Reflexiones 


¿Infoxificados?

 

Estas preocupado. Últimamente sientes qué no puedes absorber ni manejar tanta información; que estas  expuesto a un sinfín de noticias las cuales no tienes tiempo de asimilar y que incluso,  llega un momento en el que comienzas a leer en diagonal, saltándote palabras, frases y hasta párrafos enteros. Lees pero no entiendes lo qué lees y  esto te inquieta.

Sobrecarga de información

Sobrecarga de información

Al parecer, todo apunta a que padeces una enfermedad reciente, típica de la sociedad digital del siglo XXI aunque muy poco conocida. Además tal y como ocurre con muchas otras enfermedades, tiene un nombre algo peculiar. Se trata de la conocida, o mejor dicho desconocida, infoxificación. Término que acuñó Alfons Cornella entre los años 1999 y 2000, mediante la unión de dos palabras (Información + Intoxicación), y que ahora catorce años más tarde toma pleno sentido refiriéndose a la sobrecarga de información que existe, en gran parte, por  la enorme profusión de contenidos en Internet.

Una circunstancia, esta última, que caracteriza a nuestra sociedad actual en la cual se está generando información como nunca antes se había generado, mucha más de la que somos capaces de manejar. Y esto, más allá de ser un problema tecnológico, pasa por ser primero una cuestión sociológica y cultural causada por la angustia que se produce ante la cantidad de información a la que tenemos acceso y la falta de tiempo y capacidad para poder procesarla. Un problema con difícil remedio dado que dicha información se multiplica más rápido de lo que lo hace nuestra capacidad de generar mecanismos con los que controlarla. Así que no nos queda otra que hacernos a la idea y acostumbrarnos a que el saber gestionar información supone una parte esencial en nuestro trabajo y vida personal.

Infoxificación

Infoxificación

Para ello, lo primero que debemos hacer es crear un filtro propio que nos ayude a distinguir entre la información que nos interesa, la que quizás nos pueda servir y la que ni nos interesa ni nos sirve. Por otro lado, es importante también el saber buscar y encontrar; aprendiendo a definir correctamente nuestro tema o cuestión a inquirir de entre los miles de resultados ofrecidos por el buscador. Y finalmente, una vez hallada tal publicación o fuente, saber si es fiable y de calidad. Logrando con esto ser críticos y no creer cualquier cosa por el mero hecho de que aparezca en Internet. Un vicio común, agravado por las redes sociales (Facebook, Twitter,…); espacios en los cuales se generan gran cantidad de publicaciones pero donde no existe ningún tipo de control que regule la veracidad de las mismas. No en vano,  todo lo dicho no es lo único  a tener en cuenta, ya que para poder actuar ante la sobrecarga informativa y su difícil gestión es necesario comprobar y reconocer que verdaderamente padecemos de infoxificación.

Social media

Social media

Tal vez tú que estás leyendo en este mismo instante no supieras de su existencia hasta hoy y ahora te sientas identificado; o en cambio, andes confuso y no quieras aceptar que probablemente, sí estés infoxificado. Luego debes sincerarte contigo mismo y reflexionar sobre tu día a día, siendo en las respuestas a estas preguntas donde  quizás encuentres la solución: ¿hablas por teléfono y entretanto miras el correo electrónico y contestas a los mensajes? Al mismo tiempo y por el oído que te queda libre, ¿escuchas a otra persona que te lanza una tarea e intentas retenerla en la memoria? O no vayamos tan lejos, ¿mientras leías este texto no has podido evitar echar una ojeada a las redes sociales, has escuchado las notificaciones del móvil y no has conseguido resistir la tentación de ir corriendo a mirarlo…?

Si la respuesta es sí, quizás tú seas uno más en la lista de infoxificados.

Vía | Infonomía, AlfonsCornella, papelesdeinteligencia.

Más información | PúblicoTV, LaRazón.

Imágenes | ElPaís, socialbizsolutions, enfermeradevocación.

En QAH | Laberinto digital: ¿Hay salida para la sobrecarga de información?

RELACIONADOS