Jurídico 


“In contrahendo”, negociaciones preliminares

Negociaciones preliminares

Muchas veces a la hora de contratar hemos negociado los términos del contrato con anterioridad: hay una fase negocial precontractual. En principio parece que no tiene relevancia jurídica. Los tratos preliminares empiezan de diferentes maneras, ya sea con una oferta directa, o sin oferta (con el planteamiento de conversaciones). Eso sí, acaban indefectiblemente con la celebración o no del contrato.

Hoy en día no son tan comunes las negociaciones, por la existencia de formularios, condiciones generales de la contratación etc., aunque aún sigue habiendo contratos que se celebran así.

Los tratos preliminares tienen mucha relevancia jurídica. Las dos partes no quedan vinculadas solo por negociar, pero se genera una confianza en la buena fe de las partes.

Según Ihering hay una “culpa in contrahendo”, es decir, culpa en las negociaciones, que es la responsabilidad precontractual. Nadie está obligado a seguir negociando, pero contra la buena fe no se pueden romper las negociaciones.

Hay deberes que deben cumplirse:

1. El deber de información. Hay que comunicar todas las circunstancias relevantes y definitivas a la hora de negociar. Si se omiten partes importantes se incurrirá en dolo omisivo, que puede ser dolo grave en determinados supuestos.

2. Deber de secreto. En relación a toda la información de la otra parte a la que se haya tenido acceso debido a las negociaciones y que, de no haber sido por las mismas, no se hubiera tenido acceso a ella.

3. Protección de los bienes y de la persona. Se responde de todo lo que le ocurra al contratante antes de contratar.

4. Deber de no romper sin justa causa los tratos preliminares. Es el más importante, y fue de difícil aceptación. No se pueden alargar negociaciones para quitar una oportunidad de negocio a otra persona.

Para que alguien responda por romper las negociaciones, la doctrina italiana ha señalado tres requisitos:

– Que haya una confianza tutelable. Es decir, deben haber sido contempladas todas las particularidades del contrato, según varios autores. Es un requisito indeterminado.

– Abandono injustificado de las negociaciones. Se valorará, porque a priori es difícil determinarlo. Por simples apreciaciones subjetivas no se pueden abandonar las negociaciones.

– La producción de daños, los perjuicios. El problema está en determinar qué se va a indemnizar. El daño emergente se indemniza. El lucro cesante solo en parte. Cuando hablamos de incumplimiento contractual se habla del interés contractual positivo. El negativo es el que se indemniza en este caso, que incluye el daño emergente y parte del lucro cesante. La parte del lucro cesante será la utilidad que el perjudicado no ha obtenido por haber confiado en la corrección de las negociaciones y haber rechazado otras ocasiones de contratar.

Vía | Laguiaderecho

Imagen | Negociación

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