Economía y Empresa 


Historias del dinero: Origen de los sistemas monetarios

Una historia común de la economía es la teoría sobre el origen del dinero a partir del trueque. Como vimos esa historia aparece en el libro de Adam Smith “La riqueza de las naciones”. El escocés la habría tomado del aventurero y jugador John Law [John Law “Money and trade considered”], famoso por destruir el sistema financiero francés en 1720, durante la llamada “Burbuja de los mares del Sur”; o más probablemente ambos la habrían tomado de escritores árabes de la edad media como Al-Ghazali (1058-1111) o Al-Tusi (1201-1274), que presentan no solo argumentos sino ejemplos idénticos a los de Smith. Por ejemplo, que nadie ha visto nunca a dos perros intercambiar huesos, o la descripción de una fábrica de agujas para representar la división del trabajo. Posteriormente Karl Menger en su libro “Principles of economics” refinaría la idea, añadiendo algún elemento lógico adicional, la historia final resultante sería está:

41rKwqSKIhL__SL500_SS500_En las sociedades premonetarias los productos se comercializaban directamente a través del trueque. La necesidad de dinero surge porque los bienes que se comercializan no siempre eran iguales en valor, y porque los comerciantes podrían no desear los bienes particulares que se ofrecen en un momento determinado. En teoría, algunos productos básicos, debido a las cualidades apropiadas, tales como un alto valor unitario, la portabilidad, la divisibilidad y la composición constante, se hicieron cada vez más utilizados como un elemento intermedio de trueque: como un medio de intercambio. El uso continuado habría aumentado su aceptación, y las cualidades físicas del material lo habrían hecho también conveniente como unidad de cuenta e incluso, posteriormente, como reserva de valor.

La historia suena plausible para la mente moderna, ya que es una novelización de las ventajas que ofrece el dinero en la vida actual. Sin embargo, a pesar de su aparente verosimilitud, adolece de importantes defectos.

Primero y principal, no hay hechos en el registro histórico, antropológico o paleoantropológico que avalen la teoría, lo cual tiene sentido teniendo en cuenta que su origen está en la edad media, una época donde se usaba más la deducción lógica que el método científico.

En segundo lugar supone un ejercicio mayúsculo de etnocentrismo, al adjudicar a personas de otras culturas y otras épocas las mismas motivaciones que tenemos ahora. Eso se hace más patente al pensar que cuando “se alza el telón de la historia”, con los primeros registros escritos y podemos observar el dinero y la sociedad, lo que vemos es una sociedad tan jerarquizada y burocratizada que haría palidecer al personaje Joseph K. de “El proceso”, con complejos sistemas de templos y palacios donde no solo se llevaba el control administrativo, sino la producción artesanal: ropa, herramientas, etc. Incluso la prostitución, en su origen, está burocratizada y se ejerce en templos. Si existe algo parecido a un mercado es realmente minúsculo e insignificante en esta primera civilización urbana.

Si bien no podemos afirmar con rotundidad que la teoría del trueque sea falsa, dado que la escritura es posterior al invento del dinero, podemos decir que en contra de lo que se podía pensar al principio, es menos verosímil que el resto de teorías de las que disponemos ¿Cuáles son?

 

El origen social del dinero

Teoría presentada por el antropólogo A. H. Quiggin en su libro “A Survey of Primitive Money”:

 

“La evidencia sugiere que el trueque… no fue el factor principal en la evolución del dinero. Los objetos comúnmente intercambiado sen el trueque no evolucionan de forma natural hacia el dinero y los objetos más importantes que se utilizan como dinero rara vez aparecen en el trueque común. Por otra parte los inconvenientes del trueque no molestan a las sociedades simples… este es el estado de los asuntos en cerca de la mitad del mundo en la actualidad”

Y también:

 

“Los objetos que son lo más parecido a sustitutos de dinero se puede ver que han adquirido sus funciones por su uso, no en el trueque, sino en la ceremonia social.”

Sus estudios antropológicos muestran que los pagos estandarizados por el precio de la novia y el dinero de sangre por lesiones y muertes fueron los principales usos para el dinero.

 

El origen religioso del dinero

Paul Einzig y Bernard Laum han presentado la teoría de un origen sagrado del dinero. En “Primitive Money”, Einzig señala que:

 

“El hombre primitivo fue guiado en gran medida por consideraciones no económicas. Entre ellas la creencia y el temor a las fuerzas sobrenaturales… Este factor juega un papel abrumadoramente importante en la vida del hombre primitivo y por esta razón las exigencias religiosas tienden a jugar un papel más importante parte en el origen del dinero que los requisitos económicos.”

 

La Investigación histórica de Laum se presenta en su libro “Heileges Geld”. El origen del dinero, según Laum, está en el culto religioso, en los sacrificios prescritos a los dioses, y en el pago a los sacerdotes.

Por tanto el desarrollo del dinero puede haber surgido de la necesidad de sacrificios uniformes o tributos a los dioses, y de los honorarios de los sacerdotes. La combinación del miedo a lo sobrenatural, más respeto por la capacidad de los sacerdotes para decidir el momento adecuado para sembrar, y su conocimiento primitivo de medicamentos y venenos, habría sido una influencia muy poderosa.

 

El origen del dinero como unidad de medida de la deuda

 

Investigaciones recientes sobre las actividades monetarias de los templos mesopotámicos, a cargo del erudito Michael Hudson en su libro “Debt and Economic Renewal in the Ancient Near East”, muestran una relación entre la deuda y el origen del dinero. Allí nos encontramos por primera vez la deuda con interés. Los créditos otorgados por los templos estaban denominados en cebada y en plata. Hudson postula que los templos desarrollaron dinero como una herramienta de contabilidad, con el fin de estandarizar sus procedimientos de contables ¿en que evidencia se basa? A los sumerios les debemos cosas como “la docena”, y el calendario de doce meses. Los templos avanzaban préstamos de dos comidas al día para los granjeros. Como utilizaban un mes de 30 días, 60 comidas o “cuartos” al mes contabilizan una “fanega” de cebada, que en la antigua Mesopotamia del III milenio antes de cristo era equivalente a una “mina” de plata. La división de la mina en 60 piezas hizo cada pieza equivalente a un “cuarto”.

 

Una teoría verosímil sobre el origen del dinero

 

Es posible que los elementos aquí descritos evolucionasen estrechamente relacionados. Estamos hablando de la Edad de Bronce donde en Egipto, Mesopotamia, India y China se abraza el concepto de un rey vivo como representante divino y salvador del género humano, que tenía el poder de organizar el bienestar del mundo entero.

No es difícil imaginar que los pagos religiosos serían principalmente en especie (cereales, ganado), pero conforme el poder religioso crecía aproximándose a ese concepto faraónico de “dios viviente” serían más abundantes, apareciendo el problema de almacenarlos y mantenerlos sin que se pudran. Surge la necesidad de cambiar la forma de pago ¿y que mejor medio que el dinero social o dinero humano de las sociedades primitivas?, al fin y al cabo siempre sería necesario en las bodas, funerales, o para saldar disputas. Es totalmente abstracto, pero la autoridad gubernamental y religiosa está adquiriendo con estos pagos derecho a que la sociedad le proporcione otro tipo de riqueza no monetaria a demanda, y pienso especialmente en el servicio militar o en la construcción de infraestructuras de riego. El paso final es pasar a establecer una equivalencia precisa de ese dinero social con el resto de los bienes, y ese último paso lo dieron unos burócratas en un templo de Mesopotamia, realizando la equivalencia entre plata y las comidas mensuales de un agricultor. El primer dinero había sido creado.

Si no podemos decir que la teoría del trueque de Al-Ghazali, Al-Tusi, John Law, Smith y Menger es falsa, podemos decir que es muy poco verosímil, dado que no tiene relación alguna con la evidencia disponible sobre el dinero social, los pagos religiosos y la equivalencia administrativa entre la cebada y la plata, y dado que sabemos que el trueque es prácticamente inexistente en las sociedades primitivas (en realidad en todas las sociedades conocidas salvo las que disponían de un sistema monetario que ha colapsado).

Una evidencia adicional en contra de la teoría del trueque es que en “Principles of economics” de Karl Menger aparece una nueva “novelización” sobre comerciantes, esta vez para explicar el origen de la acuñación de monedas. Dicha teoría sobre el origen de la acuñación sabemos por los registros históricos que es falsa.

Dado que, salvo que nuevas evidencias arqueológicas permitan algún día traducir los textos de la India prevédica y en ellos se encuentre algún vestigio del momento clave de transición del dinero social al dinero moderno, dicho momento está perdido para siempre, siempre podrán aparecer nuevas teorías sobre el origen del dinero. Sería deseable que cualquiera que aborde la cuestión tenga en cuenta las evidencias disponibles, y no se limite a proyectar su propia lógica y manera de pensar en personas que vivieron hace al menos 5.500 años.

 

Imagen| Amazon

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Está la belleza y están los humillados. Sean

cuales sean las dificultades que la empresa pueda presentar, jamás debería

desear ser infiel ni a los segundos ni a la primera.

Sea verdad o no, se nos dice continuamente que

las posibilidades son ilimitadas y que cuanto tenemos que hacer es elegir las

que nos vayan mejor; y lo que es más importante, se nos castiga por no

conseguir encontrarlas, como si lo que se nos había dicho sobre su

accesibilidad fuera cierto.

El capitalismo moderno volvió borrosas muchas

distinciones, incluyendo la que existía entre la miseria legítima y la

ilegítima, y las remitió al mercado de valores del poder para que encontrasen

su propia cotización.
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