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Irán y Hamás: ¿Matrimonio de conveniencia?

Las recientes elecciones en Irán han cambiado la cara del ejecutivo de la República Islámica del conservador Ahmadineyad al reformista Rouhani. Con ello se abre la pregunta sobre si el cambio presidencial ocasionará alguna modificación en la agenda exterior del país persa, fuerte aliado de Siria, Hamás y Hezbollah en la región, como eje anti-israelí y anti-estadounidense.

iran hamas

Puede resultar paradójico que el gobierno iraní, el mayor estado islámico chií del mundo, apoye económica y militarmente a una organización suní como Hamás, sobre todo en un contexto en el que la guerra civil siria comienza a ser considerada como un conflicto que extrapola el enfrentamiento entre las dos ramas de Islam en Oriente Medio. Sin embargo, analizaremos porqué ambos actores tienen intereses en dicha alianza.

Cabe destacar que desde el año 2011, Hamás e Irán han tenido un distanciamiento considerable como consecuencia del apoyo que el país persa ha asistido al líder sirio, Bashar al-Assad, que ha lanzado violentas represiones a los activistas suníes en contra de su gobierno.

Tras el triunfo Revolución Islámica en 1979, el país teocrático ha trabajado en una política exterior que aclama por la exportación de los ideales de dicha revolución a otras regiones de Oriente Medio y Magreb. Ese año se daba fin a la alianza irano-estadounidense y comenzaba una etapa de animadversión a Occidente, especialmente hacia Estados Unidos (EEUU). De ese modo Irán comenzó a tener lazos con grupos como la Yihad Islámica o más tarde el Movimiento de Resistencia Islámica ,Hamás, en Palestina.

Desde la creación de Hamás en 1989, los dos actores se acercaron en oposición a la existencia del Estado de Israel. Sin embargo, sus relaciones serían marginales debido a las diferencias sectarias. La derrota del vecino Irak en la segunda Guerra del Golfo afirmó a Irán como potencia regional e hizo reforzar los vínculos con Hamás, cuyos objetivos en rechazo a Israel y EEUU comenzaron a corresponder.

La relación se convirtió en una sólida alianza a partir del año 2000 con el comienzo de la Segunda Intifada Palestina, la invasión estadounidense a Irak, así como la muerte del líder de la Organización para la Liberación Palestina (OLP), Yasser Arafat.

Con la victoria política de Hamás en la Franja de Gaza en los comicios de 2006, Irán se convirtió en un sustentador económico del Movimiento, castigado con el aislamiento internacional por el triunfo electoral.  Un bloqueo que ha supuesto que Irán sea para Hamás el principal respaldo y dependa en cierto modo de su financiación, eclipsando así a estados suníes como Arabia Saudí, Qatar o Kuwait. De este modo el gobierno iraní ha sido el único acusado por Estados Unidos e Israel de financiar directamente las actividades del Movimiento.

Jaled Meshal, líder de Hamás y Mahmud Ahmadineyad, ex presidente de Irán

Según el informe del Jewish Policy Center, desde 1993 hasta el año 2007, Irán habría proporcionado a Hamás un subsidio de 30 millones de dólares al año, además de la formación militar que se acordó. En esta línea un informe de Jim Zanotti de 2010 para el Congressional Research Service mantiene que la ayuda proporcionada sería de 20 y 30 millones de dólares anuales Uno de los líderes de Hamás declaraba en una entrevista en 2010, que Irán apoyaba a su movimiento de manera económica, política y moral sin ningún precio político.

En esta alianza también destaca el papel de Hezbollá, el partido chií libanés que nace en 1980 con el apoyo económico de Irán en respuesta a la presencia de tropas israelíes en Líbano. El “Partido de Dios” como se le denomina también, ha servido de conducto para transferir la ayuda iraní a Hamás, además de proporcionar entrenamiento militar al Movimiento.

Además de esto, Irán es responsabilizado de suministrar armamento al grupo islamista. El último episodio violento en la Franja de Gaza en noviembre de 2012 entre Hamás e Israel, ha supuesto la primera vez en la que Irán ha manifestado abiertamente haber prestado servicios técnicos militares a Hamás. El gobierno persa afirmaba así que se había transferido tecnología militar para la fabricación de misiles Fajr-3 y Fajr-5 que, con un alcance de hasta 75 kilómetros, son considerados especialmente peligrosos puesto que podrían llegar a Tel Aviv, la capital israelí.

Por otro lado, observadores internacionales han afirmado que dichos misiles Fajr-5 habían sido introducidos de manera contrabandista en la Franja de en una ruta en la que volarían de Irán hacia Sudán y serian introducidos a través del desierto del Sinaí egipcio en la frontera con Gaza. Esto se podría deber a la actual porosidad de la frontera de Egipto con Gaza desde la caída del dictador egipcio Mubarak en 2011, donde el paso de Rafah se vio reestablecido, el principal canal de los últimos ingresos de armas.

El vínculo que Irán mantiene con Hamás parece servirle de manera estratégica en su objetivo por afianzarse como potencia regional, así como en su ideario anti-israelí y anti-estadounidense. Para Hamás estar apoyado por un país fuerte regionalmente como es Irán, y poder contar con su ayuda financiera y militar lo hace más potente, aunque la capacidad israelí sigue siendo indudablemente superior. Es por ello que, ambos actores convienen aliarse para reforzar su posición en Oriente Medio, respondiendo a un interés de conveniencia mutuo y cuyos vínculos parece que se seguirán dando en el tiempo.

Imagen| poriran.wordpress.com,frontpagemag.com

En QAH| Israel y Palestina , el conflicto interminable,  Siria: ¿hasta donde está dispuesta a llegar la Comunidad Internacional?, Irak, pieza clave en el tablero de Oriente Próximo, Viaje a Irán impresiones e ideas.

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