Jurídico 


Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU)

Tras Financiación Municipal: Tributos Locales, e Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), volvemos a centrar nuestra atención en los impuestos municipales. Hoy intentaremos  aprender algo más sobre el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, en adelante, IIVTNU. De cara a conocer el régimen jurídico de este tributo, al margen de las especificidades que cada ayuntamiento pueda llegar a introducir por medio de sus ordenanzas fiscales, hemos de remitirnos a los artículos 104 a 110 del Texto Refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, en adelante TRLHL.

Una vez definido el marco normativo del impuesto, resulta pertinente señalar el hecho imponible gravado por el IIVTNU. Como no podía ser de otra manera atendiendo a su nombre, este tributo grava el incremento de valor de los terrenos calificados como urbanos. Dicho incremento se ha de poner de manifiesto bien a raíz de su transmisión, bien por medio de la constitución y transmisión de derechos reales de goce limitativos del dominio sobre los propios terrenos. Sin embargo, podemos encontrar diversos supuestos en los que, a pesar de producirse el hecho imponible, el incremento de valor se encuentra exento. Entre estos supuestos resaltamos la constitución de derechos de servidumbre, los bienes declarados de interés cultural, o las operaciones realizadas por determinadas entidades como pueden ser el Estado, las Comunidades Autónomas, entidades locales, o benéficas.

El sujeto pasivo del impuesto será el transmitente o persona que constituye el derecho en caso de negocios jurídicos onerosos, y el adquirente o beneficiario del derecho si se lleva a cabo a título gratuito. El IIVTNU se devenga cuando se produce la transmisión del terreno o se constituye o transmite el derecho real. En caso de que dicho negocio jurídico sea calificado como nulo por vía judicial o administrativa, el sujeto pasivo tendrá derecho a la devolución de lo pagado. No ocurre lo mismo cuando el motivo por el cual el mismo queda sin efecto es el mutuo acuerdo de las partes.

La base imponible es, claro está, el incremento de valor que el terreno en cuestión haya experimentado, aunque solo se podrán tener en cuenta los 20 años previos al devengo. A este incremento se le aplicará unos porcentajes que cada ayuntamiento podrá establecer, respetando en todo caso los límites máximos previstos por el TRLHL. De idéntica potestad reguladora disponen los municipios de cara a fijar el tipo de gravamen del impuesto, que no podrá exceder en ningún caso del 30%. En cuanto a las bonificaciones aplicables a la cuota resultante, destaca la potestad municipal de aplicar una bonificación del 95% a la transmisiones que tengan lugar dentro del ámbito de la sucesión hereditaria. A modo de ejemplo, se puede consultar la Ordenanza Fiscal del IIVTNU del municipio de Madrid.

Como estamos pudiendo comprobar por medio de los artículos publicados hasta ahora respecto a los impuestos locales en QAH, gran parte de la recaudación tributaria de los municipios está relacionada con los derechos del contribuyente sobre bienes inmuebles. Esta política fiscal dio lugar a una fuente de financiación muy notable durante los años en los que el número de operaciones inmobiliarias era elevado. Sin embargo, a día de hoy, cuando el mercado inmobiliario pasa por un momento crítico, ha quedado patente que la dependencia de los entes locales respecto a este tipo de transacciones era excesiva.

Imagen| ocu.org

En QAH| Financiación Municipal: Tributos LocalesImpuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI)

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