Coaching y Desarrollo Personal 


Introducción al “mindfulness”

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Piensa en una tarde en la que hayas quedado con tu grupo de amigos para realizar una actividad ociosa (ir a tomar algo, a jugar a los bolos, al billar…). Seguramente charlaste, te reíste y pasaste una tarde agradable pero, ¿estabas realmente allí? ¿Estabas 100% atento al momento presente? Seguramente no. Es probable que a lo largo de la tarde hayas estado ausente en distintos periodos de tiempo, pensando en aquello que te ocurrió ayer, en todo lo que tienes que hacer al día siguiente o en la reunión de trabajo que tiene lugar dentro de un mes. Es además bastante posible que no solo hayas tenido pensamientos de otros tiempos que no son el presente, sino que éstos te hayan causado preocupaciones durante la tarde. Somos así.

Este ejemplo es precisamente lo que concierne al concepto “mindfulness”; es la capacidad intrínseca de la mente humana de poner y mantener atención plena en el momento presente, la toma de conciencia de la acción que estamos llevando a cabo, observando los pensamientos propios desde fuera, sin juzgar si éstos son buenos o malos. Puede resultar algo confuso que el término empleado esté en inglés. Tiene una explicación. Es complicado encontrar una palabra correspondiente en castellano que englobe todo lo que implica la palabra inglesa “mindfulness”. Parece un concepto muy sencillo, pero como todo arte, su dominio y maestría requieren de un intenso, persistente y rutinario ejercicio.

La experiencia del “mindfulness” se devela y se entrena en una práctica llamada meditación. Esta práctica proviene de tradiciones milenarias del budismo.

La psicología occidental surgió y ha ido derivando y evolucionando de forma diferente a la psicología oriental, y es hoy cuando estamos aprendiendo e integrando su conocimiento con el nuestro. Si hubiéramos conocido hace décadas la práctica del mindfulness/meditación, otro habría sido el camino de la evolución de la psicología occidental.

Como en occidente se estudian los fenómenos partiendo del paradigma científico que propone el método científico como disciplina, hemos estudiado también la utilidad del “mindfulness” en diferentes sujetos, sanos y enfermos (bajo condiciones de estrés, diagnosticados de depresión, trastornos de ansiedad, dolor crónico…) a partir de datos objetivos recogidos, de la representación y análisis de éstos, demostrando científicamente que la práctica de este arte a largo plazo produce efectos saludables en estos sujetos.

Entre ellos se encuentran los siguientes beneficios físicos: mejora en la respiración, relajación del cuerpo y la mente, aumento de la flexibilidad corporal, regulación de la presión arterial, mejora del sistema inmunitario (disminución de la hormona cortisol, responsable del estrés), mejora de la calidad de sueño, mejora de los hábitos alimentarios, aumento de la energía subjetiva percibida, reducción del malestar psicológico (ansiedad, hostilidad, depresión, somatización). También se observan beneficios psicológicos: aumento de la concentración y de la atención, reducción de automatismos, reducción del sufrimiento, minimización de los efectos adversos de la ansiedad, potenciación de la autoconciencia, aumento del disfrute del momento presente, aumento del bienestar psicológico percibido y una mayor aceptación de la realidad tal cual es.

Actualmente se emplea el “mindfulness” como técnica incluida en la terapia para los siguientes trastornos psicológicos: trastornos de ansiedad, trastornos del estado de ánimo (depresión y trastornos bipolares), trastorno límite de la personalidad, trastornos adictivos (drogas y alcohol), trastornos de la alimentación (anorexia, obesidad y bulimia) y en trastornos psicóticos.

 

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