Redes Sociales, Tecnología y Social Media 


Influencers Fit, el Caballo de Troya de las redes sociales

“Hoy nos hallamos en una crisis de lo bello, en tanto que se lo satina, convirtiéndolo en objeto del ‘me gusta’”.

Byung-Chul Han

Los gurúes de la vida saludable, promotores de un estilo de vida irreprochable en materia de nutrición y actividad física, han tomado por asalto las redes sociales y socavan cualquier intención de rendirse a los placeres calóricos y las mieles del ocio. Con artillería proteica disparan sus cañones desde las redes sociales y bombardean con informaciones que tienen mucho de opinión y poco sustento profesional.

Instagram, además de Facebook y YouTube, no solo se ha transformado en un espacio de la subjetividad editada, pletórico de imágenes de felicidad radiante, viajes de ensueño, platos apetitosos y mascotas que no muerden. En la plataforma social de las imágenes irradian su fulgor los cuerpos torneados con disciplina espartana, en los que la piel brilla sin interrupciones, los músculos definen su identidad hipertrofiada y la belleza se impone como el resultado de un trabajo meticuloso, producto de horas de sacrificios y repeticiones gym made.

La actividad física y la nutrición saludable son dos factores centrales para mantener un cerebro vital y una buena calidad de vida. Sin embargo, el fundamentalismo de la vida fit despliega sus ejércitos por las stories, las publicaciones, los videos, los textos motivacionales y los anuncios publicitarios, que se entrometen para sojuzgar una holgazanería que bien podría redimir una rutina en el gimnasio o unos cuantos kilómetros ganados a las métricas de la cinta.

La cultura de lo fit invita a una transformación radical de adentro hacia afuera, promueve la tenacidad por sobre los “permitidos” y fomenta el pavor por los excesos. Sus embajadores se esparcen por las pantallas, exhibiendo las bondades del esfuerzo y el sudor de los logros. Hombres y mujeres con historias de sobrepeso y autoestima erosionada  nos bombardean desde el smartphone con recomendaciones sobre nutrición, madrugones en invierno, teorías, técnicas y tips para incrementar la masa muscular, perder peso, ser feliz, verse bien y convertirse en un emblema de la disciplina. Pero atención: una mente sana no siempre habita en un cuerpo sano.

El diario inglés The Independent publicó por estos días una investigación realizada por el Congreso Europeo de Obesidad que señala que el 89% de los Influencers Fit no sabe de qué habla. Los investigadores llegaron a esta conclusión luego de relevar 14 cuentas activas, con más de 80 mil seguidores, tomando en consideración parámetros como la solidez de los conocimientos nutricionales, la confiabilidad, la imparcialidad y la transparencia.

Al respecto, la doctora Christina Sabbagh, investigadora de la Universidad de Glasgow, sentenció que “los consejos de estos influenciadores de redes sociales pueden ser potencialmente dañinos para la salud de los seguidores”, y reveló: “Descubrimos que la mayoría no podían ser considerados fuentes fiables en materia de salud y de pérdida de peso, ya que normalmente dan sus opiniones como si fueran hechos y no cumplen con los criterios nutricionales promovidos por el Reino Unido”.

Por su parte, la especialista argentina en nutrición Noelia Acosta señala que “quienes se dedican a dar recomendaciones de alimentación en redes están haciendo intrusismo profesional, opinando sobre temas que no son de su competencia, sin matrícula ni formación académica”, y agrega: “Estas cuentas contribuyen al marketing e incitan a que las personas copien lo que ellos hacen, como si los followers pudieran obtener resultados idénticos. Dar recomendaciones generales es peligroso porque la nutrición no se reduce al descenso de peso, hay que analizar la situación clínica del paciente —enfermedades renales, hepáticas, diabetes u otras patologías— y su composición corporal”.

Cabe destacar que estas figuras que irrumpen desde los destellos online mantienen alianzas sólidas con las marcas que las patrocinan. Los acuerdos comerciales y la cantidad de seguidores operan como factores determinantes en los contenidos de sus publicaciones, y muchas veces van a contramano de la salud, que sucumbe ante la tiranía de las cifras y la superficialidad.

Acosta pone de relieve que “el verdadero interés de los Influencers Fit es el rédito económico, ya que el número de seguidores es proporcional al interés que generan en las agencias y las marcas, e incluso ellos mismos se dedican a la comercialización de suplementos deportivos o proteínas, sin reparar en los trastornos de la conducta o en los efectos potenciales que estos pautas pueden ocasionar. Un cuerpo con músculos no siempre es saludable, y se debe trabajar desde un enfoque personal, en vez de perseguir un ideal que no se puede alcanzar”.

El filósofo coreano Byung-Chul Han analiza la proliferación de estas anatomías sin defectos al señalar que “lo bello natural se ha atrofiado en lo liso y pulido de lo bello digital. Hoy nos hallamos en una crisis de lo bello en tanto que se lo satina, convirtiéndolo en objeto del «me gusta», en algo arbitrario y placentero, que se mide por su inmediatez y su valor de uso y de consumo”.

Fit significa, en inglés, encajar, adecuarse. Cabe preguntarse —y no es una formulación menor— cuál es el molde que nos delinea, de qué manera nos condicionan esos cánones estéticos y, en definitiva, a dónde queremos encajar.

Fuentes consultadas:  The Independent Congreso Europeo de Obesidad  | Byung-Chul Han. Lo bello digital, en La salvación de lo bello. Herder. 2016. | Noelia Acosta, licenciada en Nutrición por la Universidad de Buenos Aires (MN 8192 MP 3490).

Más información: The American Meme, documental de Netflix que analiza el fenómeno de los influencers en primera persona.
En QAH: Detox digital: la libertad de decir no

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