Patrimonio 


Los inicios de la historia de la fotografía (II)

Como vimos en el anterior artículo, el desarrollo que vivió la fotografía durante sus primeras décadas de vida fue fulgurante. El daguerrotipo era la técnica más perfecta alcanzada hasta entonces, pero no carecía de defectos: la unicidad de la imagen obtenida, la excesiva duración de los tiempos de exposición y la ausencia de color eran sus principales inconvenientes, especialmente los dos primeros. En cuanto a los tiempos de exposición, estos dependían de muchos factores, como el período del año, el momento del día, la climatología, etc. Según las apreciaciones del propio Daguerre, para tomar una imagen a mediodía en verano se necesitaban entre 10 y 120 minutos en 1838, mientras que solo un año más tarde, en 1839, los tiempos de exposición se habían reducido drásticamente: para el mismo lapso de tiempo se necesitaban de 8 a 12 minutos. Una serie de investigaciones en torno a unas sustancias aceleradoras del proceso permitirán que en 1840 el tiempo de exposición sea de unos 10 segundos.

Retrato de Edgar Allan Poe en daguerrotipo, 1848

Esta reducción de tiempos favorecerá la utilización del daguerrotipo para la realización de retratos. Así, en 1841 encontramos en Londres el primer estudio de retrato de Europa, gracias al industrial Richard Beard. En poco más de diez años, se pueden encontrar más de una cincuentena de estudios de retrato esparcidos por toda Europa, especialmente Inglaterra y Francia. Sin duda, será en Estados Unidos donde la técnica fotográfica del daguerrotipo se asiente con mayor éxito debido, en buena medida, a la inexistente tradición artística del país. Aunque el retrato fue el género más cultivado por el daguerrotipo, no fue el único. Esta técnica fotográfica se utilizó también en los ámbitos arquitectónico, médico, etnográfico, astronómico, etc.

A pesar del éxito de la fotografía en la sociedad, existían una serie de críticos y eruditos que se negaban a ver en esta actividad algo artístico. Se mofaban del olor a productos químicos de estos estudios y de los aparatos necesarios para la realización de las fotografías (además de las cámaras, había sillas con apoyacabezas para mantener al futuro retratado en su lugar sin moverse). Aunque el tiempo de exposición en general se había reducido, aún existían algunas máquinas que tardaban varios minutos en captar una imagen nítida y fiel, por lo que el erudito Valicourt, en su tratado de daguerrotipia de 1845, afirma lo siguiente: “El constreñimiento impuesto a toda la fisonomía bajo la influencia aún demasiado prolongada de la luz del sol hacía que estos retratos parecieran de martirizados”.

Un punto de inflexión para la evolución de la fotografía fue la Exposición Universal de 1851, celebrada en el Crystal Palace londinense. Aquí estaba representado “el arte de la fotografía” (como se le denominó) como uno de los descubrimientos más notables de la época. Se reunió una rica colección de fotografías procedentes de Inglaterra, Francia, Austria, Estados Unidos, etc., así como de diferentes técnicas, principalmente el daguerrotipo y el calotipo. En esta misma exposición se dio a conocer una nueva técnica inventada un año antes por Frederick Scott Archer, escultor que, sin embargo, es conocido por haber desarrollado la fotografía sobre vidrio.

Esta nueva técnica utilizaba una placa de vidrio como soporte del negativo y para la fijación de la imagen se utilizaba el colodión, una sustancia derivada de la celulosa disuelta en éter de alcohol. Esta combinación de elementos supuso un enorme adelanto en el desarrollo de la fotografía: la superficie lisa del vidrio permite la obtención de una imagen sin grano, de una gran precisión, mientras que el colodión resulta una solución que permite tomar la fotografía muy rápido, con muy poco tiempo de exposición. Esta técnica admitía además la multiplicidad de la imagen, por lo que aunaba las dos ventajas de los dos métodos vigentes hasta el momento: la calidad y nitidez de la imagen que proporcionaba el daguerrotipo y la posibilidad de realizar copias de una misma imagen del calotipo.

Charles Clifford, Construcción del Puente de los Franceses de Madrid, 1859

La técnica del colodión húmedo (recibía este nombre porque la placa de vidrio debía permanecer húmeda durante todo el procedimiento de toma y revelado de las imágenes) sustituyó al calotipo y, sobre todo, al daguerrotipo y se convirtió en la hegemónica hasta finales de la década de 1870. Gracias a las copias a la albúmina (procedimiento de positivado en papel a partir del negativo de vidrio), comenzaron a popularizarse las tarjetas de visita, utilizadas sobre todo por la burguesía. Además, los grandes fotógrafos de la época se sumaron a esta nueva técnica, como los paisajistas Charles Clifford y Jean Laurent, los cuales desarrollaron buena parte de su trabajo en España.

No obstante, la fotografía del siglo XIX deparaba aún muchas novedades. Descubriremos cuáles fueron en los siguientes artículos de esta serie.

 

Vía| BAJAC, Quentin, La invención de la fotografía, Blume, Barcelona, 2011.

Más información| FotoNostra

Imágenes| Fotografía de Poe, Charles Clifford

En QAH| Los inicios de la historia de la fotografía (I)

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