Actualidad Económica, Economía y Empresa, Emprendedores, Finanzas 


El huracán FinTech: ¿Un nuevo orden financiero?

El término “FinTech”, el cual hace referencia al conjunto de tecnologías que sirven para aumentar o reemplazar los sistemas actualmente en uso por el sistema bancario tradicional, puede parecer relativamente reciente. Salvo que uno sea inversor o emprendedor en los servicios financieros, es probable que no haya escuchado este concepto jamás. La mayoría de las personas escucharán el término FinTech y pensarán en el momento en que usan la última app del mercado para pagar el café de cada mañana desde su móvil sin sacar ni tarjeta ni efectivo, o para revisar los gastos del último mes de su cuenta bancaria.

A medida que más gente empieza a adentrarse en los misterios del FinTech nos vamos olvidando de cómo se hacían las cosas antes. De hecho, ya hay una o dos generaciones que nunca sabrán lo que significa actualizar la cartilla del banco o que ni tan si quiera pisarán el interior de una sucursal bancaria. El ritmo frenético que está experimentado el desarrollo del FinTech hará que la relación que tenemos actualmente con el dinero sea irreconocible en una década, como ya lo ha hecho por ejemplo con las líneas de crédito. Aun así, la innovación financiera no es tan solo un producto de las tecnologías más recientes, pues el desarrollo de las finanzas y de la tecnología se remonta a muchos años atrás.

En los últimos 50 años hemos sido testigos de las principales innovaciones en materia financiera:

  • Años 50: creación de las primeras tarjetas de crédito.
  • Años 60: aparición de los primeros cajeros automáticos.
  • Años 70: primeros signos de comercio electrónico bursátil.
  • Años 80: primeros ordenadores centrales para la banca y sistemas de registro más sofisticados.
  • Años 90: auge de los modelos de negocio de e-commerce e Internet.

Estas cinco décadas han creado una infraestructura de tecnología financiera de la que la mayoría de la gente no es consciente pero que usa a diario. Asimismo, durante estos cincuenta años, los desarrollos FinTech fueron creando herramientas más sofisticadas de gestión de riesgo, procesamiento comercial, administración de tesorería y análisis de datos para bancos y empresas de servicios financieros. Lo que llama la atención del desarrollo de estas tecnologías en los últimos años es que mientras los bancos y sus clientes cada vez las utilizaban más, el sector bancario nunca se vio amenazado, sino al contrario, los bancos crecieron. Por ejemplo, entre 1950 y 2014, se estima que el número de sucursales bancarias en Estados Unidos creció de 18.000 a más de 82.000 aproximadamente.

Pero hoy en día, los servicios financieros comerciales se están digitalizando todavía más, hasta tal punto en el que contribuyen a la creación de una economía colaborativa en la cual los consumidores se convierten en productores y a una democratización de las finanzas. Por ejemplo, los robo-advisors, como Indexa Capital o Finizens, emplean algoritmos para customizar la gestión de inversiones y crear portfolios de inversión personalizados; las páginas de crédito online ofrecen el acceso a crédito a una población hasta el momento sub-bancarizada o no-bancarizada; plataformas de crowdfunding, Crowdcube o The Crowd Angel, que ofrecen nuevos canales de financiación para los emprendedores y oportunidades de inversión alternativa para el resto de la población, entre otros.

Desde Silicon Valley hasta Nuevo York, pasando por Londres y a lo largo de los hubs financieros en Asia y Australia como Singapur, Hong Kong y Sídney, el FinTech es una realidad. Según el Fintech Report elaborado por PwC en 2017, la inversión global acumulada en 2017 excedía los 150 mil millones de dólares. Estos servicios FinTech no son solo mejoras de los tradicionales servicios ofrecidos por los bancos, sino que están remplazando los servicios bancarios por completo. Por tanto, es interesante considerar el FinTech como dos amplias categorías: una más orientada al consumidor y otra más institucional. Y es esta primera categoría orientada al consumidor es la que está democratizando las finanzas, captando clientes y compitiendo con los bancos.

Hace tan solo una década, pocas personas hubieran imaginado la cantidad de innovaciones que están distorsionando el sector financiero. En cuanto al futuro del FinTech, lo que es seguro es que seguirá creciendo a medida que llega a una masa crítica que forzará a las instituciones a adaptarse o morir. Muchos de estos grandes bancos ya han empezado a crear sus propios departamentos de capital riesgo para incorporar internamente a algunas de estas startups FinTech. Las compañías FinTech crean un ecosistema que fomenta la recolección masiva de información así como relaciones de confianza con el cliente, y las instituciones financieras se han dado cuenta de la importancia de estos ecosistemas.

Bill Gates sentenció que “aunque la banca sea esencial, los bancos no lo son”. Hoy en día la banca y las compañías aseguradoras son el centro de las instituciones financieras. Los bancos gestionan los sistemas de pago, crean la mayor parte del dinero de la economía, son responsables de una gran proporción de intermediación financiera, crean instrumentos financieros y actúan como creadores y agentes de mercado. Pero la ineficiencia, los costes, los conflictos de intereses y la incapacidad de evitar importantes crisis hacen necesaria una revolución financiera.

Sin embargo, los bancos siguen y seguirán ofreciendo un nivel de seguridad cuando los depósitos sean demasiado grandes para las carteras móviles. A medida que las personas compran casas, coches y pagan sus estudios, sus necesidades financieras aumentan y requieren mayores rangos en los límites crediticios. En cierto momento, consolidar los servicios a través de una cuenta bancaria se convierte en una opción atractiva. Aunque no hay duda de que las startups FinTech orientadas al consumidor están capturando una importante cuota de mercado, es difícil imaginar un futuro en el que los bancos desaparezcan completamente de los mercados desarrollados. Apertura, colaboración e inversión son los pasos clave que emergen de los principales actores del sector bancario para poder beneficiarse del crecimiento y productividad de estos nuevos servicios.

We always overestimate the change that will occur in the next two years and underestimate the change that will occur in the next 10. Don’t let yourself be lulled into inaction.” – Bill Gates.

 

* Vía|PwC Global FinTech Report 2017, The New York Times
* Más información|Finextra
* Imagen|Pexels
* En QAH| ¿Por qué Blockchain puede llegar a revolucionar la banca?

RELACIONADOS