Hay Derecho Joven, Jurídico 


(II) El Derecho a Decidir en el Derecho Comparado

(Artículo escrito por Pablo Ojeda Baños)

No es poco frecuente que cuando se hace referencia al derecho a decidir de Cataluña se califique a España como país antidemocrático por no permitirlo, contraponiendo el ejemplo de países como Reino Unido o Canadá que permitieron recientemente referéndums por la autodeterminación de una determinada parte de los mismos.

Pues bien, ¿qué hay de cierto en la afirmación de que España es un país antidemocrático? Si analizamos las diferentes constituciones de los países de nuestro entorno, podemos comprobar que la Constitución española solo es una más entre las muchas que proclaman la indivisibilidad del país y que no contemplan la convocatoria de una votación para que una región se separe.

Empezando por los países de la Unión Europea, ninguna de las constituciones de los países comunitarios prevé la posibilidad de permitir un referéndum de autodeterminación de una zona del mismo. A estos efectos, la propia Constitución francesa va un paso más allá al impedir, en su artículo 89, toda reforma de la constitución que pueda llevar a cuestionar la propia integridad del país (“No podrá iniciarse ni proseguirse ningún procedimiento de reforma mientras sufra menoscabo la integridad del territorio”). Es preciso mencionar el caso de Alemania, dónde el pasado mes de enero, el Tribunal Constitucional resolvió una consulta planteada por un partido independentista de Baviera, sobre la posibilidad de celebrar un referéndum sobre la independencia de ese lander, con estas palabras: “En la República Federal de Alemania, que es un Estado-nación basado en el poder constituyente del pueblo alemán, los estados no son dueños de la constitución. Por lo tanto, no hay espacio bajo la Constitución para que los estados individuales intenten separarse. Esto viola el orden constitucional”.

Fuera de la UE, también la Carta Magna de los países más desarrollados mantienen una postura en pos de la indivisibilidad de los mismos y en contra de consultas como las mencionadas. Así, el artículo 1 de la Constitución brasileña dispone lo siguiente: “Brasil se constituye en un Estado social de derecho, unitario, indivisible y descentralizado en la forma que establecen esta Constitución y las leyes”, o en el caso de la peruana, en su artículo 43: “La República del Perú es democrática, social, independiente y soberana. El Estado es uno e indivisible”. En Estados Unidos, fue la Corte Suprema la que fijó su postura respecto a potenciales amenazas secesionistas: “La Constitución, en todas sus disposiciones, vela por una unión indestructible compuesta por estados indestructibles”.

Por último, cabe hacer referencia a los casos del Reino Unido y de Canadá, que son los últimos ejemplos de países desarrollados que han permitido la celebración de votaciones en este sentido. En primer término, en el Reino Unido –país resultado de la unión de cuatro naciones, entre ellas Escocia- en el que, como saben, hubo una votación en 2014 para ver si Escocia dejaba de formar parte del mismo, no hay una constitución escrita que prohíba este tipo de consultas, por lo que en este caso se produjo previamente un acuerdo entre el Parlamento de Westminster y el escocés, autorizando y cediéndole a éste la competencia para la celebración del referéndum.  En lo que respecta a Canadá, en el que se han celebrado dos referéndums sobre la independencia de la región francófona del Québec –en 1980 y 1995-, también nos encontramos con un país singular, que fue el resultado de la unión voluntaria de provincias, entre las cuales no hay impedimentos constitucionales para que se puedan separar. Lo verdaderamente relevante sobre Canadá es lo que se produjo tras la última votación de 1995, cuando el Gobierno estatal pidió al Tribunal Supremo que se pronunciase sobre el posible proceso de secesión de una de las provincias, cuyo dictamen dio lugar a la aprobación de la Clarity Act, en la que se fijaron una serie de requisitos para próximos referéndums, entre ellos: pregunta clara, participación mínima, mayoría reforzada, derecho de regiones que hubieran votado en contra de la secesión a quedarse, etc.

En definitiva, España no es más que un ejemplo más de países con una constitución o ley suprema que proclama la indivisibilidad del Estado y que no permite la celebración de una consulta para la separación de una determinada región. Ello descontando, es preciso recordarlo, que el hecho de votar no entraña necesariamente un acto de democracia, mucho menos cuando lo que pretende esa votación es servirse del criterio de la mayoría para causar un claro perjuicio a la minoría. Por tanto, por este motivo, tachar a España como país antidemocrático está fuera de todo lugar, tanto jurídica como políticamente hablando. Y es que, como ya se dijo en el anterior artículo del serial, mientras no se cambie la Constitución actual no cabe en nuestro país referéndum de autodeterminación alguno.

* Vía| Hay Derecho
* Imagen| Anticapitalistes

RELACIONADOS