Historia 


Instituciones políticas celtas e ibéricas: analizando sus fuentes

celtas

Recreación de celtas

En 1994, Joaquín Muñiz Coello, historiador y profesor de la Universidad de Huelva, escribió un artículo titulado “Instituciones políticas celtas e ibéricas, un análisis de las fuentes” donde analizaba textos literarios referentes a las instituciones políticas presentes en la Península Ibérica prerromana. Los escritores clásicos carecían, en sus narraciones, de nuestra actitud crítica a la hora de escribir, ya que se dirigían a un tipo de lector que, por un motivo u otro, se movía por intereses determinados (política, religiosa o socialmente).

Polibio, Livio, Diodoro, César, Plinio, Tácito o Apiano, afirma el autor, utilizaron palabras como “reges” o “príncipes” para referirse a quienes consideraban los jefes de un grupo poblacional concreto; y, para mencionarlos utilizaban categorías similares a las romanas. Según este autor, Rex designa a quien detenta la autoridad ejecutiva suprema en su comunidad. Princeps, por su parte, es quien en función de un cierto prestigio ejerce una autoridad acatada por su comunidad. Añade el profesor que nociones como summa nobilitas englobaban los meritos de quienes detentaban el poder en las comunidades.

Para los diversos asuntos civiles y militares se requería la elección de personas distintas en cada caso. Los ciudadanos en edad de portar armas elegían a quien juzgaban adecuado para ello, seguramente, sugiere el autor, mediante la aclamación de un candidato. En los textos clásicos se utilizan términos como “Duces” para referirse a los jefes militares. Aunque también se utilza una terminología disinta para otros grupos, por ejemplo “hegemones” refiriéndose a los galos o “strategoi” en el caso ibero.

Los autores clásicos, para referirse a los consejos de tipo aristocrático de celtas e íberos, utilizan palabras como “maiores” o “primi civitates, terminos que expresan el poder y la influencia de estos individuos, los cuales se consolidaban en virtud del arraigo que tenían para cada comunidad. Al mismo tiempo que la institución monárquica se debilitaba, crecía el poder de los consejos nobiliares. Afirma Muñiz Coello que fueron frecuentes las luchas fratricidas entre los distintos linajes que había en las comunidades.  Para afirmarlo se basa, por ejemplo, en un texto de Tácito acerca del desgaste entre los británicos el cual hace referencia, igualmente, a la riqueza. Para el autor romano el nivel de riqueza de un noble mostraba su nivel potencial con respecto a su comunidad. La riqueza se traducía en la propiedad de ganados, tierras y bienes muebles. Por otra parte, para lograr la preeminencia política, el noble competía con otros líderes aristocráticos. Se dieron, no obstante, uniones consanguíneas entre los miembros de las distintas familias influyentes de la comunidad, explica Muñiz Coello. Tácito afirma que estas uniones beneficiaban la pureza racial.

Explica nuestro investigador que el grupo nobiliar ejercía tal poder poder económico y político que los ciudadanos quedaban en una situación de marginación con respecto a los poderosos. Entre la élite y el ciudadano tan sólo había un único nexo de unión: la clientela, aspecto que permitía la consolidación del grupo nobiliar mientras acentuaba el desequilibro social. Señala Muñiz Coello que la única salida para quienes quedaban al margen de la clientela era la actividad militar, bien como bandolero, bien como mercenario. La clientela también se utilizaba para los pactos, explica. Los eduos, por ejemplo, tras haber sido derrotados por los germanos, se entregaron voluntariamente en clientela de los sécuanos, lo mismo que hicieron los remos cuando mostraron su fidelidad a César mediante rehenes.

El noble debía mostrarse poderoso económica y políticamente, tanto con respecto a otros nobles como hacia sus conciudadanos. Tenemos el caso de Dumnorix, quien desafió la autoridad del vergobretus eduo negándose a colaborar con César. Un indicador de riqueza y nobleza son los ajuares encontrados en algunas tumbas, por ejemplo cajas de marfil labrado, anillos, pulseras, brazaletes, colgantes, collares, amuletos, broches, perfumarios, esculturillas y armas. No obstante, tal como afirma el profesor de la Universidad de Huelva, los limites del poder político nobiliar estaban definidos por la influencia de un grupo mas amplio, que los clásicos mencionaron con términos como plethos, ekklesia o concilium. Aunque, al parecer, estos términos tienen cierto tono peyorativo. Muñiz Coello, no obstante, sugiere que esta entidad sería una prolongación de los intereses nobiliarios, limitándose por tanto a ratificar las resoluciones tomadas en el consejo nobiliar.

Por otra parte existía un segundo tipo de asamblea, consistente en la reunión de aquellos que estaban en edad de portar armas y mencionada, entre otros, por César. Ejercía un poder real, con decisiones que afectaban a la comunidad;  y, en momentos extremos, ni tan siquiera los senados o los consejos nobiliarios escaparían a su autoridad. Según el autor las comunidades con dicho concilium armatum seguían un modelo social primitivo. Entre sus principales funciones estaba la de anunciar una guerra o hacer un llamamiento para el combate. Pese a su poder, sus miembros eran fieles a su pueblo. Muñiz Coello pone como ejemplo de ello a Ambiorix, quien aseguraba que no podía realizar una acción que supusiera incumplir un mandato de su civitas. En la Península Ibérica tenemos el ejemplo de la iuventus, asamblea de guerreros que podía romper con el órgano de gobierno superior si las decisiones de ambos no coincidían. Según Tácito, cuando los jóvenes consideraban que su civitas se había instalado en la ociosidad, se trasladaban a otras nationes en busca de la guerra.

Los informadores romanos, explica el autor, nos muestran a Roma como un estado moderno y racional que hacía frente a la actitud irresponsable de quienes se rebelaban. Los textos romanos dan cuenta de que las comunidades responsabilizaban a la iuventus de los ataques que sufrían. En los textos clásicos se presenta la imagen de una juventud inexperta que apenas podía hacer frente a los expertos soldados romanos.

Como conclusión, los consejos nobiliarios y gobernantes aparecen en las fuentes clásicas como acaparadores del poder político y económico, mientras que la autoridad del pueblo llano es secundaria. Pese a todo, podemos ver en Tácito que el populus participaba en los asuntos más importantes de los germanos. Concluye Muñiz Coello diciendo que el poder de primi, príncipes y reguli no fue tan grande como se ha creído e incluso estaban poco capacitados para imponer su voluntad al resto. Para situaciones que lo requerían, como las guerras, se nombraba a duces e imperatores que tuvieran una autoridad absoluta mientras ostentaban el poder, que desaparecía al concluir sus tareas.

Vía | Instituciones políticas celtas e ibéricas. Un análisis de las fuentes literarias

Más información | Los celtas y la civilización céltica; ¿Quienes eran los celtas?;

Imagen | Los celtas; ritos y fiestas

En QAH | Campesino, General, Dictador, Héroe

RELACIONADOS