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Impulsos

impulsoReconozco que no suelo actuar por impulsos. Soy más racional que pasional y suelo pensar siempre mucho antes de tomar una decisión final. Pero a veces me descubro tentándome a actuar por impulsos, simplemente dejándome llevar por aquello que siento.

Vivir sin mirar más allá de hoy, de aquello que nos preocupa en este momento y que en el fondo es lo realmente importante, es lo que nos quita el sueño. En cierto modo, admiro esa capacidad de quienes realmente se dejan llevar por lo que sienten, su valentía a la hora de hacer las cosas y no pensarlas más de lo estrictamente necesario, su agilidad.

¿A qué nos lleva pensar en lo que podría o no podría ocurrir si hiciéramos tal o cual cosa? A veces nos quitamos el sueño dándole vueltas a las consecuencias de una posible decisión que quizás luego ni siquiera llegamos a tomar. ¿No sería más fácil dejarse llevar por lo que sentimos? Hacerle menos caso a la cabeza y más a esos sentimientos que nacen de nuestro interior y de lo que realmente somos. Me pregunto si algún impulso que nazca de nuestro interior, de nosotros mismos y de lo que nuestro corazón nos dice, puede ser algo malo para nosotros. Algo que evitar por razonamientos puramente lógicos, que respondan a eso que se supone que debemos hacer y no a lo que realmente queremos. Supongo que influenciados por esta maldita crisis que nos asola, vivimos agazapados, más preocupados por salir adelante que por el cómo, preocupados por buscarnos la vida y no por la vida que nos buscamos.

Nos difuminamos entre una sociedad que nos empuja en silencio a seguir las líneas marcadas. A buscar un trabajo y a conformarnos, a dar las gracias por tener para comer, aunque sudemos sangre para conseguirlo, aunque nos exploten, aunque renunciemos a nuestros sueños por otros que nunca lo fueron. Llegados a este punto me pregunto si merece la pena. Y me descubro soñando con un futuro en el que pueda decidir realmente qué es lo que quiero y, sobre todo, en el que pueda dejarme llevar por la pasión y dedicarme a hacer todo aquello que siento y no solo lo que pienso. Nunca he sido fan del conformismo ni de las personas que se dejan llevar por la inercia, por eso os animo a dejaros llevar por el corazón, por vuestras pasiones más profundas para conseguir aquello que realmente os llene. Seguir luchando contra todo lo que se ponga por delante. Contra esa inercia a veces involuntaria que nos hace pensar demasiado y olvidarnos de que la vida, en gran medida, se trata también de sentir.

Imagen| Impulso

 

 

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