que Isabel fue una reina muy impopular, como se nota por la satira clandestina que circulaba en aquella epoca, promovida por la oposición. Satira como la de El Duende Crítico, publicación periódica maniobrada por el partido xenófobo español que no aceptaba de buen grado que el poder estuviera en las manos de una extranjera y que desterró a Isabel  a San Ildefonso, tras la muerte de Felipe V.

Sin embargo, la reina no tuvo desde el principio una reputación tan despreciable: pudo contar por ejemplo con la lealtad de varios servidores como el marqués de Santa Cruz o el marqués de Villena, que fue propulsor de una oración de bienvenida que la Real Academia Española dedicó a la reina a su llegada.

Isabel impulsó, a través de su marido, todas las reformas de la epoca y hay que recordar que no tuvo solo ministros como Alberoni, si no también Patiño y el marqués de la Ensenada.

Era una mujer con gran gusto artístico, aficionada a la ópera, trajo artistas italianos, franceses y alemanes a la corte española. Para aliviar con la música a Felipe V que, en los últimos años de su vida, era víctima de los achaques de la edad. Contactó con el cantante Farinelli, famoso castrati en el ápice de su carrera, y le convenció a trasladarse a la corte española. Y efectivamente la presencia del cantante produjo mejoras en la salud del rey, que lo nombró Músico de Cámara de Sus Majestades.

Si analizamos los escritos de la época que hablan de Isabel, así como las cartas escritas por ella, emerge sin duda alguna el retrato de una persona fuerte y con carácter que supo enfrentarse al difícil reto de la grave enfermedad mental de su esposo y que supo abrirse el camino al poder.

Si es cierto que llegó a ser reina a través de un matrimonio combinado, igualmente cierto es el hecho que consiguió alcanzar su poder gracias a sus capacidades.

Considerada inicialmente una chica sencilla, no particularmente culta ni inteligente, sin embargo pronto dio prueba de su valor y transformó el papel que hasta entonces había tenido la reina consorte. Isabel no se limitó a apoyar pasivamente a su marido, si no que fue artífice ella misma de intervenciones y acciones políticas y fue por eso que no solo no fue aceptada, si no odiada y a menudo ridiculizada.

 

Vía|VÁZQUEZ GESTAL, Pablo. Una nueva majestad: Felipe V, Isabel de Farnesio y la identidad de la monarquía (1700-1729). Sevilla, 2013.

Más información|KAMEN, Henry. Felipe V. El rey que reinó dos veces. Madrid, 2000.

En QAH|Farinelli, el “castrato” que curó al rey Felipe V de España

Imágenes|Isabel y Felipe VIsabel joven

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