Historia 


Irlandeses en América (II): mecanismos y motivaciones

En el artículo anterior, el primero de esta serie, tratábamos el puente que supuso España para la llegada de irlandeses a América Latina. Remarcábamos sobre todo el papel del Ejército en este hecho, provocando así a lo largo de los siglos XVII y XVIII el goteo de personajes y el establecimiento de familias que harán fortuna y se asentarán en los diferentes territorios de la América hispana.

Como casi todo lo que tenga que ver con América en la Península Ibérica, Sevilla será clave para el estudio de estos flujos migratorios, albergando el Archivo de Indias documentación al respecto de esas salidas. De la misma manera, y siguiendo así con la parte no militar del flujo migratorio, la propia ciudad daría pie a comprender tanto los sectores encargados de alimentar esa inmigración irlandesa como el propio papel que tanto remarcamos de la Monarquía española como refugio y de alguna manera, segunda patria, para los irlandeses. Decimos esto porque ya en Sevilla resonarán nombres en el siglo XVIII que en el XIX serán cruciales para la historia americana,

Ambrosio O'Higgins

Ambrosio O’Higgins

como por ejemplo los O’Higgins, se establecen en la Península como comerciantes, siendo este el nexo que permitirá a Ambrosio O’Higgins acercarse a Chile donde se establecerá posteriormente como militar al servicio de España y más tarde como Virrey de Perú. Asentado en América, la importancia de Ambrosio O’Higgins va más allá del ejemplo para dar lugar a lo importante que será su descendencia para la independencia de Chile, siendo un tema que trataremos más adelante en la serie.

El ejemplo de los O’Higgins nos indicaría que los comerciantes irlandeses fueron importantes no solo para explicar otro lazo que diera pie a la inmigración al continente americano, sino también para poder comprender un incremento de las relaciones comerciales con el Nuevo Mundo, apareciendo en el siglo XVIII según las fuentes un tráfico que conectaba directamente Irlanda con Suramérica y el resto del continente. De igual manera y ante los acontecimientos ocurridos con Cromwell en el XVII y más tarde en el XVIII con los nuevos problemas irlandeses, se vuelven a repetir grandes oleadas migratorias hacia España y directamente hacia América, existiendo en ese momento un tráfico de personas coordinadas por redes de contrabandistas y grupos formados expresamente para garantizar ese viaje hacia nuevas oportunidades. Junto a estos, se creará un tráfico humano, de características esclavas, que más propio de la América inglesa trateremos en otro momento.

No podemos olvidar al mencionar los demás mecanismos de llegada a los religiosos. Muchos de los irlandeses instruidos en los colegios peninsulares dentro del marco de la Misión de Irlanda, salieron en épocas posteriores al XVI y XVII hacia las colonias españolas en América como clero regular. Destacarán sobre todo en lo que refiere a la labor misionera, engrosando muchos nombres irlandeses las filas de las misiones jesuitas establecidas en Suramérica, por ejemplo.

De nuevo tendríamos que ver el influjo del conflicto bélico, al buscar muchos irlandeses un camino de

Infantería española en América

Infantería española en América

aventura y honor en los ejércitos y el combate, y por supuesto, el dinero, lo que daría pie a la aparición de los irlandeses tanto en el ámbito europeo como en el colonial como importante fuerza mercenaria. La búsqueda de objetivos mayores daría pie a que se dejasen atrás miedos y peligros derivados tanto de la travesía transoceánica en sí como de la nueva vida en el continente americano.

Observaríamos si atendemos a las diversas fuentes disponibles para el estudio de estos casos, que las motivaciones que llevan a los irlandeses del siglo XVII-XVIII a salir hacia América siguen en parte las que tenían ya sus antecesores en el siglo XVI. Es decir, veríamos una sostenibilidad de la idea de huida de la persecución religiosa y social a la que de alguna manera estaban sometidos los irlandeses en su propia tierra, algo patente si atendemos a la situación previas a las revueltas sufridas en época de Cromwell en el XVII o a la supresión del Parlamento irlandés en la segunda mitad del XVIII, símbolo indiscutible de un cepo a las libertades de las gentes de la Isla esmeralda.

Además de buscar su libertad, veríamos como decíamos una búsqueda del honor y del prestigio, que da como resultado el Ejército como vía rápida para lograrlo, mientras que con el tiempo aparecerían otros mecanismos que permiten esas ganancias por otros métodos como planteábamos con los comerciantes. Honor y prestigio irán en conjunto supeditadas con el paso del tiempo a una idea clave como la que sería el ascenso social. No se puede discutir que en líneas generales es algo que parte de esa inmigración consigue, tal como veremos en el siguiente capítulo de esta serie al mostrar los grandes ejemplos de irlandeses en América Latina, aunque no es algo que consiga la mayoría en lo que se refiere a altos niveles sociales. Sí vemos no obstante mejoras significativas en la calidad en lo que a lo social se refiere de muchos de estos inmigrantes en comparación con sus situaciones previas.

Para ejemplificar estos planteamientos arriba resumidos, debemos atender a casos concretos como el que mencionábamos de los O’Higgins. En Chile vemos otros casos de inmigrantes irlandeses establecidos con éxito, como John Evans, que se estableció desarrollando negocios de ganadería y agricultura y estableció una importante familia criolla de cuya descendencia posterior surgiría un presidente de la República de Chile. El caso caribeño también da claros ejemplos como Alejandro O’Reily, militar, o los O’Daily como familia de negocios, prosperando en Puerto Rico. Son ejemplos concretos de familias que ganaron renombre en dos territorios en particular, pero que bien nos

Retrato de Alejandro O'Reilly

Retrato de Alejandro O’Reilly

sirven para apoyar el desarrollo de este artículo, atendiendo a muchos más nombres en Uruguay, Paraguay, Argentina, Colombia, etc. No hay que caer en el error de pensar que supone una gran masa de población hacia las colonias hispanas, más bien lo contrario, pero reflejan el ejemplo de un sector social que busca prosperar y lo consigue, uniéndose con el tiempo con otras familias del mismo origen o de origen criollo, prosperando y dando pie a que apareciesen nombres que aun a día de hoy perduran en algunos lugares de Hispanoamérica.

Concluimos aquí dejando para el siguiente capítulo los grandes ejemplos que resultaron de esta inmigración irlandesa, destacando como haremos los ejemplos más relevantes junto con las acciones que les distinguieron, y planteando la inmigración irlandesa ligada a América del Norte.

Vía| GARCÍA HERNÁN, E. (et. Alii). Irlanda y la Monarquía hispánica. Kinsale 1601-2001: guerra, política, exilio y religión. Madrid, CSIC, 2002

FURLONG, G.S.J., Misiones y sus pueblos de Guaranies, 1610-1813, Buenos Aires, 1962

KIRBY, P., Irlanda y América Latina: Enlaces y lecciones,  Dublín, Trócaire, 1992

Imágenes| Retrato de Ambrosio O’Higgins, Infantería española en América, Retrato de Alejandro O’Reilly

En QAH| Irlandeses en América I: el Ejército español del XVIII como puente

 

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