Derecho Internacional, Jurídico 


Introducción a la Problemática del Derecho Internacional

No es un problema nuevo que Derecho Internacional sea una disciplina ampliamente cuestionada prentre el público general, que además levanta suspicacias entre los juristas dedicados a otras áreas del Derecho con frecuencia.

Ejemplos de quejas  relativas a este asunto pueden ser que diversos acontecimientos de relevancia jurídica internacional se vean normalmente condicionados por la actuación política de Estados poderosos que ‘pasan por encima de la ley’, también situaciones de conflicto armado y emergencia humanitaria en las que la comunidad internacional no logra ponerse de acuerdo para llevarlas a buen puerto, así como estructuras normativas no vinculantes y criterios jurídicos poco claros.

Pastor Ridruejo propone que el Derecho Internacional tiene una suerte de carencias institucionales que explican la situación en la que se encuentra esta disciplina. Estas carencias se resumen en incertidumbre y relativismo en lo normativo, exigua prevención y sanción de ilicitudes, y una dinámica de solución de controversias frecuentemente politizada. Para ello, nos presenta un análisis desde el punto de vista de los Derechos internos de los Estados. Así, la sociedad internacional carece de algo parecido a un Parlamento que legisle normas vinculantes para los sujetos de Derecho, puesto que son los propios Estados los que legislan para sí mismos a través de tratados o convenciones, o a través de la costumbre generada mediante práctica constante y convicción normativa. Las normas convencionales plantean el problema de solo regir inter partes, mientras que la costumbre plantea inconvenientes cuando se enfrenta a un proceso de cambio político y social.

En lo relativo a la prevención y sanción de violaciones, hay que destacar que la Carta de las Naciones Unidas declara al Consejo de Seguridad como responsable de la paz y seguridad de la sociedad internacional ante violaciones de los principios de la misma carta. En los tiempos de la Guerra Fría, esta institución era relativamente inoperante debido a la polarización política de sus miembros permanentes en dos bloques antagónicos. Superada esa etapa, aún hemos presenciado conflictos como el de Siria en los que la falta de entendimiento ha causado el aletargamiento de un esperado consenso que debería haber sido rápidamente encontrado para ofrecer una respuesta unitaria y decidida a favor de la paz y el respeto a los Derechos Humanos. En lo relativo a sanciones de carácter más leve, estas tienen carácter descentralizado y acudir a ellas es decisión propia de los Estados. Esto genera situaciones de carácter injusto, porque las sanciones serán más o menos efectivas según el poder del Estado que las impone y del que las recibe.

Por último, el arreglo de controversias en la esfera internacional difiere de los presentes en los sistemas de Derecho interno en que no existe el equivalente al proceso judicial (o alternativo) obligatorio. Ello es así porque aunque la Carta de las Naciones Unidas determina como una obligación de los Estados que arreglen pacíficamente sus controversias, también determina que los estados son libres en la elección del medio, lo que materialmente implica que se trata de una determinación ‘voluntaria’, dado que un Estado puede evitar concurrir alegando desacuerdo en la elección del medio. Se da además la circunstancia de que muchos Estados aun no han declarado aceptación de la obligatoriedad de la jurisdicción del Tribunal Internacional de Justicia, lo que desluce aún más este sistema de arreglo de controversias, y contribuye a que los Estados decidan acudir a la arena política para hacer valer sus argumentos.

Es cierto que la conformación actual del Derecho Internacional hace que sea un ordenamiento complicado de hacer cumplir en su totalidad, y sus aspiraciones vayan más allá de lo que realmente se ha conseguido hasta el momento, pero para ser justos, también hay que reconocer los logros del sistema actual.  Pastor Ridruejo nos recuerda que en algunos sectores importantes de Derecho Internacional, el nivel de acatamiento de éste es considerablemente amplio, ello es así en la coexistencia, la reciprocidad y cooperación entre Estados, lo que  hace posible que los Estados convivan en paz y se establezcan acuerdos que por ejemplo eximan de exigencia de visado entre sus nacionales, o faciliten la comunicación entre sus ciudadanos a través de cooperación en las telecomunicaciones.

 

Vía| PASTOR RIDRUEJO, José A. Curso de Derecho Internacional Público y Organizaciones Internacionales. 18ª ed. Madrid: Tecnos, 2014. pp. 23-30

Imagen| Dominicos de España

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