Patrimonio 


Iconografía de la Inmaculada Concepción

Inmaculada Concepción de María fue una idea que se ha expandido por Occidente y que fue  tomada del Apócrifo Protoevagelio de Santiago. Este Protoevangelio hace referencia a que la devoción a María es temprana. Se escribió para glorificar a la Virgen y contribuyó a que se diera la mariolatría en la Edad Media.

Encontramos en un extremo a la orden dominica que se opuso a la doctrina de la Inmaculada hasta su elevación a dogma en 1854. En el otro extremo, están los franciscanos que apoyaban la teoría de la Inmaculada. Los franciscanos aceptaron la fiesta de la Concepción en el Concilio de la Orden que se desarrolló en Pisa en 1263.

Mediante un estudio de textos litúrgicos medievales, se ha sabido que la fiesta de la Inmaculada Concepción se dio en el siglo XIII,  aumentó su popularidad en el siglo XIV y se difundió en el siglo XV por toda España

Jan Mostaert, Árbol de Jesé, 1485.

Jan Mostaert, Árbol de Jesé, 1485.

Los Reyes Católicos aumentaron el culto a la Inmaculada pues fueron grandes propulsores de esta creencia. Además, apoyaban a las órdenes franciscanas. Pero esta doctrina que tanto ensalzaban los franciscanos no llegó a tener auge en el arte en la zona de Aragón hasta el siglo XV. En Andalucía fue más tarde, pues estuvo invadida por los musulmanes hasta el segundo cuarto del siglo XIII. Es por ello que la idea de la Inmaculada Concepción es una idea desarrollada en el siglo XV, adaptando las representaciones de Maria de la Edad Media y es alrededor del 1500 cuando la presentación de la Inmaculada se hace habitual hasta el siglo XVII.

En la iconografía de la Inmaculada encontramos diversos temas, como el Árbol del Jesé que muestra la genealogía de Cristo y que se toma como imagen de la Inmaculada, que lleva mostrar el árbol genealógico de la Virgen. Es a partir de 1480 con Isabel y Fernando, cuando se produce un aumento del arte inmaculista.

“La doctrina de la Encarnación es la base de la creencia en la Inmaculada Concepción: María estaría libre del pecado original desde el mismo momento de la concepción para ser digna de dar a luz a Cristo hecho hombre. Su cuerpo puro era el santuario en el que el Verbo se hizo carne”.

La representación de la Visitación en el siglo XV  encargada por los franciscanos, se relaciona varias veces con la representación del Jesé y a su vez con la Inmaculada. A finales del siglo XVI, otro símbolo de la Inmaculada es la luna creciente a los pies de María y el Niño. Un ejemplo del árbol del Jesé se encuentra en la pintura del siglo XVII de Vicente Carducho fechada en 1631.

También, se representa la idea de la Inmaculada con el Abrazo ante la puerta dorada de los padres de la Virgen, basado en el Protoevangelio, esto se representa en los siglos X y XI y entre el siglo XII y XIV. Destaca el ciclo de Giotto en la Capilla Arena. En España estas representaciones se encuentran a partir del silo XV. Esta historia del protoevangelio se popularizó mediante la Leyenda Dorada, que ha sido una gran fuente para los artistas. En esta leyenda se narra como a partir del abrazo de San Joaquín y Santa Ana se produce la concepción de la Inmaculada, una imagen muy usada por  los franciscanos para ilustrar el milagro. Unas representaciones muestran la concepción de ésta, como un beso y otros, mediante un abrazo.

Masaccio, Virgen con el Niño y Santa Ana, 1424-1425.

Masaccio, Virgen con el Niño y Santa Ana, 1424-1425.

Otra representación es la Santa Ana Triple mediante la Anunciación del ángel a Santa Ana con el abrazo ante la puerta dorada, en el nacimiento de la Virgen y con la Virgen y el niño. El culto a Santa Ana se origina a partir del conocimiento de los evangelios Apócrifos. Los franciscanos y carmelitas defendían el culto a Santa Ana. En 1480 con Sixto IV, se introduce la fiesta de la Inmaculada en el calendario romano. La veneración de Santa Ana fue disminuyendo con el Renacimiento y la crítica de la reforma. Santa Ana también era la santa del nonato, del recién nacido y de las mujeres embarazadas.

Juan de Juanes, Inmaculada Concepción,1568.

Juan de Juanes, Inmaculada Concepción,1568.

La devoción de los Reyes Católicos fue decayendo con los sucesores en el siglo XVI. No se sabía cuál era la devoción de Felipe II respecto a la Inmaculada pero siguió a su padre Carlos V. En el siglo XVI se comienza a remplazar las antiguas imágenes de representación de la Inmaculada Concepción por la representación de la Virgen Tota Pulchra rodeada de símbolos que se muestran en el Antiguo Testamento.

La creencia de la pureza de la Inmaculada continúo en debate hasta el Concilio de Trento. A partir del siglo XVII desaparece la imagen del Abrazo en la Puerta Dorada y se opta por la representación de la Tota Pulchra. Uno de los defensores de esta representación es Johannes Molanus. Los símbolos que se disponen en torno a la Virgen son tomados de una fuente literaria, de la Letanía de Loreto, aunque deriva de varias letanías y es San Bernardo el primero en basarse en el Cantar de los Cantares para obtener la imagen de la Inmaculada. Así, la Total Pulchra se representa con un sol y luna, la puerta del cielo, la fuente, el olivo, el espejo, jardín cerrado, pozo, torre/fortaleza, lirio/azucena, escalera, cedro, ciprés, palma/palmera, rosa/rosal, ciudad, estrella de mar y templo.

Inmaculada Conepción de Juan Martínez Montañés,1628

Inmaculada Conepción de Juan Martínez Montañés,1628

Se ha presentado la glorificación con Cristo bendiciendo a la Virgen después de la Coronación, Cristo bendiciendo a la Virgen mientras los ángeles la coronan hasta 1400. A partir de entonces, lo más común es la coronación por la Trinidad. La imagen del Tota Pulchra se mantiene en el siglo XVII y hasta los siglos XVIII y XIX.

En la Tota Pulchra se toman ideas de la mujer apocalíptica, como la luna creciente, los rayos del sol o las doce estrellas, la serpiente o dragón bajo sus pies. A veces sostiene a Cristo niño. La imagen de la mujer apocalíptica también se representa en la Asunción. La asunción se muestra a veces con el libro de la Sabiduría.

Podemos encontrar bastantes Inmaculadas que se muestran con la túnica blanca y el manto azul, que según expresa Pacheco es como se debe de realizar. Las Inmaculadas de Valdés Leal de estilo más barrocas, presenta una iconografía más compleja. Las pinturas de la Inmaculada Concepción de Alonso Cano reflejan la influencia de Pacheco, Velázquez y Martínez Montañés. Por otro lado, Antonio de Pereda vuelve a representar a la Inmaculada con un paisaje de fondo. José Antolinez incluye la paloma del Espíritu Santo y destaca el detalle de la corona de doce estrellas.

Murillo, Inmaculada Concepción de los Venerables, 1678.

Murillo, Inmaculada Concepción de los Venerables, 1678.

La Inmaculada Concepción es una iconografía muy representada en el arte a partir del siglo XV, adquiriendo diversas tipologías, teniendo como fuentes los evangelios apócrifos y tomando diversas referencias de la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, creando la imagen de la Tota Pulchra.

 

Vía| STRATTON, S., La Inmaculada Concepción en el arte español. Madrid, Edit. Fundación Universitaria Española, 1989.

Más información| La Inmaculada Concepción en el arte español.

Imagen| Árbol del Jesé  Santa Ana con la Virgen y el Niño  Juan de Juanes  Martínez Montañés  Murillo

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