Patrimonio 


La Piedad en el Arte

En el artículo de hoy nos vamos a detener en cómo se ha visto la Pasión de María en el arte, centrándonos en el tema de la Piedad y acudiendo tanto a pintura como a escultura, también de carácter procesional. Es inevitable detenernos en varios ejemplos aunque somos conscientes de lo abultado de esta iconografía a lo largo de la Historia del Arte.

El tema de la Piedad de la Virgen no aparece ni en los textos canónicos ni en los apócrifos sino que hunde sus raíces en la más profunda devoción popular. Solo se puede rastrear el dolor de María en el Evangelio de Lucas (2,35): “y una espada atravesará tu alma para que se descubran los pensamientos de muchos corazones”. También Jacopo de la Vorágine dedica un capítulo a la Virgen de la Piedad pero basándose en el Evangelio de Juan (19,25-27).  En las ‘Meditaciones’ de Pseudo Buenaventura, en las ‘Revelaciones’ de Santa Brígida de Suecia o en el ‘Planctus Mariae’ del cisterciense Ogiero de Locedio entre otros, se describe el cuerpo de Cristo muerto sobre las rodillas de su Madre y las emociones que ella padece así como su indescriptible dolor como una forma de llegar al corazón de los fieles.

Se trata de un tema iconográfico que encuentra su mayor expansión en el contexto socio-cultural que se da en el siglo XIII cuando una serie de epidemias, hambrunas y pestes conturbaron la población haciéndole pensar que todos estos hechos eran consecuencia de un castigo divino. Surge entonces la necesidad de acudir al amparo de una protección especial: la Virgen María. Desde ese momento el tema de la Piedad será un tema iconográfico más en las representaciones artísticas con ligeras variantes según la época en la que nos encontremos.

La iconografía de la Piedad se fijó en los territorios germanos durante el siglo XIV donde destacan los pequeños grupos escultóricos denominados Vesperbilds, que se caracterizan por el dramatismo y expresividad con el que están tratadas las figuras. En Cristo, de pequeño tamaño, se señalan con intenso realismo las huellas de la Pasión y la Virgen se presenta como una mujer llena de sufrimiento.

“Vesperbild”, ca. 1400. Met Museum.

Con el paso del tiempo, la iconografía va evolucionando y enriqueciéndose con la incorporación de otros personajes como los donantes como apreciamos en la “Piedad” de Fernando Gallego del Museo del Prado o en la del canónigo Bartolomé Bermejo

En Italia, sobresale una Pietà sobre el resto. Hablamos de la “Piedad del Vaticano” que el gran Miguel Ángel Buonarroti esculpiera en el ocaso del siglo XV. Poco o nada que añadir sobre esta sublime obra del arte universal que no se haya dicho mucho mejor con anterioridad. Menos de un año y un solo bloque de mármol  le bastaron al genio del Renacimiento para crear una obra con la que rompería los cánones clásicos vigentes en su época. La del Vaticano es la primera de las tres obras con esta iconografía, ya que tras ella vendrían la Pietà de Palestrina y la Pietà Rondanini. Estructura triangular que acoge tanto a la Virgen de cara aniñada, belleza serena y pena contenida como a su hijo, mayor en edad, muerto y ajeno al drama que se está desarrollando. Se trata de una obra que adelantó las posibilidades estéticas del siguiente siglo, eliminando lo bidimensional para traer la ilusión de la tercera dimensión. Una transgresión más del genio atormentado. 

“Piedad del Vaticano”. Miguel Ángel Bounarroti, 1498-99.

Con la celebración del Concilio de Trento (1545-1563), el arte se convertía en un instrumento de propaganda al servicio de la fe. Con él había que estimular la piedad y la devoción de los fieles, conmoverlos. El arte debía ser comprendido con facilidad por las personas del pueblo y se abandona el lenguaje culto que se había venido utilizando hasta este momento para tratar las historias sagradas centrándose en el tema principal y obviando detalles que distrajeran la atención. Se busca un arte sencillo relacionado más con el sentimiento que con el pensamiento. Se desarrolla, así, un arte religioso barroco, un arte emotivo, teatral, escenográfico y que se vale de la sugestión.

En España destaca Gregorio Fernández que, aunque heredero de la obra de Juan de Juni y Berruguete incorpora en su obra personajes con un realismo no visto hasta el momento. “La Piedad”, obra de 1616 fue encargada por la Cofradía de las Angustias destinada a un paso procesional. Presenta una disposición triangular rota por la disposición en diagonal del cuerpo de Jesús. Destacan la expresividad en los ojos y las manos de la Virgen así como los pliegues ampulosos que ofrecen un fuerte contraste de luces y sombras.

“Virgen de las Angustias”. Juan de Mesa y Velasco, 1627.

Ya en el Sur sobresale un maestro que destacó por esculpir la Pasión de Cristo pero al que debemos una de las mejores representaciones escultóricas de la Piedad. Hablamos de  “Nuestra Señora de las Angustias” realizada  en 1627 por el artista del Barroco Juan de Mesa para la hermandad homónima de su ciudad natal, Córdoba.  La imagen de Cristo se corresponde con los cánones de Mesa, rasgos post mortem, ojos entreabiertos, pupilas dilatadas. Serenidad y patetismo enfatizados por el brazo izquierdo que cae sin vida. La Virgen muestra un rostro cansado, de dolor contenido y lleno de lágrimas. Muestra el pie izquierdo sobre una roca, lo que confiere un interesante juego de rodillas donde sostiene el cuerpo de su hijo.

La iconografía de la Piedad se extiende hasta la actualidad y aún hoy se realizan grupos escultóricos con este tema. Es el caso de la última obra del imaginero sevillano Navarro Arteaga que ha presentado recientemente su última obra: “Virgen de los Dolores y Cristo de la Misericordia” que muestra paralelismos más que evidentes con las obras que hemos comentado y que, al mismo tiempo, enlaza perfectamente con el espíritu devocional de las hermandades en la actualidad.

Vía| www.lahornacina.com pendientedemigracion.ucm.es educacion.ufm.edu

homo-artis.blogspot.com.es www.lasangustias.es.

Imagen| Vesperbild, Piedad del Vaticano, Virgen de las Angustias.

En QAH| Especial Semana Santa (I). Especial Semana Santa (II). Especial Semana Santa (III).

 

RELACIONADOS